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COVID-19: se insta a los países a tomar medidas más contundentes para detener la difusión de información dañina

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Declaración conjunta de la OMS, ONU, UNICEF, PNUD, UNESCO, ONUSIDA, UIT, ONU Global Pulse e IFRC

Manejo de la infodemia de COVID-19: promoción de comportamientos saludables y mitigación del daño de la mala información y desinformación

La enfermedad por coronavirus (COVID-19) es la primera pandemia en la historia en la que la tecnología y las redes sociales se utilizan a gran escala para mantener a las personas seguras, informadas, productivas y conectadas. Al mismo tiempo, la tecnología en la que confiamos para mantenernos conectados e informados está habilitando y amplificando una infodemia que continúa socavando la respuesta global y poniendo en peligro las medidas para controlar la pandemia.

Una infodemia es una sobreabundancia de información, tanto online como offline. Incluye intentos deliberados de difundir información incorrecta para socavar la respuesta de salud pública y promover agendas alternativas de grupos o individuos. La mala información y la desinformación pueden ser perjudiciales para la salud física y mental de las personas; aumentar la estigmatización; amenazar el valioso progreso en la salud; y dan lugar a un cumplimiento deficiente de las medidas de salud pública, lo que reduce su eficacia y pone en peligro la capacidad de los países para detener la pandemia.

La desinformación cuesta vidas. Sin la confianza adecuada y la información correcta, las pruebas de diagnóstico no se utilizan, las campañas de inmunización (o campañas para promover vacunas eficaces) no alcanzarán sus objetivos y el virus seguirá prosperando.

Además, la desinformación polariza el debate público sobre temas relacionados con la COVID-19; amplifica el discurso de odio; aumenta el riesgo de conflicto, violencia y violaciones de derechos humanos; y amenaza las perspectivas a largo plazo de promover la democracia, los derechos humanos y la cohesión social.

En este contexto, el Secretario General de la ONU lanzó la iniciativa de Respuesta de Comunicación de las Naciones Unidas para combatir la propagación de información errónea y desinformación en abril de 2020. La ONU también emitió una Nota de Orientación para Abordar y Contrarrestar el Discurso de Odio relacionado con COVID-19 (11 de mayo de 2020).

En la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2020, los Estados Miembros de la OMS aprobaron la Resolución WHA73.1 sobre la respuesta a COVID-19. La Resolución reconoce que la gestión de la infodemia es una parte fundamental del control de la pandemia de COVID-19: pide a los Estados miembros que proporcionen contenido acerca de COVID-19 fiable, que tomen medidas para contrarrestar la desinformación y la información errónea, y aprovechen las tecnologías digitales en todos los aspectos de la respuesta. La Resolución también pide a las organizaciones internacionales que aborden la información errónea y la desinformación en la esfera digital, que trabajen para prevenir actividades cibernéticas dañinas que socaven la respuesta de salud y que apoyen la provisión de datos basados en la ciencia al público.

El sistema de la ONU y las organizaciones de la sociedad civil están utilizando su experiencia y conocimientos colectivos para responder a la infodemia. Al mismo tiempo, a medida que la pandemia continúa generando incertidumbre y ansiedad, existe una necesidad urgente de medidas más contundentes para gestionar la infodemia y de un enfoque coordinado entre los estados, las organizaciones multilaterales, la sociedad civil y todos los demás actores que tienen un papel y responsabilidad claros en la lucha contra la falta de información y la desinformación.

Hacemos un llamado a los Estados Miembros para que desarrollen e implementen planes de acción para manejar la infodemia promoviendo la diseminación oportuna de información veraz, basada en la ciencia y la evidencia, a todas las comunidades, y en particular a los grupos de alto riesgo; y prevenir la propagación y combatir la desinformación y la información errónea respetando la libertad de expresión.

Instamos a los Estados Miembros a involucrar y escuchar a sus comunidades a medida que desarrollan sus planes de acción nacionales, y a empoderar a las comunidades para que desarrollen soluciones y resiliencia contra la desinformación y la información errónea.

Además, hacemos un llamado a todas las demás partes interesadas, incluidos los medios de comunicación y las plataformas de redes sociales a través de las cuales se difunde la mala información y la desinformación, a los investigadores y tecnólogos que pueden diseñar y construir estrategias y herramientas efectivas para responder a la infodemia, los líderes de la sociedad civil y las personas influyentes, a colaborar con el sistema de las Naciones Unidas, con los Estados miembros y entre sí, y fortalecer aún más sus acciones para difundir información precisa y prevenir la propagación de información errónea y desinformación.