Resumen Ejecutivo: Ataques a la Educación 2018

Report
from Global Coalition to Protect Education from Attack
Published on 16 May 2018 View Original

Estudio global de las amenazas o instancias de uso deliberado o indiscriminado de la fuerza contra estudiantes, docentes, académicos, personal auxiliar educativo y de transporte o funcionarios de educación, y contra escuelas, universidades y otras instituciones educativas, perpetradas con fines políticos, militares, ideológicos, sectarios, étnicos o religiosos entre 2013 y 2017.

Ataques a la educación y uso militar de escuelas y universidades en los países analizados, 2013-2017

Países muy gravemente afectados

Países donde se documentaron 1.000 o más incidentes de ataques a la educación o de uso militar de establecimientos educativos, o donde 1.000 o más estudiantes y otros miembros del personal educativo sufrieron daños por ataques contra la educación.

Países gravemente afectados

Países donde se documentaron entre 500 y 999 incidentes de ataques a la educación o de uso militar de establecimientos educativos, o donde entre 500 y 999 estudiantes y otros miembros del personal educativo sufrieron daños por ataques contra la educación.

Países afectados

Países donde se documentaron menos de 500 incidentes de ataques a la educación o de uso militar de establecimientos educativos, o donde menos de 500 estudiantes y otros miembros del personal educativo sufrieron daños por ataques.

RESUMEN EJECUTIVO

El 14 de abril de 2014, un grupo de combatientes de Boko Haram se presentó durante la noche en mi poblado en Chibok, mientras los lugareños dormían. Entraron en la localidad efectuando disparos, pero en ese momento yo me encontraba durmiendo en la escuela donde estudio, y no los escuché.

Mi amiga me despertó. Me dijo, “Joy, ¿no escuchas lo que sucede fuera del portón?” … Esa fue la primera vez que escuché las voces de los combatientes de Boko Haram. Vociferaban y disparaban sus armas.

Todas estábamos asustadas. Rezamos por nuestras familias en casa, y le pedimos a Dios que los protegiera donde sea que estuvieran.

Mientras deliberábamos qué hacer, entró un hombre. Intentamos huir, pero nos dijo que era policía y que podíamos confiar en él, que iba a protegernos de lo que sucedía afuera. Nos pidió que lo acompañáramos, y así lo hicimos.

¡Pero nos mintió! No era policía. Era un miembro de Boko Haram.

Luego, empezaron a entrar desde todos lados muchos miembros de Boko Haram. Nos dijeron que teníamos que colaborar con ellos porque son personas que matan sin piedad. Nos indicaron que los siguiéramos, nos subieron a tres camiones grandes y nos llevaron de la escuela.

Recé y le pedí a Dios que me salvara. Él respondió a mi plegaria. Salté del camión y corrí durante horas y horas para poder escapar. En el trayecto, me encontré con dos de mis compañeras que también habían saltado de los vehículos.

Seguimos corriendo juntas.

Mientras corríamos, nos pasó un hombre en motocicleta. Hicimos que se detuviera y le pedimos ayuda. Él nos llevó de regreso a Chibok.

Cuando pienso en esa noche terrible, rezo por la seguridad de todos los alumnos en las escuelas en cualquier sitio. Sé lo que se siente —y es algo muy feo— cuando lo único que deseabas era estudiar y cumplir tus sueños, y luego de repente, en pocos minutos, tus esperanzas y aspiraciones terminan por el piso, como una hoja que cae de un árbol.

JOY BISHARA, PALABRAS ANTE EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU, 13 DE OCTUBRE DE 2017