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Comunicación conjunta al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social Europeo y al Comité de las Regiones - Asociación renovada con los países vecinos meridionales: una nueva Agenda para el Mediterráneo

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Bruselas, 9.2.2021
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Introducción

Hace veinticinco años, la Unión Europea y sus socios del Mediterráneo Meridional se comprometieron a convertir la cuenca mediterránea en un espacio de diálogo, intercambio y cooperación para garantizar la paz, la estabilidad y la prosperidad. El 25º aniversario de la Declaración de Barcelona nos recuerda que el refuerzo de la colaboración mediterránea sigue siendo un imperativo estratégico para la Unión Europea, ya que los retos que continúa afrontando la región requieren una respuesta común, especialmente diez años después de la primavera árabe. Si actuamos unidos, reconociendo nuestra creciente interdependencia y con un espíritu de colaboración, convertiremos los desafíos comunes en oportunidades para nuestro interés mutuo.

Con este fin y en el marco de la política europea de vecindad, la presente Comunicación conjunta propone una Agenda para el Mediterráneo nueva, ambiciosa e innovadora, que aprovecha por primera vez el conjunto de instrumentos de la UE y las oportunidades innovadoras de la doble transición ecológica y digital, con el fin de reactivar la cooperación y realizar el potencial sin explotar de nuestra región compartida. La perspectiva de una recuperación después de la COVID-19 ofrece una oportunidad única para que Europa y la región mediterránea se comprometan con una agenda común y centrada en las personas, así como con las acciones necesarias para llevarla a cabo.

La región del Mediterráneo Meridional se enfrenta a retos de gobernanza, socioeconómicos, climáticos, medioambientales y de seguridad, muchos de los cuales son consecuencia de las tendencias mundiales y exigen una acción conjunta de la UE y los países asociados de la vecindad meridional. Los conflictos prolongados infligen un terrible sufrimiento humano, desencadenan importantes desplazamientos forzados, lastran enormemente las perspectivas económicas y sociales de sociedades enteras, especialmente para los países que acogen a grandes poblaciones de refugiados, e intensifican la competencia geopolítica y las injerencias externas. Demasiadas personas arriesgan sus vidas tratando de entrar en la UE de forma irregular, alimentando una industria de tráfico ilícito que es despiadada, criminal y desestabilizadora para las comunidades locales. Las amenazas del terrorismo, la delincuencia organizada y la corrupción continúan alimentando la inestabilidad y frenando la prosperidad. El crecimiento económico en la vecindad meridional no ha seguido el mismo ritmo que el crecimiento demográfico. Esta región presenta uno de los niveles de integración económica regional más bajos del mundo. El uso insostenible de los recursos naturales y el cambio climático ponen en peligro el acceso al agua, los alimentos y la energía, aceleran la desertización y la pérdida de biodiversidad, y amenazan la vida y los medios de vida de las personas. Persisten importantes desigualdades económicas y de género, y los gobiernos difícilmente pueden satisfacer las aspiraciones de la juventud actual.

La urgencia de estos retos se ha visto acentuada por la pandemia de COVID-19, que ha puesto claramente de manifiesto vulnerabilidades compartidas y nuestra mutua interdependencia. La nueva Agenda para el Mediterráneo incorpora nuevas áreas y formas de cooperación identificadas durante la crisis. La nueva Agenda para el Mediterráneo ofrece oportunidades para desarrollar nuevas asociaciones sobre prioridades estratégicas en materia de transición ecológica y digital y se basa en la convicción de que solo es posible construir una prosperidad y una resiliencia sostenibles en una asociación sólida del Mediterráneo. Nuestra asociación se basará en los valores comunes y el diálogo, y en el progreso de nuestra agenda socioeconómica y política compartida, incluidas las reformas en ámbitos como la gobernanza y el Estado de Derecho, la estabilidad macroeconómica y el entorno empresarial. El objetivo de la nueva Agenda es una recuperación verde, digital, resiliente y justa, guiada por la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, el Acuerdo de París y el Pacto Verde Europeo.

Esta Comunicación marca el objetivo de construir, en los años venideros, sociedades más equitativas, prósperas e integradoras, en beneficio de las personas, especialmente de los jóvenes.

Para aprovechar este impulso, la Comunicación conjunta propone que nuestra colaboración se rija por las siguientes orientaciones principales:

- El «Plan Económico y de Inversión para los países vecinos meridionales» ayudará a impulsar la recuperación socioeconómica a largo plazo, fomentar el desarrollo sostenible, corregir los desequilibrios estructurales de la región, y explotar su potencial económico. El plan incluye iniciativas emblemáticas concretas en sectores prioritarios. Pretende aumentar el atractivo de la región para los inversores. Trataremos de establecer relaciones estratégicas con las instituciones financieras internacionales (IFI), en particular el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD), así como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y los bancos de la región, junto al sector privado. Para que estas iniciativas tengan éxito, es fundamental un compromiso renovado para aplicar y apoyar reformas socioeconómicas inclusivas, especialmente del entorno empresarial, un crecimiento económico sostenible y políticas macroeconómicas orientadas a la estabilidad y respaldadas por una estrategia a largo plazo.

