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Día de los derechos humanos: CIDH rinde homenaje a las víctimas de violaciones, y a las millones de personas que fallecieron de COVID-19

Washington, D.C. – Cada 10 de diciembre se conmemora el Día Internacional de los Derechos Humanos por la adopción en 1948 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Hoy, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) rinde un homenaje a todas las personas víctimas de violaciones a sus derechos; a las más de 2 millones personas que fallecieron a causa del COVID19 en la región, y a sus familiares. Además, reitera su compromiso con la promoción y defensa de los derechos humanos en la región; con la solidaridad internacional, la no discriminación, la igualdad de oportunidades; y recuerda a los Estados la importancia de redoblar esfuerzos en materia legislativa, administrativa, y de políticas públicas que garanticen todos los derechos para cada habitante de la región.

La CIDH recuerda a los Estados del hemisferio su obligación de garantizar los derechos humanos a todas las personas que habitan o transitan sus países. El 2021, siguió marcado por la pandemia del COVID-19 que incrementó las desigualdades en la región, ya la más desigual del planeta; presentando desafíos aún mayores para los Estados para garantizar una vida digna para todas las personas, como altos índices de violencia, especialmente por razones de género, de raza; así como la persistencia de corrupción e impunidad. Asimismo, las históricas demandas de la población se hicieron presentes en el ejercicio del derecho a la protesta social en contextos de represión; incrementó la migración, el desplazamiento forzado interno, y el número de personas refugiadas y apátridas, la discriminación estructural en contra de grupos en situación de vulnerabilidad.

Mediante sus diferentes mecanismos e instrumentos de monitoreo, diálogo con los Estados y la sociedad civil, este 2021 la Comisión ha identificado una serie de desafíos que enfrenta la región y que urgentemente deben ser atendidos: periodistas, defensoras y defensores siguen siendo víctimas de ataques, hostigamiento, asesinatos e intimidaciones en diversos países; la violencia contra las mujeres y las niñas persiste; las personas en contexto de movilidad humana enfrentan diversas amenazas que ponen en riesgo sus derechos y sus vidas; las personas privadas de libertad enfrentan condiciones de hacinamiento, el uso excesivo de la prisión preventiva, además de haber sido impactadas por la pandemia.

Además, las personas en situación histórica de vulnerabilidad como las mayores, con discapacidad, afrodescendientes, las lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersex, las niñas, niños y adolescentes están expuestas a condiciones de pobreza, y a falta de acceso a diversos derechos como educación, trabajo, salud. A los pueblos indígenas tierras y territorios les son negadas sus tierras y territorios o son víctimas de ataques en sus comunidades.

La institucionalidad democrática y el Estado de derecho en algunos países de la región se han visto progresivamente debilitados con decisiones administrativas y judiciales que atentan contra la independencia de poderes, y mediante patrones de represión contra personas defensoras y en ocasiones contra manifiestantes en protestas sociales; las agresiones contra periodistas representan una afrenta a la libertad de expresión.

El escenario regional expone los importantes desafíos para los Estados y para las sociedades del hemisferio que requieren transformar realidades y situaciones, reparar a las víctimas de violaciones a derechos humanos, eliminar toda forma de discriminación y las violencias de género; garantizando una vida digna a cada persona del continente. Los estándares internacionales y regionales de derechos humanos que tienen como eje la Declaración sobre los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre los Derechos Humanos son instrumentos que pueden contribuir con los cambios que se requieren en las políticas públicas, leyes y otras medidas necesarias. En un año que sigue marcado por la pandemia requiere también de una solidaridad internacional que garantice medidas que permitan la reconstrucción social y económica, como bien se menciona en las resoluciones 1/20 y 1/21 sobre pandemia y vacunas respectivamente.

Los derechos humanos constituyen la base inherente de la dignidad humana y por ende de una vida digna. Hoy, la CIDH reafirma su compromiso por seguir promoviendo y defendiendo la dignidad y los derechos de todas las personas de este hemisferio.

La CIDH es un órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La CIDH está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan sus países de origen o residencia.

No. 332/21

10:20 AM