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El aprendizaje debe continuar: recomendaciones para mantener a los niños y niñas seguros y aprendiendo durante y después de la crisis de la COVID-19

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La magnitud del impacto de la pandemia del COVID-19 en los sistemas educativos y en el aprendizaje y el bienestar de los niños, niñas y jóvenes aumenta cada día. Realmente es una crisis global que le impide a los niños, niñas y adolescentes de todos los países, incluidos aquellos afectados por conflictos y desplazamientos, ejercer su derecho a una educación de calidad, segura e inclusiva. Con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4), la comunidad mundial se comprometió a garantizar el derecho a una educación de calidad para todos los niños, niñas y adolescentes para el año 2030. La crisis del COVID-19 pone en peligro más que nunca esta promesa.

A principios de abril, la mayoría de los países ya habían cerrado las guarderías, escuelas y universidades en todo el país, afectando a casi el 91 % de la población estudiantil mundial; más de 1500 millones de estudiantes.

Los gobiernos y donantes, en colaboración con los socios nacionales e internacionales, deben garantizar de manera urgente un acceso seguro e inclusivo al aprendizaje a distancia de emergencia, que considere el apoyo psicosocial y los componentes de aprendizaje socioemocional durante y después de la crisis del COVID-19.

Esto puede realizarse proporcionando apoyo a los gobiernos para que planifiquen y desarrollen sistemas educativos nacionales flexibles, brinden a los docentes y cuidadores el apoyo adecuado para proporcionar el aprendizaje a distancia y, mantengan e incrementen la financiación internacional para los países más necesitados. Se necesitará apoyo adicional en contextos ya afectados por conflictos, desplazamientos, y por emergencias ambientales para ayudar a garantizar que los niños y niñas más vulnerables no queden aún más rezagados.

La educación de calidad proporciona una sensación de previsibilidad y rutina para los niños y niñas, y ayuda a proporcionar un entorno seguro, de protección y cuidado para que aprendan y se desarrollen. En situaciones de emergencia, la educación puede ser un elemento de subsistencia y para salvar vidas. Durante la respuesta al COVID-19, puede desempeñar un papel fundamental en la protección de la salud pública, la seguridad de los niños y niñas, la continuidad del aprendizaje y, la promoción de la salud mental y el bienestar psicosocial.

En este documento se destacan algunas de las posibles repercusiones para la niñez debido al cierre de escuelas, centrándose en los más marginados, incluidos los que ya viven en contextos de crisis y conflicto. Proporciona recomendaciones para los gobiernos y donantes, además de los socios, para garantizar a todos los niños y niñas el acceso a una educación segura, de calidad e inclusiva, y para fortalecer los sistemas educativos con vistas al regreso a la escuela.

En el sitio web de la INEE se puede consultar una lista completa de recursos gratis y de fácil acceso para apoyar la respuesta durante el COVID-19.