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Reforzarse, reforzarse, reforzarse: Localización respecto de la respuesta global humanitaria durante el COVID-19 (30 de marzo de 2020)

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ICVA ha desarrollado este escrito con el fin de dar un diálogo fundamentado en el reforzamiento primordial y efectivo de acciones humanitarios de la NGO durante la respuesta respecto del COVID-19, con un enfoque de reforzamiento en las acciones locales y nacionales en donde sea posible.

El Plan Global de Respuesta Humanitaria (GHRP) para COVID-19 detalla cómo planea la comunidad humanitaria internacional responder a la salud pública y humanitaria inmediata por las consecuencias de la pandemia en las poblaciones de los países que ya enfrentan crisis humanitarias en etapa. El GHRP detalla las prioridades en apoyo de la respuesta gubernamental existente, planes enmarcados como prioridades globales como socio parte de un todo y con respuesta internacional multisectorial. Destaca la necesidad para asociaciones fortalecidas y un mayor apoyo a los nacionales y especialmente el personal local y a las organizaciones que trabajan en respuestas humanitarias. Sin embargo, es importante señalar, que el plan no intenta articular cómo se brindará este apoyo.

El impacto de COVID-19 en contextos humanitarios es doble. En primer lugar, existe la preocupación apremiante y nueva de salud en países que tienen un sistema de capacidad limitada, densamente poblados y con recursos reducidos.

En segundo lugar, existe el desafío igualmente apremiante de mantener los esfuerzos humanitarios existentes y garantizar que no dejen de satisfacer las necesidades humanitarias actuales o nuevas en un principio y de manera efectiva. La respuesta a COVID-19 destaca la necesidad urgente de las nuevas acciones concretas que se tomarán para apoyar un enfoque estructurado que garantice el efecto positivo de manera eficaz. La planificación inicial para el GHRP ha reconocido que la respuesta dependerá en gran medida de los actores a cargo tanto locales como nacionales, así como el grupo internacional que se verá restringido de viajar con libertad e impedido de ejecutar operaciones de campo. Las logísticas globales se encuentran fragmentadas y las organizaciones se enfrentarán con retos adicionales respecto de la manera en que usualmente trabajan. Esto representa un cambio significativo de la práctica existente en el sistema humanitario internacional, que aún depende mucho del incremento en el número de personal para emergencias internacionalmente y del flujo relativamente libre de artículos de socorro en diversas áreas.

El texto del GHRP destaca que se espera un cambio que afiance e incremente el liderazgo local y la entrega necesariamente, no porque sea un proceso de cambio cuyos actores humanitarios han estado trabajando en los últimos años. Esto es el reflejo de los desafíos que ha enfrentado la agenda de localización en términos de traducir los compromisos a la acción desde La Cumbre Mundial Humanitaria 2016. Los actores humanitarios actualmente demuestran una amplia gama de enfoques para la localización, incluso en cómo se estructuran las asociaciones, la canalización de las formas de financiamiento, los contribuyentes al desarrollo del programa, así como la evaluación de las necesidades y capacidades. Esta diversidad de enfoques se ha considerado una fortaleza en el pasado, incluido por ICVA, pero la escala de desafíos que enfrenta ahora el sistema humanitario destaca la necesidad de consolidación y de llegar a acuerdos más amplios sobre los enfoques siendo estos de una gama más amplia por las partes interesadas.

Colectivamente, los actores humanitarios enfrentarán una serie de desafíos en las próximas semanas y meses, incluyendo decidir cómo proporcionar un servicio efectivo y apropiado de reforzamiento a actores locales y nacionales en diversos y contextos humanitarios complejos. Todos los interesados deberán entablar un diálogo constructivo a fin de determinar qué actores estarán mejor ubicados para brindar asistencia -basada en principios-, a aquellos con mayores necesidades ahora y en el futuro. En situaciones en donde las transiciones o los cambios sean apropiados o necesarios, deben ser gestionados de manera que no abrume a los socios, particularmente socios locales, ni dejarlos sin los recursos necesarios. Para las ONG, reconocer estos desafíos es el primer paso para asegurar que son parte de las discusiones necesarias acerca de cómo adaptar las operaciones existentes en un contexto apropiado cuando se requiera. Estas las discusiones no se llevarán a cabo de forma aislada y las asociaciones importantes como las agencias de la ONU, la Cruz Roja y el Movimiento de la Media Luna Roja y los donantes, también serán vitales en asegurar la entrega continua de principios y la asistencia humanitaria adecuada en donde más se necesita.