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Oriente Próximo: Acción contra el Hambre apoya a las víctimas del conflicto para superar su impacto psicosocial

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  • Altos niveles de ansiedad, trastornos del sueño, síntomas depresivos o conductas regresivas entre los niños son los transtornos más habituales entre los refugiados sirios o los desplazados internos en Irak.

  • Los refugiados que viven en campamentos suelen sufrir menos estrés que los que viven en comunidades de acogida.

  • Es crucial abordar también el impacto en las comunidades de acogida.

Madrid, 25 de febrero de 2016

El agua, los alimentos y el acceso a salud son los tres puntos que inmediatamente vienen a la mente cuando pensamos en las necesidades básicas de las poblaciones desplazadas. Pero ¿cuál es el impacto psicológico de estas huidas forzadas por un conflicto abierto sobre la seguridad nutricional? ¿cómo podemos ayudar a personas que han sufrido atentados y privaciones y que han tenido que enfrentar múltiples casos de violencia?

Desde 2002 desarrollamos actividades relacionadas con la salud mental en situaciones de conflicto. Dependiendo del campo de intervención, la organización ha ido adaptando su asistencia a las necesidades específicas de cada comunidad, de acuerdo con sus costumbres. En Jordania, Irak y Líbano, Acción contra el Hambre ha observado muchas similitudes en las necesidades de las familias en este sentido en los últimos años.

Ansiedad, transtornos del sueño, eneuresis, aumento de la violencia

Los equipos de Acción contra el Hambre han observado regularmente en los adultos que se enfrentan a este tipo de situaciones un alto nivel de ansiedad, acompañado de trastornos del sueño y, en algunos casos, de síntomas depresivos. Los niños, que constituyen más de la mitad de las víctimas de los conflictos, pueden desarrollar conductas regresivas, incluyendo la enuresis (mojar la cama) y pueden estar sujetos a un aumento de la irritabilidad, acompañada de violencia verbal.

Durante la fase de emergencia, los trabajadores psicosociales de Acción contra el Hambre identifican a las personas necesitadas mediante la evaluación de su estado de bienestar y malestar potencial. Después, toman el relevo los psicólogos de la organización apoyando a las personas identificadas y, por último, derivan los casos de las personas que requieran atención psiquiátrica.

"Debemos ser muy cuidadosos, se trata de personas que han experimentado situaciones potencialmente traumáticas. La respuesta debe estar perfectamente adaptada a sus necesidades", comenta Nuria Diez Carrillo, jefa del departamento de salud mental de Acción contra el Hambre en Irak. También se organizan sesiones psicosociales para las familias. Este trabajo es una oportunidad para desmitificar ciertos comportamientos, como la esquizofrenia o la depresión, de forma que cada miembro de la familia es capaz de entender que la persona afectada está enferma y requiere apoyo.

Los refugiados sufren “menos” en los campos, pero tienen menos autonomía

El trabajo de los equipos psicosociales de Acción contra el Hambre es diferente del que se desarrolla en los campos o en las comunidades de acogida. En palabras de Nuria "las familias que viven en los campamentos padecen generalmente un menor nivel de estrés que las que encontramos en las comunidades de acogida. Tienen más garantías en términos de ayuda humanitaria. Sin embargo, una vez han abandonado los campos, muy pocos desearían volver, debido a la privación de libertad que hay en estos lugares. A pesar de que la situación de las familias en las comunidades de acogida es a menudo más difícil, estas familias han conservado su poder de decisión".

Acción contra el Hambre presta especial atención a la composición de sus equipos. En Dohuk, kurdos, iraquíes, sirios y yazidíes trabajan juntos. Esta combinación facilita las relaciones, permite a los equipos conocer las costumbres y los temas que deben evitarse o, por el contrario, abordarse en primer lugar.

En Jordania, el diálogo intercomunitario se llevó a cabo a través de asociaciones con organizaciones locales. Tuvimos la oportunidad de facilitar el diálogo entre sirios y jordanos: algo necesario en un país donde la presencia de un gran número de refugiados puede crear resentimiento.

Fotografía y arte para afrontar el trauma

En Irak, Acción contra el Hambre ha multiplicado las iniciativas entre los jóvenes sirios. Durante más de un año, se han organizado talleres de fotografía en grupos pequeños. Los participantes reciben una cámara durante unos diez días para capturar momentos de su vida cotidiana. A continuación, el equipo psicosocial de Acción contra el Hambre se encarga de dirigir la sesión y anima a todo el mundo a expresar sus sentimientos después de esta experiencia.

"Casi todos los beneficiarios han expresado su satisfacción. Además de su bienestar personal, muchos de ellos también hacen referencia a la mejora de la comunicación en el campo", dice Nuria Diez Carrillo. Recientemente, Acción contra el Hambre ha desarrollado un proyecto de expresión artística para los niños en el campo de Gawilan, con la organización AptArt. Estos talleres de colaboración fomentan la interacción, dan confianza a los niños, facilitan que puedan expresarse y les permiten desarrollar relaciones con sus compañeros y con los equipos de Acción contra el Hambre.

Acción contra el Hambre es una organización humanitaria internacional e independiente que combate la desnutrición infantil a la vez que garantiza agua y medios de vida seguros a las poblaciones más vulnerables. Intervenimos en más de 45 países apoyando a más de nueve millones de personas. Nuestra visión es un mundo sin desnutrición; nuestro primer objetivo, devolver la dignidad a quienes hoy viven amenazados por el hambre.

Más información y entrevistas con portavoces:

Departamento de Comunicación Acción contra el Hambre-España

Carlos Riaza I Alicia García 91 771 16 72 – 609 018 735

www.accioncontraelhambre.org