En deuda con la niñez: Informe sobre la niñez en el mundo 2017

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from Save the Children
Published on 31 May 2017 View Original

EN DEUDA CON LA NIÑEZ

Al menos 700 millones de niños y niñas en el mundo —y probablemente cientos de millones más— han dejado de disfrutar de su niñez demasiado temprano. Esto se debe a una variedad de causas, como enfermedades, conflictos, la violencia extrema, el matrimonio infantil, el embarazo precoz, la malnutrición, la exclusión de la educación y el trabajo infantil.

La combinación de estos factores ha tenido un gravísimo impacto en la niñez de todo el mundo.
Desde hace casi un siglo, Save the Children lucha por librar a la infancia de la pobreza y por acabar con la discriminación. Este nuevo informe —el primero de una serie anual— analiza en profundidad los hechos que impiden a los niños y las niñas disfrutar de su niñez. Estos peligros para la niñez atentan contra el futuro de los niños y las niñas.

La niñez debería ser una etapa de la vida en que los niños y las niñas puedan crecer, aprender y jugar en un entorno seguro. Todos ellos merecen una niñez rodeada de amor, cuidado y protección para poder desarrollar su pleno potencial. Sin embargo, por lo menos un 25 por ciento de los niños y las niñas del mundo no goza de estos derechos.

La mayoría de estos niños y niñas viven en comunidades desfavorecidas en los países en desarrollo, donde el progreso, que ha aliviado a muchos de sus pares, no los ha beneficiado. Muchos de estos niños y niñas sufren una mezcla dañina de pobreza y discriminación, y se los excluye debido a quiénes son: niñas, refugiados, miembros de minorías étnicas o niños y niñas con algún tipo de discapacidad. Estos peligros para la niñez también están presentes en los países de ingresos altos. Todos los países, tanto ricos como pobres, pueden redoblar los esfuerzos para asegurar que toda la infancia disfrute de sus derechos.

En conmemoración del Día del Niño, Save the Children presenta un índice único que analiza las razones principales por las que el disfrute de la niñez se interrumpe. El Índice de Peligros para la Niñez se centra en un conjunto de hechos que tienen un profundo impacto en la vida de los niños y las niñas, y que les impide vivir plenamente su niñez. El índice clasifica 172 países, desde aquellos donde la infancia se encuentra más intacta hasta aquellos en que se encuentra más afectada. Indica los países que están consiguiendo logros y los que no están obteniendo avances a la hora de asegurar las condiciones para la crianza y la protección de sus ciudadanos más jóvenes. Para medir los factores que ponen en peligro a la niñez, se han utilizado los siguientes indicadores: la mortalidad de niños y niñas menores de cinco años, la malnutrición que provoca retraso del crecimiento, la infancia que no va a la escuela, el trabajo infantil, el matrimonio precoz, los partos de adolescentes, los desplazamientos debido a conflictos y los homicidios de niños y niñas.

Qué niños y niñas sobreviven o mueren, aprenden o no aprenden y están protegidos o sufren daños no es producto de la casualidad. Que un niño o una niña no pueda disfrutar de su niñez es el resultado de decisiones que excluyen, de manera intencional o por negligenciaa grupos específicos de niños y niñas. Millones de niños y niñas no pueden tener una niñez plena debido a quiénes son y dónde viven.

Durante los últimos 25 años se han conseguido importantes logros para la infancia, pero el reciente progreso alcanzado en la lucha contra la pobreza extrema no ha beneficiado, en general, a los niños y las niñas que más lo necesitan debido al lugar donde viven, su género, su origen étnico o su discapacidad, o porque son víctimas de un conflicto.

El grado en que un niño o una niña puede disfrutar de su niñez depende en gran medida del cuidado y la protección que recibe —o que no recibe— por parte de los adultos. Los niños y las niñas tienen el derecho a la supervivencia, la alimentación y la nutrición, la salud y la vivienda. También tienen el derecho a recibir estímulo y educación tanto de manera formal como informal.
Asimismo, tienen derecho a vivir sin miedo, sin violencia y sin sufrir abusos y explotación.

En 2015, los líderes mundiales se reunieron en las Naciones Unidas para asumir un compromiso audaz: acabar con la pobreza en todas sus formas para el año 2030 y proteger el planeta para las generaciones futuras.
En su conjunto, los Objetivos de Desarrollo Sostenible que se fijaron representan la visión de un futuro en el que toda la infancia disfrute de su derecho a la salud, la educación y la protección: en otras palabras, de su derecho a la niñez.2 Lo más importante es que los signatarios del nuevo acuerdo prometieron asegurar que este objetivo se cumpliera en todos los segmentos de la sociedad, sin importar el nivel de ingresos, el lugar, el género o la identidad. Además, también prometieron que quienes se encuentran más rezagados —es decir, los más excluidos de la sociedad— serían los primeros a quienes se llegaría.

Esta promesa de no dejar a nadie atrás debe respetarse. Solo así nos daremos cuenta de su potencial para transformar la vida de millones de niños y niñas en todo el mundo, con el fin de garantizar a toda la infancia la niñez que merece.