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Educación para la ciudadanía global referida al ámbito de la acción humanitaria en la Cooperación Española

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Por Sara Peligros García, Alicia Daza Pérez y Francisco Rey Marcos

Resumen Ejecutivo

El presente estudio tiene como finalidad explorar el modo en que se incorporan en las actuaciones y estrategias de Educación para la Ciudadanía Global (en adelante ECG) temáticas relacionadas con las áreas de preocupación de la acción humanitaria (AH) (situación internacional en materia de gestión del riesgo, desastres o conflictos; principios y valores de solidaridad y humanitarismo, entre otras cuestiones) para desarrollar un breve diagnóstico a este respecto. A su vez, pretende identificar aprendizajes relevantes a partir de los conocimientos y percepciones de diversos actores de la sociedad civil y el Estado españoles –administración general, cooperación descentralizada, organizaciones no gubernamentales humanitarias y de desarrollo, etc.- que permitan continuar avanzando en la vinculación de estos dos ámbitos.

No se trata de una investigación exhaustiva sino de un trabajo preliminar que ha buscado arrojar luz a si sería posible reforzar la dimensión educativa y de ciudadanía global en las actuaciones humanitarias de la Cooperación Española (CE), progresando al mismo tiempo en la integración de componentes ligados con la AH en los procesos de ECG. Enfrentar los desafíos del actual mundo complejo y cambiante precisa un abordaje transdisciplinar que proporcione soluciones desde múltiples miradas. Ahora más que nunca se torna imprescindible formar una ciudadanía consciente de los retos a escala planetaria, nacional y local, solidaria y comprometida, que se involucre de un modo crítico y activo en la consecución de transformaciones socioculturales sostenibles.

La metodología del estudio, con un enfoque cualitativo de recolección, procesamiento e interpretación de datos, se fundamenta en el desarrollo y aplicación de una serie de instrumentos de recogida de información propios de la investigación social. Como punto de partida, se efectuó una revisión bibliográfica de la que se extrajeron algunas hipótesis de estudio. Durante la fase de trabajo de campo se realizaron vía telemática 14 entrevistas semiestructuradas en profundidad a informantes clave del sector. Se elaboró, asimismo, una encuesta virtual acotada para el personal de la Oficina de Acción Humanitaria (OAH) de la AECID.

El estudio arranca con unos planteamientos introductorios en torno a la evolución que ha experimentado la ECG, caracterizando las distintas etapas y los enfoques que han configurado este campo de intervención desde sus orígenes hasta nuestros días. Tras describir someramente sus ámbitos y dimensiones de actuación, así como los principales agentes y los contenidos más importantes de las acciones, se presentan de forma general algunas claves de la ECG en el contexto español. Posteriormente, se exponen de una manera sucinta los avances en la integración de materias centrales para la comunidad humanitaria con el propósito de comprender por qué y cómo convergen la ECG y la AH.

Es reseñable que, pese a que se considere pertinente y oportuno incorporar ejes temáticos que entrarían clásicamente en el terreno de la AH en las iniciativas de ECG, esta conexión estratégica sigue siendo problemática y no acaba de tomar fuerza, ni en el entorno doméstico ni en la labor en el exterior de los actores humanitarios y de desarrollo. No obstante, es justo reconocer que han estado y están dedicándose esfuerzos desde el sector para abordar de manera conjunta e incardinada los retos que entraña fomentar el conocimiento, la sensibilización y el compromiso de la sociedad española hacia las cuestiones humanitarias.

Con respecto a la trayectoria de la ECG, en los últimos años se ha ganado en experiencia, visibilidad y capacidades institucionales y técnicas, apreciándose un interés creciente tanto al nivel de los organismos públicos y multilaterales como del tejido de agentes y entidades sociales por la construcción de marcos de referencia consensuados (clarificando estrategias, colectivos y directrices de acción, la orientación de los resultados, etc.). Sin embargo, existe un acuerdo en que la ECG ha evolucionado de una forma más ágil en lo conceptual y discursivo que en el plano político –en su acepción amplia-, puesto que el aumento paulatino de su presencia dentro del ámbito de la cooperación no ha venido acompañado de reformas en el marco regulatorio y la arquitectura institucional.

