World

Medidas especiales de protección contra la explotación y los abusos sexuales - Informe del Secretario General (A/75/754)

Format
UN Document
Source
Posted
Originally published
Origin
View original

Attachments

Septuagésimo quinto período de sesiones
Temas 134 y 154 del programa

Explotación y abusos sexuales: aplicación de una política de tolerancia cero

Aspectos administrativos y presupuestarios de la financiación de las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz

Resumen

El presente informe se ha preparado en cumplimiento de las resoluciones de la Asamblea General 71/278, 71/297, 72/312 y 73/302. En él se proporciona información actualizada sobre las medidas destinadas a reforzar la respuesta de las Naciones Unidas frente a la explotación y los abusos sexuales.

I. Introducción

  1. Los avances en la erradicación de la explotación y los abusos sexuales y la colocación de los derechos y la dignidad de las víctimas en el centro de estos esfuerzos han continuado desde mi último informe (A/74/705), a pesar de los desafíos planteados por la pandemia de enfermedad por coronavirus (COVID-19). El personal directivo superior de las Naciones Unidas muestra un mayor compromiso con la aplicación de mi estrategia centrada en cuatro áreas de acción: a) dar prioridad a los derechos y la dignidad de las víctimas; b) poner fin a la impunidad mediante el fortalecimiento de la presentación de denuncias y las investigaciones; c) colaborar con los Estados Miembros, la sociedad civil y los asociados externos; y d) mejorar las comunicaciones estratégicas en aras de la educación y la transparencia. Por otro lado, sigue siendo una prioridad la elaboración y puesta en práctica de iniciativas para todo el sistema, en los ámbitos bajo mi autoridad directa, en las que participe todo el personal.

  2. Mi Coordinadora Especial para Mejorar la Respuesta de las Naciones Unidas a la Explotación y los Abusos Sexuales sigue dirigiendo los esfuerzos para aplicar mi estrategia, fomentando la alineación de los enfoques y la coherencia en todo el complejo sistema de las Naciones Unidas, que comprende oficinas, departamentos y fondos, programas y organismos, incluidas más de 30 entidades únicas. La Coordinadora Especial me ha informado periódicamente sobre esa labor, cuyo resultado ha sido el desarrollo de mecanismos, procedimientos, protocolos estandarizados y herramientas comunes. Se ha preparado una ficha descriptiva en la que se presenta un resumen de la implementación desde 2017 que muestra una mayor armonización en los enfoques para prevenir y responder a la explotación y los abusos sexuales en los sectores del sistema que se ocupan del desarrollo, las actividades humanitarias, la paz y los derechos humanos. Los derechos de las víctimas y la asistencia que se les proporciona se integran cada vez más en los planes de trabajo para la protección contra la explotación y los abusos sexuales y también se e stán empezando a incorporar en la cultura de las Naciones Unidas.

  3. A pesar del compromiso del personal directivo superior y de la dedicación de la mayoría de los más de 95.000 civiles y 100.000 efectivos militares y policiales uniformados destacados por todo el mundo que defienden los valores y principios de las Naciones Unidas, a menudo en condiciones duras y peligrosas, se siguieron recibiendo denuncias de explotación y abusos sexuales. En un caso reciente, ocurrido en septiembre de 2020, se presentaron acusaciones contra personal de las Naciones Unidas que participaba en la respuesta a la décima epidemia de la enfermedad del Ébola en el este de la República Democrática del Congo. Una comisión independiente y otros órganos están investigando estos actos. Me preocupa profundamente que acusaciones tan atroces sigan implicando al personal de las Naciones Unidas, y me comprometo a redoblar y no escatimar esfuerzos para abordar los factores subyacentes que perjudican a quienes tratamos de ayudar.

