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Cuidado cariñoso y sensible para las niñas y niños que viven en entornos de crisis humanitarias

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¿Por qué es importante el cuidado cariñoso y sensible en los entornos de crisis humanitarias?

Los primeros años en la vida de las niñas y niños son fundamentales para construir las bases para un desarrollo óptimo en un contexto estable y enriquecedor, como se describe en el Marco para el cuidado cariñoso y sensible (1).

Sin embargo, en los entornos de crisis humanitarias los bebés y las niñas y niños pequeños se enfrentan a enormes dificultades para sobrevivir y, aún más, para prosperar. A medida que el número de personas afectadas por crisis sigue aumentando, también lo hace la proporción de generaciones futuras que experimentan la grave angustia del desplazamiento y el conflicto. Cuando las niñas y niños se ven privados de oportunidades para desarrollarse, la capacidad de las familias, comunidades y economías para prosperar está limitada.
En el 2018, más de 29 millones de las niñas y niños nacieron en zonas afectadas por conflictos (2).
En estas situaciones, las niñas y niños pequeños afrontan riesgos más graves para su desarrollo derivados de una serie continua de experiencias que pueden incluir el desplazamiento forzado, la migración y el reasentamiento en un nuevo entorno, como un campamento de refugiados, o la integración dentro de las comunidades de acogida. Es probable que estas experiencias den lugar a que las madres, los bebés y las niñas y niños pequeños tengan un acceso limitado a los servicios de salud preventivos y curativos; un alto riesgo de desnutrición; niveles elevados de inseguridad, violencia y estrés; y otros efectos potenciales derivados de la adversidad socioeconómica o la pobreza extrema.

En el presente informe se resumen las medidas que los planificadores y ejecutores de programas deben adoptar para reducir al mínimo el impacto que las emergencias tienen en las vidas de las niñas y niños pequeños y sus familias. En este documento se hace un llamamiento a todas las partes interesadas para que inviertan en políticas e intervenciones basadas en evidencia que hayan demostrado crear resiliencia y mitigar los efectos perjudiciales de las emergencias.

¿En qué consiste el cuidado cariñoso y sensible?

Lo que sucede durante la primera infancia (del embarazo hasta los 8 años) sienta las bases para toda la vida.
Hemos hecho grandes progresos en la mejora de la supervivencia infantil, pero también tenemos que crear las condiciones adecuadas para ayudar a las niñas y niños a prosperar a medida que crecen y se desarrollan. Esto requiere proporcionar a los niños cuidados cariñosos y sensibles, especialmente en sus primeros años de vida (desde el embarazo hasta los 3 años).

El cuidado cariñoso y sensible comprende cinco componentes interrelacionados e indivisibles: buena salud, nutrición adecuada, seguridad y protección, atención receptiva y oportunidades para el aprendizaje temprano. El cuidado cariñoso y sensible protege a las niñas y niños de los peores efectos de la adversidad y produce beneficios intergeneracionales y de por vida para la salud, la productividad y la cohesión social.

El cuidado cariñoso y sensible ocurre cuando se aprovecha al máximo cada interacción con la niña o el niño. Cada momento, breve o largo, estructurado o no estructurado, es una oportunidad para garantizar que los niños estén sanos, reciban alimentos nutritivos, se mantengan seguros y aprendan sobre sí mismos, sobre los demás y sobre su mundo. Lo que hacemos importa, pero la forma en que lo hacemos todavía importa más.