La renovación en curso del sistema español de cooperación supone un momento propicio para que la ECG se dote, entre otros elementos, de las estructuras, el capital técnico y humano, los soportes normativos, las atribuciones en las instituciones públicas y para los actores no públicos que mejoren su calidad, eficacia e impacto. Desde diversos espacios de trabajo y concertación se está intentando fortalecer el papel estratégico de la ECG entre las propias organizaciones e instituciones de la CE, y los decisores/as políticos/ as, haciendo hincapié en que se trata de un enfoque maduro, innovador y ambicioso por el que apostar para adaptarse a los desafíos contemporáneos.

Conviene poner de manifiesto la relevancia de la cooperación descentralizada y el protagonismo de las ONG en la ECG. Esta es básica para acercar a una escala local las problemáticas globales y favorecer el nexo necesario con la ciudadanía en aras de concienciar a la opinión pública sobre la CE. Parece haber unanimidad entre las personas entrevistadas al afirmar que la ECG es importante como herramienta de incidencia y promotora del respaldo de la ciudadanía para demandar políticas públicas de cooperación al desarrollo, y muy especialmente de AH. Aun así, dirigir la ECG hacia la incidencia social y política puede suscitar discrepancias, perdiendo a veces apoyo institucional y ciudadano, o acarrear restricciones e implicaciones de seguridad, accesibilidad, etc. para el personal en el terreno.

Si bien cada persona entrevistada pone énfasis en una serie de dificultades, en un análisis común de las señaladas en este estudio podría mencionarse la aparente disociación entre el trabajo humanitario y la Agenda 2030, que aconsejaría realizar mayores esfuerzos para crear sinergias entre la AH, y el resto de los actores y áreas de actividad del ámbito del desarrollo. Aunque esto reflejaría una primera limitación en el acercamiento del ámbito humanitario al de la ECG, también ofrece una oportunidad para articular espacios de trabajo colaborativo que faciliten la interrelación entre las agendas humanitaria y de desarrollo. Potenciar las alianzas y las redes/plataformas multiactor, así como líneas de acción intersectoriales, contribuiría decisivamente a superar barreras y carencias.

Otras dificultades atañen a la exigua financiación y la débil voluntad e interés en apalancar recursos para la ECG; el lenguaje y las narrativas que se utilizan para interpelar a la ciudadanía; la cultura y los esquemas de trabajo que operan al interior de las organizaciones; la rendición de cuentas, y la medición y evaluación de resultados; la transversalización de las propuestas; la delimitación de los grupos poblacionales a los que van destinadas las acciones de ECG y las funciones designadas a los mismos; la búsqueda de soluciones innovadoras y atractivas para la implicación de mayores capas sociales; la preferencia por la educación formal frente a lo no formal y/o lo informal; la constante necesidad de actualización y los inconvenientes a la hora de entablar alianzas y de trabajar en red con actores de naturaleza, ritmos y metas organizativas dispares.

Aumentar el peso de lo humanitario en la ECG serviría para hacer visible la complejidad que comporta la AH, despojándose de una perspectiva asistencialista restringida a la ayuda material y de socorro; impulsaría la transparencia y la rendición de cuentas a la ciudadanía, particularmente relevante para los actores humanitarios públicos. Y también podría nutrir de criterios técnicos y requisitos (de calidad, logística, etc.) que se manejan en el entorno humanitario a algunas iniciativas solidarias que nacen a partir de actividades de ECG.

Por diferentes motivos, en el sector humanitario se percibe una tendencia a mezclar tareas de difusión, sensibilización e incluso comunicación para el desarrollo con una vertiente educativa de ese trabajo, sobre todo en determinadas intervenciones en el marco de la educación reglada. Además, suelen obviarse opciones cuyo ámbito de aplicación es más amplio y rico, y que se conciben también como ECG: investigación, innovación, incidencia política, animación sociocomunitaria... Así, la ECG se despliega frecuentemente desde y para los espacios del desarrollo y menos desde la AH, enfatizando en los procesos y estrategias de sensibilización e informativas.

