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Objetivo: reducir la desnutrición

Tenemos demostrado que interviniendo de forma preventiva es posible reducir la mortalidad infantil y evitar las formas más graves de desnutrición. El 70% de los niños y las niñas que hemos tratado en un programa terapéutico se curado.

La desnutrición no es hambre. Tampoco una afección por cantidades insuficientes de alimentos. La desnutrición es una enfermedad por ausencia de nutrientes esenciales. Un niño o una niña se desnutre si no es capaz de ingerir los suficientes nutrientes o utilizar completamente los alimentos que come, lo que puede conducir a un sistema inmunológico debilitado, y a un mayor riesgo de enfermedades. A su vez, estas enfermedades (tuberculosis, malaria, neumonía, sarampión, VIH...) pueden conducir a una mayor desnutrición, creando un círculo vicioso de desnutrición y enfermedad.

En este sentido, la desnutrición afecta especialmente a los niños y las niñas menores de 2 años, cuyas necesidades nutricionales son particularmente altas. Cuando estos sufren de desnutrición aguda, su sistema inmunológico está tan deteriorado que otras enfermedades con tratamiento se vuelven rápidamente letales.

Así, la desnutrición es una de las mayores amenazas para la salud pública mundial. Cada año, más de tres millones de niños y niñas menores de 5 años mueren de desnutrición o por causas relacionadas con la misma, y se estima que solo el 3% de los 20 millones de niños y niñas con desnutrición grave reciban el tratamiento vital que tanto que necesitan.

Además, alrededor del 45% de las muertes de niños y niñas menores de 5 años están relacionadas con la desnutrición y ocurren principalmente en países de ingresos bajos y medios

Pero la desnutrición tiene solución.

Tratamos

Uno de los tratamientos más efectivos contra la desnutrición son los alimentos terapéuticos listos para usar (los RUTF o ready-to-use therapeutic food, en inglés). Con una calidad nutricional comparable a la de la leche terapéutica, se pueden tomar y comer en cualquier lugar, sin necesidad de añadir agua. Los RUTF pueden ser una pasta, como la mantequilla de maní, o en forma de galleta. Capaces de almacenarse a largo plazo sin refrigeración, contienen un equilibrio específico de nutrientes. Gracias a ellos, la mayoría de los niños y niñas pueden ser tratados en casa por su familia con citas de seguimiento en una clínica. Esta estrategia puede resultar en tasas de curación de más del 90% y reducir la derivación a la atención hospitalaria.

En 2005, introdujimos por primera vez los alimentos terapéuticos específicos para tratar la desnutrición a gran escala y, desde entonces, los hemos utilizado ampliamente ya que son una forma muy efectiva de luchar de manera contra la desnutrición. En nuestros programas nutricionales, terapéuticos cerca del 70% de los niños y niñas que hemos tratado se ha curado.

Sin embargo, la desnutrición plantea aún enormes desafíos, como el acceso a una nutrición específica y necesaria para reducir la mortalidad infantil, especialmente en los países afectados por conflictos, desplazamientos y crisis, donde los niños y las niñas siempre son el colectivo más vulnerable.

Detectamos

A la hora de detectar la desnutrición, MSF examinamos a una comunidad en busca de desnutrición potencial mediante la realización de evaluaciones nutricionales, pero también durante casi todos nuestros servicios ambulatorios y de hospitalización no dedicados específicamente a la nutrición y durante otras intervenciones.

La pulsera MUAC es, sin duda, nuestra gran aliada. Sirve para medir la circunferencia del brazo medio superior (MUAC, por sus siglas en inglés) de un niño o niña usando brazaletes de papel codificados por colores: verde, amarillo y rojo. Solo 100 mm es lo que mide el contorno de un niño o niña con desnutrición grave. Las mediciones de MUAC son lo suficientemente sencillas como para ser utilizadas en diferentes aldeas y localidades por los trabajadores de salud comunitarios.

Además de los signos comunes de pérdida de peso, la desnutrición produce síntomas como falta de fuerza y ​​energía, dificultad para respirar, incapacidad para realizar tareas rutinarias y concentrarse, aumento de la irritabilidad y retraso en el crecimiento. En casos de desnutrición grave, también puede ocurrir hinchazón del estómago, cara y piernas, y cambios en la pigmentación de la piel.

Prevenimos

En algunas regiones, nuestros equipos ejecutan proyectos de prevención de la desnutrición para evitar que los niños y niñas enfermen, especialmente después del periodo de escasez que se da entre las cosechas (también conocido como hunger gap).

Una de nuestras estrategias clave es comenzamos a trabajar y a establecer clínicas ambulatorias meses antes de que los casos de desnutrición alcancen su punto máximo, al comienzo de la temporada de lluvias. En áreas donde es probable que la desnutrición se vuelva severa, nuestros equipos adoptan un enfoque preventivo distribuyendo un suplemento nutritivo a niños y niñas en riesgo en África y Asia y asegurándose de que se implementen otras iniciativas de prevención de enfermedades, como vacunas y quimioprofilaxis contra la malaria. Tenemos demostrado que las intervenciones preventivas permiten reducir la mortalidad infantil y evitan las formas más graves de desnutrición.

MSF y la desnutrición

Las intervenciones en emergencias nutricionales son una constante a lo largo de nuestra historia. En 25 países, sumamos más de 100 programas nutricionales, como es el caso de Somalia, Nigeria, Yemen, Sudán, Uganda, Angola, India, a menudo escenario de intervenciones de nuestros equipos para reducir la mortalidad y morbilidad infantil por esta causa.

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