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Declaración sobre la cuarta reunión del Comité de Emergencia del Reglamento Sanitario Internacional (2005) sobre el brote de la enfermedad por el coronavirus de 2019 (COVID-19)

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El viernes 31 de julio de 2020, de 12.00 a 17.45 horas, hora de Ginebra (CEST), el Comité de Emergencias, convocado por el Director General de la OMS en virtud del Reglamento Sanitario Internacional (RSI (2005)), se reunió para tratar sobre el brote de nuevo coronavirus (2019-nCoV).

Acta de la reunión

Los miembros y asesores del Comité de Emergencias celebraron la reunión por teleconferencia.

El Director General dio la bienvenida al Comité, destacó los avances en el conocimiento mundial del virus SARS-CoV-2 desde la declaración, el 30 de enero de 2020, de la emergencia de salud pública de importancia internacional y presentó las principales esferas a las que los comités de emergencia deben prestar más atención.

Representantes de la Oficina del Asesor Jurídico y del Departamento de Conformidad, Gestión de Riesgos y Ética de la OMS informaron a los miembros de sus funciones y responsabilidades. El Responsable de Ética de ese departamento explicó a los miembros y asesores el proceso de declaración de interés de la OMS. También se señaló a estos que es su responsabilidad individual comunicar a la OMS, lo antes posible, cualquier interés de carácter personal, profesional, intelectual o comercial que pueda dar lugar a un conflicto de intereses percibido o directo. Además, se les recordó su deber de mantener la confidencialidad con respecto a las deliberaciones durante las reuniones y a la labor del Comité. Con ese fin, se preguntó uno por uno a todos los miembros presentes y no se detectó ningún conflicto de intereses.

A continuación, la Secretaría cedió la palabra al Profesor Didier Houssin, Presidente del Comité, quien dirigió la reunión. El Profesor Houssin dio también la bienvenida al Comité y presentó los objetivos y el orden del día de la reunión.

Los directores regionales de emergencias de la OMS y el Director Ejecutivo del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS expusieron en líneas generales la situación regional y mundial. La OMS considera que el riesgo mundial de COVID-19 sigue siendo muy elevado. El Dr. David Heymann, presidente del Grupo Consultivo Estratégico y Técnico sobre Peligros Infecciosos (STAG-IH), hizo una presentación sobre las prácticas ópticas nacionales y las experiencias mundiales en relación con esta enfermedad. Por su parte, la Dra. Johanna Jordaan resumió el informe y las recomendaciones centradas en la salud pública del Equipo Especial para la Recuperación de la Aviación del Consejo de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

El Comité agradeció los esfuerzos realizados por la OMS y sus asociados en respuesta a la pandemia de COVID-19, tomó nota de los progresos realizados con respecto a las recomendaciones temporales emitidas el 1 de mayo de 2020 y examinó otras esferas que requieren mayor atención. Además, subrayó que se preveía que esta pandemia de COVID-19 fuera prolongada y señaló la importancia de mantener las actividades de respuesta comunitarias, nacionales, regionales y mundiales.

El Comité alentó a todas las personas, en particular a los jóvenes y a las comunidades, a que siguieran desempeñando un papel activo en la prevención y el control de la transmisión de la COVID-19. Asimismo, reconoció que los Estados Partes deben facultar y apoyar a la sociedad y a cada uno de sus miembros y, de ese modo, fomentar la confianza en las medidas de respuesta de los gobiernos.

Tras el debate, el Comité acordó por unanimidad que la pandemia sigue constituyendo una emergencia de salud pública de importancia internacional y ofreció asesoramiento al Director General.

El Director General declaró que el brote de COVID-19 sigue constituyendo una emergencia de salud pública de importancia internacional. Aceptó el asesoramiento del Comité a la OMS y lo presentó los Estados Partes como recomendaciones temporales en virtud del RSI (2005).

El Comité de Emergencias volverá a reunirse en un plazo de tres meses, a discreción del Director General. El Director General dio las gracias al Comité por su labor.

