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Generación de resiliencia en los sistemas de salud en pro de la cobertura sanitaria universal y la seguridad sanitaria durante y después de la pandemia de COVID-19 - Documento de posición de la OMS

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Manual and Guideline
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Resumen

La enfermedad causada por el nuevo coronavirus (COVID-19) ha tenido repercusiones de amplio alcance en todas las esferas de la sociedad, lo que ha provocado reveses en los avances en materia de salud y los esfuerzos por lograr la cobertura sanitaria universal (CSU). La reorientación de recursos de los sistemas de salud hacia la atención de pacientes de COVID-19 ha dado lugar a la alteración prolongada de los servicios de salud esenciales. Las nuevas barreras para hacer frente a la demanda de atención de salud, como la limitación de los desplazamientos, la reducción de la capacidad de pago y el miedo a infectarse, han planteado desafíos adicionales y sin precedentes, por no hablar de la cruda realidad en muchos entornos donde se carece de suministros para la prevención de infecciones, así como de capacidad para realizar pruebas.

El mundo no ha aprendido de epidemias anteriores. La dependencia excesiva de los países de su capacidad de reacción a los eventos a medida que estos ocurren, en lugar de la prevención y la preparación, ha hecho que no estuvieran preparados para una pandemia de esta escala y velocidad de propagación.

Por desgracia, la pandemia también ha afectado particularmente a las poblaciones vulnerables y la COVID-19 ha exacerbado todavía más las desigualdades preexistentes.

La CSU y la seguridad sanitaria son objetivos complementarios; en el presente documento de posición se exponen las razones y las recomendaciones para generar resiliencia y tratar de integrar la promoción de la CSU y la garantía de la seguridad sanitaria por los siguientes medios:

• la recuperación y transformación de los sistemas nacionales de salud mediante la inversión en las funciones esenciales de salud públicai y los cimientos del sistema de salud, con énfasis en la atención primaria de salud y la incorporación de la seguridad sanitaria;

• la gestión de riesgos de emergencias causadas por cualquier tipo de peligro, a fin de garantizar y acelerar la aplicación sostenible del Reglamento Sanitario Internacional (2005) (RSI (2005)), y • la adopción de un enfoque pangubernamental para asegurar la participación de la comunidad y la implicación de toda la sociedad.
En el presente documento se presentan a los dirigentes y responsables políticos, tanto en el ámbito nacional como el local, recomendaciones a medio y largo plazo que ayudarán a situar la salud en los debates más amplios sobre recuperación y transformación socioeconómicas:

  1. Aprovechar la respuesta actual para fortalecer tanto la preparación frente a pandemias como los sistemas de salud: utilizar los resultados de los exámenes paralelos y posteriores a la acción y los exámenes multisectoriales para orientar la inversión sostenida en el fortalecimiento de los sistemas de salud; identificar y cartografiar los recursos existentes y las deficiencias en materia de capacidad para determinar las necesidades prioritarias; actualizar los planes nacionales de preparación y respuesta, así como los planes de recuperación socioeconómica; integrar las políticas y la planificación relativas a la gestión de emergencias en los esfuerzos más amplios destinados a fortalecer los sistemas de salud, y garantizar una participación más amplia de las partes interesadas en los exámenes paralelos y posteriores a la acción que sustentan el enfoque de «Una sola salud».

  2. Invertir en funciones esenciales de salud pública, en particular las necesarias para la gestión de riesgos de emergencias causadas por cualquier tipo de peligro: aumentar la inversión para subsanar los déficits críticos en materia de funciones esenciales de salud pública; realizar evaluaciones de las funciones esenciales de salud pública y de la capacidad prevista en el RSI como parte de los exámenes multisectoriales de la capacidad del sistema de salud y de salud pública; fortalecer las competencias de los profesionales sanitarios y de la salud pública en materia de funciones esenciales de salud pública y su papel en la gestión de emergencias, y entablar un diálogo sobre políticas para promover la integración de las funciones esenciales de salud pública en las estructuras administrativas.

  3. Construir una base sólida de atención primaria de salud: garantizar un firme compromiso y liderazgo políticos para situar la atención primaria de salud en el centro de las iniciativas para lograr la CSU, la seguridad sanitaria y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas; implantar modalidades de planificación y organización de los servicios de salud que promuevan la atención primaria de calidad centrada en la persona y las funciones esenciales de salud pública como piedra angular; garantizar la adecuación y sostenibilidad de la calidad, los niveles de competencias y la distribución de profesionales de atención primaria de salud multidisciplinarios y comprometidos; asegurar que las disposiciones de financiación de los sistemas de salud priorizan adecuadamente los servicios esenciales y la atención primaria de salud, e invertir en instalaciones de atención primaria de salud seguras, accesibles y sostenibles que presten servicios de alta calidad.