  4. La pandemia de COVID-19 agudizó las desigualdades existentes y expuso a las personas en situación de vulnerabilidad a un mayor riesgo de explotación y abusos sexuales. También afectó negativamente a la capacidad para investigar las denuncias y prestar asistencia a las víctimas. Con todo, las Naciones Unidas lograron avances tangibles. Esos avances incluyen: a) el mejoramiento de la respuesta a las víctimas identificadas de explotación y abusos sexuales; b) la consolidación del liderazgo de las Naciones Unidas en el establecimiento de una norma mundial para la prevención, la respuesta y la información pública transparente de las denuncias ; y c) la mejora del alineamiento de las políticas y prácticas de los pilares humanitario, de desarrollo y de paz de la Organización.

  5. Los colegas de todo el sistema fueron capaces de adaptarse e introducir innovaciones, en particular mediante el uso de la tecnología, para reforzar la prevención y la respuesta. Las Naciones Unidas seguirán: a) introduciendo más soluciones tecnológicas para mejorar la capacidad de recepción y seguimiento de las denuncias; b) mejorando las investigaciones, incluso alentando la realización de investigaciones conjuntas cuando las denuncias impliquen a más de una entidad de las Naciones Unidas; c) supervisando la asistencia prestada a las víctimas y la disponibilidad de proveedores de servicios; y d) mejorando la transparencia en la presentación de informes y las actividades de divulgación entre el personal y las comunidades. En consonancia con la Estrategia de Datos del Secretario General para la Acción de Todos en Todas Partes, he fomentado el uso del análisis de datos para informar los procesos de verificación de antecedentes y capacitación y las medidas de respuesta y mitigación.

  6. La coherencia de los esfuerzos redoblados para situar la dignidad y los derechos de las víctimas en el centro de la respuesta ha mejorado en todo el sistema. También hay una apreciación más profunda de la realidad sobre el terreno. En primer lugar, las víctimas se sinceran con las personas en las que confían y consideran que las guiarán hacia la ayuda que necesitan. En segundo lugar, las víctimas y otras personas no distinguen entre las entidades de las Naciones Unidas cuando presentan una denuncia o solicitan asistencia. En tercer lugar, cuando una denuncia implica a personal de las Naciones Unidas o a personal de un asociado en la ejecución, las víctimas y sus comunidades esperan un compromiso a largo plazo de las Naciones Unidas. Teniendo en cuenta esos factores, en la reunión de la Junta de los Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas para la Coordinación (JJE) celebrada en noviembre de 2020, insté al personal directivo de las Naciones Unidas a eliminar los obstáculos burocráticos que impiden el intercambio legítimo entre entidades de información sobre las denuncias recibidas, en la medida en que se necesite conocer dicha información, a fin de coordinar la labor de la Organización y orientarla hacia un propósito común. Eso se facilitará con la puesta en marcha en 2021 de una plataforma digital segura de todo el sistema de las Naciones Unidas para la recepción de denuncias y el intercambio de información mediante el uso del formulario de denuncia de incidentes.

  7. Las víctimas deben conocer sus derechos y, en particular, ser conscientes del comportamiento que se espera del personal de las Naciones Unidas. Para ello, se aumentará la concienciación a nivel interno y en las comunidades mediante: a) la creación de más redes para la presentación de denuncias basadas en las comunidades y la facilitación del acceso a las mismas; b) la revisión de las estrategias y la formación para reflejar las políticas y orientaciones más recientes; y c) el desarrollo de formas innovadoras de trabajar con los especialistas en los lugares de destino para promover el respeto de las normas de conducta. La Organización ha seguido colaborando estrechamente con las comunidades a las que presta servicios, aumentando las actividades de divulgación con los grupos de mujeres y víctimas e intensificando los esfuerzos para mantener una comunicación directa con las víctimas. También seguirá centrando la atención en la creación de un entorno de confianza, en el que las víctimas y los testigos se sientan seguros al informar de su experiencia y confíen en que recibirán apoyo. Reconociendo que las Naciones Unidas no pueden erradicar por sí solas estos comportamientos, la Organización seguirá fortaleciendo las alianzas con los Estados Miembros, las organizaciones regionales y la sociedad civil, especialmente sobre el terreno, para garantizar que los esfuerzos sean complementarios y se refuercen mutuamente.