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La crisis climática es una crisis humanitaria

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En la era del cambio climático, somos testigos de un aumento de la mortalidad, la morbilidad y la pérdida de dignidad en las poblaciones que viven en crisis humanitarias originadas por causas como la degradación ambiental o los fenómenos meteorológicos extremos. Analizamos el problema en seis puntos.

1. La crisis climática es una crisis humanitaria

La crisis climática, como las crisis humanitarias, tiene causas y consecuencias globales. Así que, dado que todos tenemos nuestra parte de responsabilidad, todos estamos llamados a ser parte de las soluciones. Sin embargo, existen poblaciones particularmente amenazadas. Los puntos críticos climáticos (la región de Asia meridional y el Pacífico, el cinturón del Sahel, o América central, por nombrar algunos) se corresponden y se superponen con contextos humanitarios donde Médicos Sin Fronteras estamos muy presentes.

Somos testigos de un aumento de la mortalidad, la morbilidad y la pérdida de dignidad en las poblaciones que viven en crisis humanitarias originadas por múltiples causas, incluida la degradación ambiental o los fenómenos meteorológicos extremos.

Estamos cada vez más preocupados por el **nivel de sufrimiento **en las poblaciones que ya se encuentran en situaciones de emergencia y todos los datos apuntan a que un mayor número de poblaciones se suman a las ya más vulnerables.

2. El cambio climático es un problema de salud de todos

De la misma manera que la ciencia indica que el cambio climático podría ser hoy un elemento central de impacto en las crisis humanitarias, existe un consenso científico inequívoco de sus consecuencias negativas para la salud.

Ya estamos registrando y respondiendo a algunas realidades nuevas o que se han intensificado probablemente vinculadas a cambios en el medio ambiente, como por ejemplo: mayor transmisión de enfermedades infecciosas (malaria, dengue, cólera); exacerbación de las dinámicas de conflicto; o afectaciones en la salud mental, especialmente por eventos climáticos extremos y desplazamiento de población.

3. La crisis climática y las crisis humanitarias son inseparables del fracaso político

En todo el mundo, los sistemas políticos y de gobernanza han fracasado repetidamente en ofrecer una respuesta para las millones de personas en crisis humanitarias o el planeta. Nos enfrentamos cada vez más con ideologías que burlan la evidencia científica de la misma manera que buscan pasar por encima el Derecho Internacional Humanitario (DIH).

Los Gobiernos optan así por priorizar la seguridad sobre la salud, el bienestar y la dignidad de las personas. Se gastan muchos más recursos levantando muros y reforzando las capacidades policiales y militares en lugar de responder a las necesidades de la población, incluidas las actividades para salvar vidas, así como la preparación y respuesta a corto y largo plazo.

El sacrificio innecesario de vidas y la progresiva degradación de los ecosistemas son un reflejo directo de un doble rasero aplicado sistemáticamente que acepta esas pérdidas como daños colaterales para supuestamente proteger el actual estado privilegiado de las sociedades ricas. En estos tiempos de cuestionamiento o retirada de los marcos legales internacionales, como el DIH o la Convención del Refugiados, estamos viendo a más personas desprotegidas en movimiento, incluyendo los denominados migrantes ambientales. Reafirmamos nuestro compromiso de rescatar y ayudar a las personas independientemente de su origen, estatus, raza, género o ideología.

4. Salvar vidas o salvar el planeta no es un delito

Es una expresión de humanidad y solidaridad. Y es que tanto los activistas climáticos como los humanitarios están siendo criminalizados por su trabajo. En los últimos años, nos hemos enfrentado a un aluvión de ataques cínicos, narrativas tóxicas, así como a la aplicación de leyes antiterroristas que impiden el acceso y tienen como objetivo criminalizar a poblaciones enteras afectadas por diferentes crisis y a quienes muestran solidaridad con ellas.

Al mismo tiempo, los defensores del clima mundial han sido blanco de ataques por proteger la naturaleza, acusados penalmente bajo leyes restrictivas o víctimas directas de la violencia. Estas nuevas legislaciones tienen graves consecuencias legales y de acceso, pero también funcionan como medida disuasoria para que la gente no se levante a defender la solidaridad y la humanidad.

Así que esta es también una lucha conjunta de activistas humanitarios y medioambientales. Debemos defender nuestro derecho, nuestra obligación de canalizar nuestra indignación, protegida por la legislación de derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario, contra ataques injustificables que persiguen intereses oscuros vinculados a agendas políticas y financieras.

5. Por un sector humanitario bajo en carbono

Médicos Sin Fronteras y los actores humanitarios médicos debemos trabajar por un entorno más inteligente con el clima **y con bajas emisiones de carbono y para así respetar nuestra responsabilidad ética y moral de 'no hacer daño'. Debemos comprometernos y esforzarnos para **reducir rápida y exponencialmente nuestro impacto ambiental negativo, en línea con la ética médica.

Por ello, debemos adaptarnos y responder mejor con una perspectiva sostenible a las emergencias cada vez más complejas que se avecinan, donde la respuesta en tiempo real se combina con herramientas predictivas e investigación operativa selectiva y climáticamente inteligente.

Pero para Médicos Sin Fronteras no hay nada más sostenible que rescatar y salvar a personas y poblaciones en situaciones de emergencia, para que puedan recuperarse y tomar sus propias decisiones tanto por sí mismas como por sus comunidades.

6. Tenemos que actuar ahora

La crisis climática es una crisis humanitaria. Ambas están provocadas por humanos. Tenemos la obligación legal, pero más importante moral, de actuar ahora y revertir el curso de la crisis climática y reducir sus efectos en la vida de las personas.

Debemos enfrentar el desafío de la crisis climática con determinación y mentalidad de emergencia, y verlo como una oportunidad para garantizar que la humanidad y, por lo tanto, la salud de nuestro planeta estén en el centro de un nuevo paradigma del sistema.

Este artículo está basado en el discurso del presidente de MSF España, David Noguera, en el marco del 2019 Global Climate & Health Summit, en Madrid, a 7 de diciembre de 2019.