Un nuevo informe de las Naciones Unidas advierte que aumentan las amenazas y las pérdidas económicas por desastres en todas las regiones y en todos los países, tanto ricos como pobres

Report
from UN Office for Disaster Risk Reduction
Published on 10 May 2011 View Original

Ginebra, martes 10 de mayo – Las pérdidas económicas por desastres están aumentando en todas las regiones, lo que supone una amenaza de suma gravedad para las economías de los países de ingresos bajos e incluso sobrepasa la creación de riqueza de muchas de las naciones más ricas del mundo, según un informe de las Naciones Unidas titulado Revelar el riesgo, replantear el desarrollo que presentará hoy Ban Ki-moon, Secretario General de las Naciones Unidas, en la tercera reunión de la Plataforma Mundial para la reducción del riesgo de desastres.

La segunda edición del Informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres (GAR11) demuestra que continúan aumentando los daños causados en la infraestructura, especialmente en los países de ingresos bajos y medios, cuyos gobiernos siguen teniendo dificultades para abordar los factores subyacentes del riesgo. Afirma, además, que la enorme magnitud de las pérdidas máximas probables y recurrentes debería bastar para alentar a los gobiernos a actuar.

La situación se complica aún más, dice el informe, porque los gobiernos son responsables de una parte importante de las pérdidas totales probables y, sin embargo, pocas veces cuentan con la financiación de contingencia necesaria para hacer frente a esa responsabilidad. Además, aunque en los países de Asia oriental el riesgo de morir a causa de ciclones o inundaciones es hoy mucho más bajo que hace 20 años, desde 1980 el riesgo de pérdidas económicas por inundaciones ha aumentado en más de un 160 por ciento, y el riesgo por ciclones tropicales en un 262 por ciento, en los países de ingresos altos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Durante ese periodo se ha triplicado el valor absoluto del PIB global expuesto al riesgo, ya que pasó de 525 700 millones de dólares en los años setenta a 1,6 billones de dólares en la década del 2000.

Basándose en estudios de caso de distintos países, el informe pone de relieve que desde 1982 cada uno de los sucesivos gobiernos mexicanos ha absorbido pérdidas por desastres de más de 10 000 millones de dólares durante su mandato. Estas pérdidas ascienden a casi 20 000 millones de dólares en el nuevo milenio, lo que representa una clara ilustración de las pérdidas que los gobiernos tienen que asumir a causa de la falta de inversión en la gestión del riesgo de desastres. El informe establece una correlación directa entre las pérdidas económicas relacionadas con los desastres y la escasa inversión en gestión del riesgo, especialmente al nivel local. Estas limitaciones, que se destacan en GAR11, apuntan a actuaciones sesgadas. Por una parte, se han conseguido avances notables en alerta temprana, preparativos y respuesta, por ejemplo, pero por otra los países siguen teniendo dificultades a la hora de abordar los factores subyacentes del riesgo como la urbanización no planificada, la degradación de los ecosistemas y los medios de vida vulnerables, así como otros aspectos de importancia fundamental como la concienciación pública o las consideraciones de género.

Dado el actual escenario económico, que afecta a todas las regiones, los gobiernos deben decidir cómo restablecer el equilibrio de manera que la magnitud de la inversión pública ya no haga que parezca insignificante la actual inversión en gestión del riesgo. También tendrán que decidir cuánto riesgo están dispuestos a retener y cuánto pueden transferir.

"Este Informe de evaluación global demuestra, sin lugar a dudas, que los riesgos se están acumulando en todas las economías. Un riesgo que ignoramos, literalmente, en nuestro propio perjuicio. El informe simplemente confirma lo que ya sospechábamos, y creo que comenzamos a darnos cuenta de que es hora de colaborar y tomar las medidas necesarias para frenar esta oleada de pérdidas económicas y retrasos en el desarrollo de que estamos siendo testigos", ha declarado Andrew Maskrey, coordinador del informe.

El informe aporta también nueva información sobre la mortalidad por terremotos, que aumenta de modo exponencial en los países de ingresos bajos y medios, y apunta al riesgo de sequías como producto, esencialmente, de decisiones económicas y elecciones sociales. Valiéndose de gran cantidad de datos nuevos y mejorados sobre el riesgo y la gestión del riesgo, aportados por las Naciones Unidas, los gobiernos, la sociedad civil y fuentes científicas y académicas, así como datos facilitados por cerca de cien gobiernos y organizaciones regionales intergubernamentales sobre los avances logrados en la implementación del Marco de Acción de Hyogo, el informe ofrece una panorámica general de las tendencias y patrones del riesgo de desastres a escala mundial y regional. Incluye un análisis de nuevos riesgos emergentes, tales como los fallos tecnológicos en sistemas sumamente interdependientes que afectaron recientemente a Europa tras las erupciones volcánicas de Islandia y a Japón tras el Gran Terremoto del Este de Japón.