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Lucha por lo que importa. Argumentos a favor de la inversión - Séptima Reposición de recursos 2022 (Resumen)

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En 2002, en un acto de solidaridad y liderazgo mundial extraordinarios, el mundo se unió para crear el Fondo Mundial con el objetivo de luchar contra las que entonces eran las pandemias más letales a las que se enfrentaba la humanidad: el VIH y el sida, la tuberculosis y la malaria.

A lo largo de los siguientes 20 años, esta asociación única ha invertido más de US$ 53.000 millones que han permitido salvar 44 millones de vidas y reducir en más de la mitad la tasa de mortalidad combinada provocada por las tres enfermedades en los países donde invierte el Fondo Mundial.

Detrás de estas enormes cifras se esconden multitud de historias personales. Entre los 44 millones de vidas salvadas hay padres que cuidan de sus hijos, empresarios y trabajadores que construyen economías prósperas, vecinos y amigos que contribuyen a sus comunidades. Hay niños que han superado la malaria o a los que se ha protegido del VIH y ahora son jóvenes adultos. Hay líderes comunitarios que luchan cada día por mejorar y prolongar las vidas de los miembros de sus comunidades, así como por proteger su salud. Cada vida salvada y cada infección evitada tienen un efecto multiplicador.

Necesitamos que 2022 vuelva a ser otro momento de solidaridad y liderazgo mundial. La COVID-19 sigue causando enormes pérdidas de vidas humanas, un gran sufrimiento e importantes trastornos económicos y sociales en todo el mundo. Estamos perdiendo terreno en los avances que tanto ha costado conseguir contra el VIH, la tuberculosis y la malaria, con consecuencias devastadoras para las comunidades más pobres y vulnerables. A medida que crecen las desigualades, la pobreza y las tensiones sociales y políticas, se pone en peligro toda la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

Es el momento de que el mundo renueve su compromiso de proteger a todos de las enfermedades infecciosas más letales. Esto significa proteger a las personas de todo el mundo, independientemente de quiénes sean y dónde se encuentren, de las pandemias previas que todavía no hemos conseguido derrotar (el VIH, la tuberculosis y la malaria), de la pandemia que está haciendo estragos actualmente (la COVID-19), y de futuras pandemias que sin duda están por llegar.

Proteger al mundo de estas pandemias no es un sueño inalcanzable. Hemos demostrado que, con la ayuda de la ciencia, recursos y liderazgo, podemos luchar contra las amenazas de las enfermedades infecciosas más temibles e incluso derrotarlas. Sin embargo, no será fácil. Dado que nadie estará a salvo hasta que todos lo estemos, para protegernos de las pandemias necesitaremos un esfuerzo realmente global. Puesto que para prevenir y detectar las pandemias y responder a ellas se requieren sistemas y capacidades mucho más integrales y efectivos, debemos aumentar las inversiones en componentes críticos de los sistemas de salud y derribar los obstáculos en el acceso a estos. Las comunidades más afectadas por las pandemias, especialmente las más marginadas, deben ocupar una posición central, expresar sus necesidades y diseñar respuestas que no dejen a nadie atrás.

El cambio climático y los daños medioambientales hacen que esto sea aún más urgente. El cambio climático afectará a la epidemiología de las enfermedades existentes y propiciará que surjan nuevas enfermedades. Los cambios en las precipitaciones, la temperatura y la humedad ya están trasladando la transmisión de la malaria a nuevas zonas. El cambio climático también afectará a la tuberculosis y al VIH, por ejemplo, al obligar a las poblaciones vulnerables a desplazarse o a migrar y al aumentar la inseguridad económica. Además, el cambio climático y otras presiones medioambientales también cambiarán las dinámicas de derrame zoonótico, el proceso por el cual las enfermedades que afectan a los animales pasan a los seres humanos. Puesto que tres cuartas partes de las nuevas amenazas de enfermedades tienen su origen en animales, cualquier incremento del derrame zoonótico aumentará la probabilidad de que surjan nuevas amenazas pandémicas.

La Séptima Reposición de recursos del Fondo Mundial ofrece al mundo la oportunidad de plantar cara al desafío y adoptar medidas audaces. Podemos acelerar los avances en la lucha contra el VIH, la tuberculosis y la malaria, recuperar el terreno perdido durante la pandemia y retomar el camino que nos permita derrotar definitivamente a estas tres pandemias para 2030. También podemos dar un giro radical a la preparación frente a pandemias, fortaleciendo la resiliencia general de los sistemas para la salud mediante inversiones en sus capacidades para prevenir y detectar nuevas amenazas sanitarias y responder a ellas. Si adoptamos un enfoque integrado para conseguir estos dos objetivos complementarios, podemos maximizar el impacto de cada dólar.