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La falta de protección social durante la COVID-19 crea más vulnerabilidad en América Latina y el Caribe

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Más de cuatro mil millones de personas en todo el mundo, incluidos muchos vendedores ambulantes, carecen de una protección social adecuada, según la OIT. © OIT/MArcel Crozet

La gran mayoría de los trabajadores de la región no contaba con seguros de desempleo ni con otras maneras de compensar ingresos. El número de personas que cotizaron en los sistemas contributivos de protección social cayó un 7,9% y el 30% de los mayores de 65 años no tienen ingresos ni pensión.

La pandemia del coronavirus ha evidenciado las deficiencias de los sistemas de protección social en América Latina y el Caribe, advirtió este miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que señaló la necesidad de mejorar su cobertura, suficiencia y sostenibilidad para contribuir a mitigar el aumento de la pobreza y las desigualdades.

Durante la presentación de un **informe **sobre protección social en la región, el director del organismo especializado de la ONU, Vinícius Pinheiro, destacó que "los efectos de la pandemia se amplificaron" ya que "había millones de personas sin redes de protección ante la pérdida de ingresos y empleos, mientras los sistemas de salud estaban al borde del colapso".

Las cifras de la Organización así lo demuestran. Antes del inicio de la pandemia solo el 56% de los habitantes de la región estaban cubiertos por algún tipo de protección social y los sistemas contributivos, que dependen de las cotizaciones de los trabajadores y empleadores, únicamente incluían al 46% de los ocupados.

"**La gran mayoría de la población ocupada no contaba con seguros de desempleo** ni con otras maneras de compensar ingresos, en especial quienes estaban en la informalidad", destaca el estudio. "Una lección aprendida de esta pandemia es que la falta de protección social nos hace más vulnerables".

El documento de la OIT plantea la necesidad de avanzar hacia "sistemas integrales de protección que tengan como base un piso de bienestar social con garantías para el acceso universal a la salud y la seguridad económica a lo largo del ciclo vital".

"La protección social es fundamental para la inclusión y cohesión social, la reducción de la pobreza y las desigualdades sociales, a la vez que facilita la transformación productiva y la mejora de la productividad", dijo Pinheiro.

Caída récord del número de cotizantes

El estudio de la OIT estima que la crisis causada por la COVID-19 causó un descenso del 7,9% en el número de personas registradas que cotizaron en los sistemas contributivos de protección social, un registro que representa un retroceso de casi una década

Igualmente, indica que las estrategias más comunes para la protección de empleos e ingresos fueron la entrega de alimentos y la atención nutricional junto a políticas orientadas a la salud.

"El gasto enfocado a mitigar la crisis de la COVID-19 ha permitido contrarrestar el incremento aún mayor de la pobreza y pobreza extrema, donde** los países que destinaron más recursos son los que más han evitado el incremento de ese flagelo**", dice el documento.

Los hogares con menores que dependen de los ingresos de los trabajadores en el segmento informal de la economía vieron como aumentó su vulnerabilidad y la exposición a los riesgos asociados al trabajo infantil.

En el actual contexto de recuperación de una crisis sin precedentes, Pinheiro destacó que "es fundamental adaptar y ampliar la protección social. Hemos sido testigos de cómo las prestaciones sociales han sido la primera línea de defensa para quienes perdieron sus ingresos y a la vez constituyen un importante motor para estimular la actividad económica".

La falta de ingresos de los mayores de 65 años es "brutal"

El informe alerta también sobre la seguridad económica de las personas de mayor edad en América Latina y el Caribe ya que, según los datos más recientes, el 30% de los mayores de 65 años no reciben ningún tipo de ingreso laboral ni tampoco una pensión.

Entre esta franja poblacional, solo el 47,2% de personas recibe una pensión o jubilación, el 7% opta tanto a una pensión como a ingresos laborales, y el 14,9% solamente se beneficia de ingresos laborales.

"Para todos la pandemia ha sido difícil, pero para los mayores ha sido brutal, tanto por el impacto de los contagios, como por la falta de ingresos, lo cual los dejó en una situación particularmente crítica", afirmó Pinheiro.

Recomendaciones del informe

Entre los futuros desafíos a los que se enfrenta la protección social el estudio destaca la necesidad de:

  • Avanzar hacia pisos de protección social que garanticen prestaciones mínimas para todas las personas
  • Ampliar las políticas para la población infantil
  • Expandir los seguros de desempleo
  • Ofrecer protección universal en salud
  • Garantizar la sostenibilidad de financiamiento, especialmente frente a elevados niveles de deuda y procesos inflacionarios