Asesoramiento para la Secretaría de la OMS

  1. Continuar extrayendo las lecciones aprendidas y las prácticas óptimas, tanto en relación con la pandemia de COVID-19 como a partir de las evaluaciones internas de las medidas adoptadas en los países, y comunicarlas rápidamente.
  2. Seguir coordinando y movilizando a las organizaciones multilaterales, los asociados y las redes mundiales y regionales para lograr un firme compromiso político y los recursos necesarios para la preparación y la respuesta a la pandemia de COVID-19, incluido el desarrollo de vacunas y tratamientos.
  3. Proporcionar una orientación pragmática y matizada sobre los criterios que deben cumplir las actividades adecuadas de respuesta a la COVID-19 a fin de reducir el riesgo de fatiga de la respuesta en un contexto de presiones socioeconómicas.
  4. Mantener el apoyo a los Estados Partes y a los asociados para realizar una vigilancia de la COVID-19 activa y basada en la comunidad, mediante recursos técnicos y operacionales, como orientaciones, instrumentos y capacitación sobre la definición e identificación de los casos, la localización de los contactos y los certificados de defunción; alentar a los Estados Partes a que sigan notificando a la OMS los datos pertinentes a través de plataformas como el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe.
  5. Acelerar la investigación en torno a los aspectos todavía desconocidos del SARS-CoV-2 más importantes, como el origen animal del virus y sus posibles reservorios animales, y mejorar la comprensión de la epidemiología y la gravedad de la COVID-19 (incluidos sus efectos a largo plazo sobre la salud; las dinámicas víricas, como las vías de transmisión, la excreción y las posibles mutaciones; la inmunidad y los marcadores de protección; las coinfecciones; y los factores de riesgo y las vulnerabilidades) y la eficacia de las medidas de salud pública.
  6. Continuar trabajando con los asociados para contrarrestar la desinformación y la infodemia mediante la elaboración y difusión de mensajes claros y adaptados sobre la pandemia de COVID-19 y sus efectos; alentar y apoyar a las personas y comunidades a respetar las medidas sociales y de salud pública recomendadas.
  7. Apoyar el desarrollo rápido y transparente de pruebas diagnósticas, tratamientos y vacunas seguros y eficaces (asimismo en los países en desarrollo) y el acceso equitativo a todos ellos a través del Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19; brindar apoyo a todos los países para que lleven a cabo los ensayos clínicos necesarios y estén preparados para el suministro de los tratamientos y las vacunas.
  8. Colaborar con los asociados para revisar las orientaciones de la OMS en materia de salud y viajes a fin de reforzar las medidas sobre la base de información comprobada, de conformidad con las disposiciones del RSI (2005), con miras a evitar que se causen interferencias innecesarias en los viajes internacionales; intercambiar activamente y con regularidad información sobre las medidas relativas a los viajes para facilitar a los Estados Partes la toma de decisiones sobre la reanudación de los viajes internacionales.
  9. Brindar apoyo a los Estados Partes, en particular a los países vulnerables, para fortalecer sus servicios esenciales de salud y las cadenas de suministro conexas, así como para prepararse para hacer frente y responder a brotes simultáneos, como la gripe estacional.

Recomendaciones temporales para los Estados Partes

  1. Compartir con la OMS las prácticas óptimas, incluidas las extraídas de las evaluaciones internas de las medidas nacionales; aplicar las lecciones aprendidas por los países que están consiguiendo reabrir sus sociedades (incluidas las empresas, las escuelas y otros servicios) y mitigar el rebrote de la COVID-19.
  2. Apoyar a las organizaciones multilaterales regionales y mundiales y fomentar la solidaridad mundial en la respuesta a la COVID-19.
  3. Potenciar y mantener el compromiso político y el liderazgo de las estrategias nacionales y las actividades de respuesta localizadas impulsadas por la ciencia, los datos y la experiencia; involucrar a todos los sectores para hacer frente a las consecuencias de la pandemia.
  4. Continuar mejorando la capacidad para llevar a cabo la vigilancia de salud pública, realizar pruebas y localizar los contactos.
  5. Transmitir información y datos oportunos a la OMS sobre la epidemiología y la gravedad de la COVID-19, las medidas de respuesta y los brotes simultáneos de enfermedades mediante plataformas como el Sistema Mundial de Vigilancia y Respuesta a la Gripe.
  6. Intensificar la participación de la comunidad, empoderar a sus miembros y fomentar la confianza contrarrestando la información errónea o falsa y proporcionando orientaciones, justificaciones y recursos claros que propicien la aceptación y la aplicación de las medidas sociales y de salud pública.
  7. Participar en el Acelerador del acceso a las herramientas contra la COVID-19 y en ensayos relevantes y prepararse para la introducción de tratamientos y vacunas eficaces e inocuos.
  8. Aplicar medidas y orientaciones adecuadas y proporcionadas en materia de viajes a partir de las evaluaciones de riesgos, actualizarlas periódicamente y compartir información al respecto con la OMS; instaurar las capacidades necesarias, incluso en los puntos de entrada, para mitigar los posibles riesgos de la transmisión internacional de la COVID-19 y facilitar la localización de los contactos que han viajado de un país a otro.
  9. Mantener los servicios de salud esenciales con la financiación, los suministros y los recursos humanos suficientes; preparar a los sistemas de salud para hacer frente a la gripe estacional, a otros brotes simultáneos de enfermedades y a desastres naturales.