World + 6 more

Desastres: Preparativos y Mitigación en las Américas, Número 129, septiembre 2019

Format
News and Press Release
Source
Posted
Originally published
Origin
View original

Attachments

Asistencia humanitaria y restablecimiento de servicios de salud son prioritarios en Bahamas tras el paso de huracán Dorian

El huracán Dorian, de categoría 5, el más fuerte que se haya registrado en el noroeste de Bahamas, tocó tierra el pasado 1 de septiembre, en Elbow Cay (Gran Abaco).

Los vientos de 295 kilómetros por hora, marejadas, inundaciones y lluvias intensas, producto del huracán, tuvieron consecuencias devastadoras en los sistemas de agua, comunicaciones y principalmente en establecimientos de salud, que han incidido de forma significativa en la atención y provisión de servicios a la población. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) desplazó en su Equipo de Respuesta a Desastres, antes, durante y después de la emergencia, a 20 expertos en tareas de apoyo, logística, coordinación civil y militar, gestión de información, vigilancia epidemiológica, salud mental, manejo de incidentes, agua y saneamiento.

Se estima que Dorian, hasta el 20 de septiembre pasado, habría provocado más de US$7 mil millones en daños a la propiedad, incluidas miles de viviendas. Alrededor de 76.000 personas fueron afectadas y 1.889 se encontraban en 10 refugios. El número de fallecidos aumentó a 52 aunque se espera que la cifra se incremente a medida que las aguas bajen, haya acceso a otros lugares que por el momento no ha sido posible, continúen las operaciones de búsqueda y rescate, y se conozca la situación de al menos 1.300 desaparecidos. En Nueva Providencia 8.000 personas fueron evacuadas, y 2.000 de ellas permanecen en refugios.

Las inundaciones masivas y daños esperados a la infraestructura de agua, saneamiento y salud son en este momento la prioridad del gobierno de Bahamas y el apoyo técnico de la OPS, debido al grave riesgo para la población por enfermedades transmitidas por agua no segura y por vectores (dengue y malaria, por ejemplo).

De hecho, los establecimientos de salud tuvieron novedades. En Gran Bahama, 4 de las 12 clínicas están en funcionamiento, uno está parcialmente operativo, 4 no están en funcionamiento y 3 han sido destruidos. En Abaco, 7 de las 8 clínicas están operativas. Aunque una clínica fue destruida, se sigue prestando servicios en una casa de playa cercana.

El Rand Memorial Hospital (Grand Bahama) sufrió una pérdida severa de equipos y suministros y requirió una limpieza importante luego de la inundación; sin embargo, hacía falta una desinfección más profunda para eliminar la contaminación. Ahí laboran 70 enfermeras y 3 médicos de emergencias.

“Nuestras preocupaciones prioritarias son restablecer el acceso a servicios de salud esenciales y la prestación continua de atención médica, garantizar la calidad del agua en las comunidades afectadas y en los centros de salud, y restaurar la higiene y el saneamiento adecuados", indicó Ciro Ugarte, Director de Emergencias en Salud de la OPS, quien manifestó además que se hizo un llamamiento internacional para obtener US$ 3,5 millones; de ellos, 1,3 millones destinados a restaurar la prestación de atención médica, 500.000 para vigilancia, detección y manejo de brotes de enfermedades, 800.000 para acceso seguro al agua, saneamiento de emergencia y control de vectores, y 671.000 para manejo de información, coordinación de la asistencia humanitaria, y abordar las necesidades más urgentes que pudieran presentarse.
Por otro lado, se conoció que los trabajadores de la salud han tenido dificultades para llegar a sus unidades o han debido extremar sus esfuerzos para cubrir la alta demanda en los servicios de salud.

La respuesta ha procurado las instalaciones necesarias para la rotación de cirujanos, anestesiólogos, patólogos, parteras, médicos de familia, psiquiatras y enfermeras de emergencias. Para ellos también se ha requerido apoyo psicológico y, en términos operativos, alojamiento.

El personal de salud de Nueva Providencia—la isla más poblada de las Bahamas—y otras islas no afectadas esperaba para ser movilizado con dirección a Grand Bahama y Abaco, con el fin de reemplazar a los profesionales que han cumplido con jornadas extenuantes. El Hospital Princess Margaret, de Nueva Providencia, funcionaba solo para servicios de emergencia.

Adicionalmente, en la zona de desastre se ha establecido una Célula de Información y Coordinación Médica (CICOM) que, dentro de sus acciones, contribuyó con la activación de varios EMTs (Equipos Médicos de Emergencia): Samaritan Purse (EMT Tipo 2), ubicado cerca de Rand Memorial Hospital; Rubicon (EMT tipo 1, móvil), desplegado en Habour; Heart to Heart International (EMT tipo 2), en “Cayo del Tesoro” y Marsh Harbour; y Humanity First (EMT tipo 1, fijo), que se implementó en Marsh Harbour.

Las labores de coordinación y atención del sistema de Naciones Unidas, principalmente la OPS, se mantienen en estrecha colaboración con el Ministerio de Salud de las Bahamas, la Agencia Nacional para el Manejo de Emergencias (NEMA, por sus siglas en inglés), la Agencia de Manejo de Emergencias por Desastres en el Caribe (CDEMA, por sus siglas en inglés), la Agencia de Salud Pública del Caribe (CARPHA, por sus siglas en inglés), y otros actores como la Célula de Coordinación Multinacional del Caribe (MNCCC, por sus siglas en inglés) integrada por CDEMA, militares holandeses, canadienses, británicos, estadounidenses, y la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas