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Género, bosques y cambio climático

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La presente guía pretende facilitar la incorporación de una perspectiva de género en las operaciones de mitigación y adaptación al cambio climático en bosques, con especial atención a todas aquellas enmarcadas dentro de REDD. La guía aborda 4 temas -cadenas de valor, esquemas de pagos ambientales, leña y biodiversidad- en los que se puede establecer una relación más directa (i) sobre cómo los impactos del cambio climático afectan a las mujeres en el bosque y (ii) sobre cómo las medidas de mitigación y adaptación les impactan en el acceso a recursos y la distribución de beneficios.

INTRODUCCIÓN

La cobertura forestal en América Latina y el Caribe constituye alrededor del 45% de su territorio. El bosque es un medio de generación de ingresos y subsistencia para 85 millones de personas en la región que viven en poblaciones boscosas y, especialmente, para los 8 millones de personas que subsisten con menos de $1.25 al día. Los bosques son, además, reguladores hidrológicos y térmicos, reguladores del clima, protectores y regeneradores del suelo, hábitat de dos tercios de la biodiversidad terrestre y agentes fundamentales en el ciclo de carbono.

Las mujeres siempre han formado parte de la actividad forestal como usuarias de productos forestales y guardianas de conocimientos tradicionales. Sin embargo, el acceso a los recursos y beneficios del bosque y la participación en su gestión es limitada comparada con la de los hombres, a pesar de que los árboles son más importantes para la vida de las mujeres que dependen de ellos para garantizar la seguridad alimentaria de sus familias, generar ingresos y recolectar combustible para cocinar.

Los bosques juegan un papel importante en la mitigación del cambio climático. Por una parte, tienen la capacidad de reducir el efecto invernadero a través de la absorción del CO2 de la atmosfera y su almacenamiento en la biomasa y los suelos. Por otra parte, con su degradación y tala se convierten en fuente de emisiones de CO2, liberando el carbono almacenado. Las emisiones del sector agrícola y forestal suponen casi un cuarto de las emisiones totales antropogénicas mundiales y un 47% en la región Latinoamericana.

Para hacer frente a esta situación, en diciembre de 2007, Naciones Unidas creó el mecanismo de Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los bosques (REDD+) que promueve la disminución de las emisiones de los boques producidas por su deforestación y degradación. Asimismo, impulsa la gestión sostenible de los mismos y la conservación y mejora de las reservas de carbono, como parte fundamental de los esfuerzos para mitigar el cambio climático.