Por lo que se refiere a la inclusión de cuestiones relativas a la prevención y gestión del riesgo, en la ECG sí están presentes, pero faltaría todavía sistematicidad en su análisis y en el abordaje práctico. De igual manera, los contenidos correspondientes a la tipología de amenazas, las condiciones de vulnerabilidad, el refuerzo de las capacidades locales, la anticipación y medios de alerta y preparación ante los desastres para mitigar sus impactos, etc., se trabajan, por lo general, en aquellos territorios donde la población se ve afectada directamente por episodios críticos como conflictos armados, catástrofes ocurridas por eventos de origen natural, etc. Sin embargo, los acontecimientos recientes vividos con la pandemia de la COVID-19 han traído un mayor empeño por atender a asuntos relacionados con fenómenos extremos, desastres económicos, sociales y ambientales, así como las medidas a acometer en la gestión y reconstrucción post-covid.

Sobre los aspectos relativos a las nuevas formas de conflictividad violenta, las características y tendencias de los conflictos (cronificados, “olvidados”, etc.) o las emergencias complejas, y su asunción por parte de la ECG, es fácil que sí aparezcan en los programas y proyectos de ECG, pero resultaría difícil asegurar que el estudio de esas realidades se haga tomando en consideración los estándares y la visión humanitarios.

El rol de los organismos internacionales y demás actores humanitarios en los dispositivos de respuesta a emergencias y crisis, y el ecosistema de la cooperación al desarrollo se incorporan en la formación universitaria, y en la especializada para profesionales del sector, aunque su tratamiento suele ser esporádico e inusual en las experiencias cotidianas de ECG. Por su parte, los agentes que trabajan de la mano de las comunidades y gobiernos locales, y la sociedad civil organizada (por ejemplo, los Fondos de Cooperación y Solidaridad, los municipios…) acostumbran a dar a conocer los organismos y mecanismos de gestión de la ayuda por razones de rendición de cuentas y transparencia.

Una gran parte de las personas entrevistadas argumenta que la aproximación y las herramientas metodológicas, los valores y los aprendizajes a adquirir con la ECG tienen una influencia en sí mayor que las áreas de conocimiento específicas recogidas en las propuestas (refugio, resolución de conflictos y paz, reducción del riesgo de desastres…). En todo caso convendría emplear metodologías creativas, innovadoras y atrayentes, así como prácticas transformadoras, desarrollándose un análisis previo del contexto y de la población sujeto. En cuanto a si resulta oportuno complementar las operaciones y proyectos sobre el terreno que realizan los actores humanitarios con tareas propias de la ECG, no hay unanimidad de opiniones entre las entrevistadas. En esencia, esto dependerá del tipo de actor, su evaluación del escenario específico y del proyecto o intervención en marcha, aunque las acciones educativas, de comunicación y sensibilización u otras iniciativas de incidencia política suelen apoyarse en las poblaciones de los países donde la CE despliega sus actividades.

Junto a estas consideraciones, el estudio plantea una serie de conclusiones preliminares y recomendaciones generales para el conjunto de la CE, con base en el análisis de la información recopilada. Tales conclusiones y recomendaciones pretenden ayudar a la mejora y la reflexión de los actores del sistema de ayuda y cooperación. Entre ellas de modo resumido destacan:

  • Emprender un proceso de diálogo, consulta y reflexión en el seno del sistema español de cooperación en torno a la conexión estratégica que puede producirse entre la AH y la ECG.

  • En la coyuntura actual de reforma del sistema de cooperación y los marcos regulatorios e institucionales de su política pública, convendría propiciar un entorno para la convergencia entre la ECG y la AH.

  • Promover evaluaciones y/o sistematizaciones de experiencias de diversos actores del sistema de cooperación español sobre iniciativas de ECG del sector humanitario.

  • Apostar por metodologías creativas y novedosas, explorando prácticas y recursos que hagan visibles en lo cotidiano y local los postulados y valores humanitarios y de ciudadanía global.

  • Afianzar la coordinación sistemática, la concertación y la colaboración entre los actores de la Cooperación Descentralizada y el resto de los actores humanitarios.

  • Impulsar investigaciones que nutran los análisis y la reflexión acerca de las oportunidades de vinculación de la AH con la ECG.

  • Como en otros ámbitos de la cooperación, se debería estudiar la participación del sector privado mediante alianzas orientadas a la ECG en el sector humanitario.