Informe anual de CaLP 2018/19

Report
from Cash Learning Partnership
Published on 24 Oct 2019 View Original

INTRODUCCION

esde la creación del Cash Learning Partnership (CaLP) en el año 2005, la naturaleza de las crisis humanitarias y de las organizaciones que trabajan para darles respuesta ha cambiado radicalmente. La magnitud y diversidad de las necesidades humanitarias han planteado nuevos retos a la comunidad de actores humanitarios. Las inundaciones, sequías e incendios en todo el mundo son una muestra de cómo los efectos negativos del cambio climático son cada vez más graves. Los desplazamientos humanos, incrementados por los impactos del cambio climático y los conflictos, han pasado a protagonizar las necesidades humanitarias durante la segunda mitad de esta década. Además, con un panorama geopolítico cada vez más polarizado, la provisión de ayuda por parte de los donantes tradicionales se ha visto restringida.

Si bien durante los primeros años de vida del CaLP el interés en las transferencias monetarias era limitado, en la actualidad esta modalidad de provisión de ayuda se ha convertido en una herramienta clave de la respuesta humanitaria, en parte por la evidencia cada vez mayor de sus beneficios en términos de eficacia, de eficiencia y de rendición de cuentas. Todo ello indica que la comunidad humanitaria tiene la voluntad cada vez mayor de abrirse a la innovación, reevaluar los métodos de trabajo establecidos y primar la colaboración frente a la competición, para así poder hacer frente a los retos existentes. Aún queda mucho por hacer, pero los avances realizados resultan alentadores.

Desde la publicación del último informe anual del CaLP, las transferencias monetarias han seguido ofreciendo a las personas afectadas por emergencias en todo el mundo no sólo una ayuda vital, sino también la capacidad de elección en relación con esta ayuda. Los estudios de caso recogidos, desde Colombia a Mozambique, han puesto de manifiesto la creciente voluntad de los actores humanitarios de utilizar las transferencias monetarias siempre que sea adecuado y viable. El presente informe incluye algunos de estos estudios de caso, con el objetivo de ilustrar el poder transformador de las transferencias monetarias en las respuestas humanitarias recientes.

El objetivo del CaLP siempre ha sido incrementar el alcance y la calidad de los programas de transferencias monetarias, y todo parece indicar que en 2019 se han producido importantes avances en este sentido. De hecho, las conclusiones preliminares del informe Global Humanitarian Assistance (GHA) de Development Initiatives indican que el volumen total de ayuda humanitaria canalizada a través de programas de transferencias monetarias se ha incrementado en un 68% entre 2016 y 2018, hasta alcanzar un total de 4700 millones de dólares.

Ahora debemos centrarnos en la calidad. Muchos de los miembros del CaLP que trabajan en programas de transferencias monetarias han pasado (o están pasando) desde una visión centrada en ampliar la escalabilidad de los programas de transferencias monetarias hacia otra que da una mayor prioridad a la eficacia de su uso. A través de nuestra capacidad para promover debates e influir en las políticas, desde CaLP trabajaremos para garantizar que el auge de las transferencias monetarias vaya acompañado de un mayor conocimiento sobre su interrelación con otros sectores esenciales como la protección, la responsabilidad en materia de datos y los riesgos. Para ello, situaremos las necesidades y preferencias de las personas afectadas por las crisis en el centro de nuestra toma de decisiones, y apoyaremos a otros actores para que hagan lo mismo.

Es muy probable que el panorama humanitario experimente más cambios radicales en los próximos diez años. El uso extensivo de las transferencias monetarias es una de las principales innovaciones en las respuestas de emergencia y, como tal, es probable que esto defina la manera en que los actores humanitarios nos adaptemos y preparemos para estos cambios. CaLP seguirá poniendo a disposición de los actores humanitarios datos, conocimientos y directrices para garantizar que la ayuda humanitaria sea capaz de ofrecer a las personas afectadas por las crisis la mayor capacidad de elección, protegiendo su dignidad y obteniendo el máximo valor de la ayuda, tanto en el presente como en el futuro.