¿Desarrollo Económico Inestable? Choques Agregados en América Latina y el Caribe

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from World Bank
Published on 27 Nov 2017 View Original

1. Resumen Ejecutivo

La región ha logrado avances significativos en la lucha contra la pobreza y la desigualdad de los ingresos

La región de América Latina y el Caribe ha logrado notables avances en términos económicos y sociales durante la última década, pasando paulatinamente a convertirse en una región de ingresos medios. El crecimiento económico alcanzó una tasa promedio anual de 3.2% entre el 2000 y el 2014, porcentaje marcadamente mayor que en décadas anteriores. Este contexto favorable ha contribuido de manera importante con la reducción de la pobreza y la expansión de la clase media. La proporción de los 600 millones de habitantes de la región que viven en extrema pobreza, definida en la región como sobrevivir con menos de $2.50 al día, se redujo a la mitad entre el 2003 y el 2012, es decir, a 12.3%. De igual modo, el porcentaje de latinoamericanos que vive en la pobreza moderada, es decir, con menos de $4.00 al día, cayó de 41.1% a 25.3%. Desde el 2011 existen más latinoamericanos dentro de la clase media que viviendo en la pobreza, y se proyecta que la clase media se convertirá en el grupo más grande de la región (Banco Mundial 2014a). Los beneficios logrados se extienden a otras áreas del desarrollo humano, tales como mayor acceso a los servicios básicos y menor mortalidad materna e infantil.

Sin embargo, estos beneficios no están garantizados debido, en parte, a altos niveles de exposición y vulnerabilidad frente a diversos choques

Si bien un porcentaje importante de hogares ascendió en términos de clase socioeconómica, el grupo más grande de la población continuó siendo vulnerable a caer en la pobreza. Muchos latinoamericanos escaparon de la pobreza impulsados por más de una década de sólido crecimiento económico y reducción de la desigualdad. Sin embargo, la mayoría de las personas que dejaron de ser pobres no pasó directamente a formar parte de la clase media, sino que continuó siendo vulnerable, teniendo que afrontar la inseguridad económica y, probablemente, nuevos periodos de pobreza en el futuro.1 Casi 4 de cada 10 hogares de la región se encuentran en este grupo, lo que lo convierte en la clase socioeconómica más grande. Debido a su alto grado de vulnerabilidad, muchos de estos hogares podrían volver a caer en la pobreza con solo un choque.

Los altos niveles de vulnerabilidad se agravan por la exposición a numerosos choques que afectan a la región, en particular, los riesgos de desastres naturales. La incidencia de estos fenómenos se triplicó a nivel regional y global entre 1970 y el 2014. La presencia de lluvias y sequías extremas se ha convertido, prácticamente, en una amenaza constante en la región. De cada diez eventos naturales registrados en la región, siete se deben a tormentas e inundaciones (Holt 2014). En el Caribe, al menos un país —y a menudo más de uno— se ve impactado por un huracán o ciclón fuerte cada año. El corredor seco, una región de bosque seco tropical en Centroamérica que se extiende desde algunas zonas de Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, se ve afectado regularmente por sequías recurrentes que ponen en peligro los cultivos, la ganadería y la seguridad alimentaria. Los países andinos y centroamericanos se encuentran dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, una cadena de volcanes y lugares de actividad sísmica donde ocurre cerca del 90% de los terremotos del mundo y donde se encuentran más del 75% de los volcanes activos e inactivos. Más de una cuarta parte de todos los terremotos de magnitud 8.0 o más ocurrieron en la parte occidental de América del Sur.

La región también debe abordar los principales riesgos económicos y sociales. La presencia de un marco normativo de naturaleza macro-prudencial más restrictivo en la mayoría de países ha aumentado su resiliencia frente a las crisis económicas. Sin embargo, la región se encamina hacia un nuevo equilibrio de menor crecimiento, acompañado de un incremento de los déficits en cuenta corriente y de una mayor exposición a otros factores externos. El crimen y la violencia continúan ocupando los primeros puestos en la lista de problemas en muchos países; la incidencia del crimen es comparable con tasas registradas en países asolados por la guerra. Una persona que nace en Caracas, San Salvador o Tegucigalpa —tres de las ciudades más violentas de la región— tiene una probabilidad de uno en ocho de ser asesinada. En algunas partes de la región proliferan las pandillas juveniles violentas, el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la violencia doméstica, mientras que otras han sufrido guerras civiles e inestabilidad. Las enfermedades infecciosas y los virus se desarrollan en condiciones de calor y humedad, como en las zonas tropicales que existen en la mayoría de países de la región. Las grandes epidemias, como el chikungunya y el zika, representan serios riesgos para la salud pública.