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En condiciones de seguridad y dignidad: respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes - Informe del Secretario General (A/70/59)

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Resumen

Este informe, presentado de conformidad con la decisión 70/539 de la Asamblea General, ofrece antecedentes y recomendaciones como preparativo para la reunión plenaria de alto nivel sobre la respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes que se celebrará el 19 de septiembre de 2016. El informe, estructurado en cinco secciones, comienza con un panorama mundial de las tendencias, un análisis de las causas de los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes y un examen de sus necesidades particulares cuando se encuentran en tránsito y a su llegada. Tras un breve repaso de las iniciativas recientes en la materia, se hace un llamamiento en pro de nuevos compromisos mundiales para hacer frente a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, comenzando por recomendaciones encaminadas a salvaguardar en todo momento los derechos humanos, la seguridad y la dignidad de los refugiados y los migrantes, a saber, que se haga frente a las causas de esos desplazamientos, que se proteja a quienes se ven obligados a emprender tales viajes, y que se prevenga la discriminación y se combata la xenofobia con las que se topan frecuentemente. En el informe se aboga por una forma más previsible y equitativa de responder a los grandes desplazamientos de refugiados mediante la aprobación de un pacto mundial sobre el reparto de las responsabilidades para con estos y se señalan los aspectos de un plan de respuesta integral a la cuestión de los refugiados. Por último, en el informe se exhorta a fortalecer la gobernanza mundial en materia de migración forjando un pacto mundial para una migración segura, regular y ordenada, en un proceso que se pondrá en marcha ahora y se concretará en los próximos años.

I. Introducción

  1. Aunque los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes no son ningún fenómeno nuevo, las imágenes de los últimos años han sacudido la conciencia mundial: embarcaciones precarias cargadas hasta los topes de personas en busca de seguridad; mujeres, hombres y niños ahogados en su intento de escapar de la violencia y la pobreza; vallas erigidas en fronteras que la gente solía cruzar libremente; miles de niñas y niños desaparecidos, presas, muchos de ellos, de los grupos delictivos. Incapaz de encontrar vías seguras para desplazarse, la gente sufre y muere buscando la seguridad mientras cruza el desierto del Sáhara, el mar de Andamán, el Mediterráneo, y tantas otras decenas de lugares peligrosos en todo el mundo. A la llegada, los derechos de quienes sobreviven a esos recorridos azarosos se vulneran con frecuencia. Muchos solicitantes de asilo y migrantes son detenidos y, en ocasiones, la acogida que reciben dista mucho de ser cálida. La retórica xenófoba y racista no solo parece ir en aumento, sino también ir ganando aceptación política y social.

  2. Lejos de los titulares de los diarios y las imágenes crudas, la presión se va acumulando silenciosamente sobre los refugiados y los migrantes, así como sobre los países y las comunidades que los reciben, a veces durante largos años. En algunas situaciones de refugiados, ya hay tres generaciones de niños nacidos en condiciones de desplazamiento. En todas las regiones las autoridades locales sufren dificultades para ofrecer servicios básicos, como plazas escolares, a un gran número de recién llegados. Si bien los fondos comprometidos para la respuesta humanitaria han alcanzado cotas históricas, la financiación no basta para satisfacer las necesidades que se disparan. Hasta en las situaciones de emergencia hay una necesidad acuciante de requisitos de planificación temprana del desarrollo y mayor implicación de las entidades que lo promueven.

  3. Los grandes desplazamientos de población continuarán o aumentarán, posiblemente, como consecuencia de los conflictos violentos, la pobreza, la desigualdad, el cambio climático, los desastres y la degradación del medio ambiente. A pesar de los abnegados esfuerzos, las respuestas no han sido las adecuadas con excesiva frecuencia. Se ha proporcionado asistencia que ha salvado vidas, pero no hemos sido capaces de planificar para el caso de un desplazamiento a más largo plazo o de prestar el apoyo suficiente a las comunidades de acogida. Si los últimos años nos han enseñado una lección es que los países no pueden resolver esos problemas por sí solos. Hay que fomentar la cooperación y la acción a escala internacional para hacer frente a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. Las respuestas, tanto nacionales como colectivas, deben atender las razones por las que las personas abandonan sus hogares, su necesidad de protección y tránsito seguro, y las necesidades tanto inmediatas como a largo plazo de quienes cruzan a otros países. En resumen, todos los miembros de la comunidad internacional deben poner mucho más empeño.

  4. Sin embargo, también ha habido señales de esperanza. En los últimos años se han ofrecido más lugares de reasentamiento y acogida humanitaria a los refugiados que en el pasado. Se han emprendido nuevas iniciativas para rescatar a las personas en el mar. La financiación humanitaria ha aumentado, aunque no tiene punto de comparación con la cuantía que se necesita. La generosidad de algunos Estados Miembros que seguían acogiendo año tras año a las personas que llegaban cuando ya estaban albergando a un gran número de refugiados ha sido impresionante. El apoyo de la sociedad civil ha sido desbordante y, en todas las regiones, han sido innumerables las personas que de forma espontánea han dado la bienvenida a los recién llegados, a menudo, abriéndoles literalmente de par en par las puertas de sus casas.

  5. Esos buenos ejemplos pueden sentar las bases para potenciar la acción colectiva. Las crisis de refugiados y migrantes que se producen en todo el mundo son graves, pero no insuperables, si los Estados actúan conjuntamente y comparten la responsabilidad de manera más equitativa. Existe capacidad para mejorar la respuesta colectiva a los desplazamientos masivos de población y atender sus necesidades y las de las comunidades que prestan apoyo. En el pasado se han ofrecido respuestas multilaterales efectivas a grandes desplazamientos. Se pueden encontrar modos de fomentar la cooperación internacional para garantizar la seguridad y la dignidad en los desplazamientos de masas que se dan en la actualidad. En el presente informe se muestran vías para hacerlo. Con la voluntad política necesaria, la respuesta mundial a los grandes desplazamientos de personas se puede sustentar en los valores compartidos del reparto de responsabilidades, la no discriminación y el respeto a los derechos humanos, al tiempo que se aprovecha plenamente la oportunidad que brinda la migración para estimular el desarrollo y el crecimiento económico.

  6. La reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General sobre la respuesta a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes, que se celebrará el 19 de septiembre de 2016, representa una oportunidad única para fortalecer y aplicar los marcos existentes e idear formas innovadoras para afrontar los movimientos masivos de población. Los Estados Miembros deben encontrar vías para regular debidamente las fronteras nacionales, protegiendo, al mismo tiempo, los derechos humanos de todos los refugiados y migrantes. Hay que hacer frente a las causas de los desplazamientos y la migración irregular. Se deben crear mecanismos para responder a los grandes movimientos de población en el futuro de forma más eficaz y previsible, y se deben reconocer y fomentar las contribuciones que los refugiados y los migrantes hacen a las comunidades de acogida.

  7. La inacción entraña riesgos considerables. Si se desaprovecha esta oportunidad para promover el respeto por el derecho internacional, implantar nuevos enfoques y mejorar las respuestas comunes, es probable que se pierdan más vidas y se agudicen las tensiones entre los Estados Miembros y en las comunidades. Morirán más refugiados y migrantes en el camino. Las tramas de delincuencia transnacional de tráfico ilícito de migrantes y las redes de trata de personas seguirán prosperando, con la consiguiente explotación de las personas vulnerables. Los derechos y la dignidad de millones de seres humanos se seguirán menoscabando si languidecen en campamentos o a las afueras de las ciudades, sin acceso a necesidades básicas, medios de sustento y oportunidades de obtener ingresos. Dado que hay millones de niños sin escolarizar y millones de adultos sin posibilidades de ganarse la vida, la promesa que la Asamblea General formuló hace un año de “no dejar a nadie atrás” corre el riesgo de convertirse en un tópico vacío, lo que acarrea consecuencias de gran alcance.

  8. La reunión plenaria del 19 de septiembre será la culminación de varias iniciativas internacionales en respuesta a las crisis mundiales de refugiados y migrantes. Espero que la cumbre no solo revitalice las promesas formuladas en anteriores acontecimientos, sino también que, partiendo de esos compromisos, se ocupe de las causas subyacentes y mejore la respuesta colectiva a los grandes desplazamientos de refugiados y migrantes. Para la comunidad internacional y para las Naciones Unidas, el reto es aprovechar este momento histórico al máximo.