  4. Invertir en mecanismos institucionalizados para fomentar la participación del conjunto de la sociedad: examinar los mecanismos existentes para la participación del conjunto de la sociedad; elaborar instrumentos institucionales y legislativos para movilizar recursos de todas las instancias gubernamentales y de toda la sociedad; promover, incorporar y supervisar los enfoques que abarcan el conjunto de la sociedad en las iniciativas relativas a la preparación frente a emergencias, la respuesta, los servicios esenciales de salud y la recuperación; fortalecer la capacidad del personal de la salud para involucrar a la población y empoderarla; adaptar las políticas y la planificación a la supervisión y rendición de cuentas, con el respaldo de la legislación nacional, para establecer la función de las autoridades locales y exigir el apoyo a las mismas, y apoyar los mecanismos mundiales que garantizan el acceso equitativo a los productos de suministro limitado.

  5. Crear y promover entornos propicios para la investigación, la innovación y el aprendizaje: contar con entornos reglamentarios propicios; mantener y adaptar modelos innovadores puestos en marcha durante la pandemia que abarquen la infodemia; prestar apoyo en materia de reglamentación para facilitar la gestión de la información, el intercambio de datos y la coordinación entre los países y dentro de ellos, y promover la investigación, la innovación y el aprendizaje en el ámbito de la gestión de riesgos de emergencias causadas por cualquier tipo de peligro y la resiliencia de los sistemas de salud.

  6. Aumentar la inversión nacional y mundial en los cimientos de los sistemas de salud y la gestión de riesgos de emergencias causadas por cualquier tipo de peligro: identificar las capacidades existentes para determinar las necesidades de fortalecimiento de los sistemas de salud a largo plazo a fin de mantener los servicios sociales y de salud esenciales, en particular los relativos a las enfermedades no transmisibles y la salud mental y la preparación frente a emergencias sanitarias; formular legislación y marcos normativos para aumentar y mantener los requisitos fundamentales de los sistemas de salud y la preparación ante emergencias; priorizar la inversión y la financiación para la salud pública y la seguridad sanitaria, prestando especial atención a los países en situación de inestabilidad prolongada y con sistemas y mecanismos de gobernanza frágiles y sobre la base de los déficits de capacidad identificados y las enseñanzas extraídas; incluir la inversión en sistemas de salud, la resiliencia y la preparación para emergencias en el programa de planificación de las inversiones de los organismos regionales de cooperación, y aprovechar la inversión en sectores no relacionados con la salud para apoyar el fortalecimiento de las capacidades en materia de salud pública.

  7. Abordar las desigualdades preexistentes y el impacto desproporcionado de la COVID-19 en las poblaciones marginadas y vulnerables: garantizar el acceso a una atención de la salud segura y de alta calidad mediante la movilización de fondos públicos adicionales, así como proteger y ampliar la cobertura de los mecanismos de protección de la salud y la prestación de asistencia de salud; garantizar la involucración, la participación y la toma en consideración de los grupos socioeconómicos vulnerables; apoyar la protección financiera de las poblaciones vulnerables mediante la adopción de políticas de protección social encaminadas a garantizar la seguridad de los ingresos; hacer un seguimiento de las desigualdades en materia de salud y acceso a la atención de la salud para orientar las políticas, la planificación y la inversión, y, en contextos caracterizados por la fragilidad, el conflicto y la violencia, estudiar las preocupaciones, desafíos y oportunidades comunes con miras a fortalecer el triple nexo en contextos de fragilidad, conflicto y violencia, el cual se define como el fomento de conexiones estratégicas y operacionales entre los programas humanitarios y de desarrollo y la vinculación con la consolidación de la paz.

La OMS colaborará con sus Estados Miembros, las Naciones Unidas y otros asociados para apoyar la aplicación de las recomendaciones anteriores, en el contexto de la aplicación del Marco de las Naciones Unidas para la Respuesta Socioeconómica Inmediata ante la COVID-19. La función de las oficinas de la OMS en los países será fundamental en el plano nacional, ya que reforzarán los procesos multisectoriales de recuperación y transformación socioeconómicas dirigidos por los gobiernos. La OMS también prestará apoyo a los ministerios de salud para reunir a otros ministerios pertinentes, asociados, sociedades civiles y sectores voluntarios (tanto con fines de lucro como sin fines de lucro), a fin de promover la agenda sanitaria y la movilización de recursos para la atención primaria de salud, las funciones esenciales de salud pública y la preparación frente a emergencias. Esto complementará y, cuando proceda, se integrará en la planificación en curso de la preparación y la respuesta ante pandemias.

La OMS aprovechará las enseñanzas extraídas de la COVID-19 y adoptará buenas prácticas. En el futuro, examinará y mejorará los mecanismos existentes para la evaluación, la supervisión y la presentación de informes sobre las capacidades y los progresos de los países. La OMS seguirá apoyando estrategias destinadas a abordar las debilidades fundamentales críticas de los sistemas de salud en los países con entornos de fragilidad, conflicto y violencia.