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MSF pide a todos los gobiernos que apoyen la suspensión de los monopolios durante la pandemia de COVID-19 y secunden la solicitud de India y Sudáfrica en la OMC

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La propuesta, que cuenta ya con el respaldo de 99 países, ayudaría a evitar que se repitiera la tragedia de la pandemia del sida cuando millones de pacientes de países pobres murieron a causa del precio desorbitado de los fármacos

Ginebra/Madrid, 19 de noviembre de 2020 – Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a todos los gobiernos a que apoyen la histórica solicitud presentada por India y Sudáfrica para renunciar a ciertos derechos de propiedad intelectual mientras dure la pandemia de COVID-19 y que será discutida en la Organización Mundial del Comercio (OMC) mañana. La exención de propiedad intelectual permitiría a todos los países no otorgar ni hacer cumplir las patentes y otras medidas de propiedad intelectual en medicamentos, vacunas, pruebas de diagnóstico y otras tecnologías de COVID-19 mientras dura la pandemia, hasta que se logre la inmunidad de grupo mundial. Esta medida se remota a la epidemia del VIH/sida, hace 20 años, cuando los medicamentos genéricos asequibles contra el VIH, fabricados en países donde las patentes no bloquearon su producción, fueron decisivos para comenzar a salvar la vida de millones de personas.

“Dado que las corporaciones farmacéuticas siguen con su enfoque habitual a pesar de la pandemia, los países deben utilizar todas las herramientas disponibles para asegurar que los productos médicos para hacer frente a la COVID-19 sean accesibles y asequibles para todos aquellos que los necesiten”, afirma el Dr. Sidney Wong, codirector ejecutivo de la Campaña de Acceso de MSF. “Todas las herramientas y tecnologías de salud de COVID-19 deben ser auténticos bienes públicos globales, libres de las barreras que imponen las patentes y otras medidas de propiedad intelectual. Por eso hacemos un llamamiento a todos los gobiernos para que den urgentemente su apoyo a esta propuesta revolucionaria que antepone las vidas humanas a los beneficios corporativos en este momento crítico para la salud global”.

Desde el comienzo de la pandemia, las compañías farmacéuticas han mantenido su práctica habitual de ejercer un control rígido sobre los derechos de propiedad intelectual, y han buscado acuerdos comerciales secretos y monopolísticos que excluyen a muchos países en desarrollo. Por ejemplo, Gilead firmó licencias bilaterales restrictivas para el remdesivir, excluyendo a casi la mitad de la población mundial de beneficiarse de la competencia de genéricos que provocan una reducción de los precios.