El Plan Económico y de Inversión es indicativo y no exhaustivo, y podría evolucionar en función de los avances en las políticas y en los problemas políticos, y en las relaciones bilaterales entre países asociados. En el período de 2021 a 2027, en tanto en cuanto entren en vigor las bases jurídicas pertinentes con arreglo al próximo marco financiero plurianual y sin perjuicio del resultado del proceso de programación, la Comisión propone movilizar en total hasta 7 000 millones EUR con cargo al Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (IVDCI). Estas ayudas incluyen provisiones para los avales del FEDS+ y financiación mixta en el marco de la Plataforma de Inversión en la Vecindad de la UE, que ayudaría a movilizar inversiones públicas y privadas de hasta 30 000 millones EUR en la vecindad meridional.

- Unir fuerzas para luchar contra el cambio climático, reducir las emisiones nocivas, utilizar los recursos de manera sostenible y acelerar la transición ecológica. Tenemos que prepararnos para situaciones a largo plazo en las que nuevas formas de energía baja en carbono sustituyan gradualmente a los combustibles fósiles. Con este fin, la Comisión propondrá a los países asociados iniciativas integrales de promoción de las energías renovables, bajas en carbono y climáticamente neutras, basándose en elementos esenciales del Pacto Verde Europeo, como la estrategia del hidrógeno. Será prioritario fomentar la inversión en eficiencia energética, energía renovable y un nuevo enfoque en la producción de hidrógeno limpio, por ejemplo, a través de incentivos reglamentarios y financieros adecuados, así como la integración regional de los mercados y redes de electricidad. Esto contribuirá a la conservación de nuestros bienes comunes mediterráneos en beneficio de todos. También ayudará a nuestros asociados a incrementar su resiliencia al cambio climático, reforzando nuestras acciones de adaptación, en particular en sectores vulnerables clave como la agricultura y el agua.

- Un compromiso renovado con el Estado de Derecho, los derechos humanos y fundamentales, la igualdad, la democracia y el buen gobierno como cimientos de unas sociedades justas, integradoras y prósperas, con respeto a la diversidad y la tolerancia. El respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos sociales y laborales, la igualdad de género y los derechos del niño, inspira confianza en los ciudadanos. El Estado de Derecho y unas instituciones fuertes que protejan los derechos y combatan las desigualdades sirven al desarrollo humano y económico porque contribuyen a crear un entorno empresarial seguro y predecible, captar inversiones extranjeras directas, aumentar la resiliencia económica y luchar contra la pobreza y las desigualdades. La gobernanza democrática y los sistemas de un Estado que responda, unas instituciones que rindan cuentas y la lucha contra la corrupción vienen a apuntalar este compromiso. La lucha contra las manifestaciones de intolerancia, racismo, homofobia, antisemitismo, odio contra los musulmanes y otras formas de xenofobia, así como la protección de las minorías, deben seguir siendo una prioridad común en toda la región. Se prestará especial atención a la promoción del papel de la mujer en la sociedad y en la economía.

- Afrontar conjuntamente los desafíos que representan los desplazamientos forzados y la migración irregular y aprovechar las ventajas de la migración legal de manera eficiente y efectiva, por medio de colaboraciones exhaustivas, adaptadas y de interés mutuo, protegiendo los derechos de los migrantes y los refugiados, en consonancia con el Nuevo Pacto Europeo sobre Migración y Asilo. Esto es crucial para Europa y el Mediterráneo Meridional, donde los flujos migratorios afectan tanto a las sociedades de acogida como a los países de tránsito. El incremento de oportunidades y puestos de trabajo que generará el Plan Económico y de Inversión, especialmente para las mujeres y para los jóvenes, contribuirá a reducir los factores que provocan la migración irregular. Es esencial actuar conjuntamente, como socios.

- Un compromiso renovado con la unidad y la solidaridad entre los Estados miembros de la UE, así como un compromiso mutuo y compartido y acciones conjuntas con los países asociados de la vecindad meridional, es una condición previa para la aplicación efectiva de la Agenda para el Mediterráneo. Lo mismo se aplica a los esfuerzos para resolver conflictos y abordar problemas de seguridad comunes, así como a la cooperación económica y sectorial. Especial importancia reviste la plena colaboración de los Estados miembros de la Unión. Sus redes diplomáticas, su larga historia de cooperación en materia de seguridad y desarrollo, así como su capacidad de movilización del sector privado, serán indispensables para alcanzar los ambiciosos objetivos marcados en esta Comunicación. Para impulsar un esfuerzo unificado como este, proponemos fortalecer de manera significativa el diálogo político y estratégico en el Mediterráneo. Continuarán los esfuerzos para potenciar la cooperación regional, con la Unión por el Mediterráneo como punto focal, y apoyar la cooperación subregional e interregional, en particular con los socios africanos. La UE también estará lista para explorar una mayor cooperación regional, subregional o trilateral e iniciativas conjuntas entre todos los países asociados, también a la luz de la reciente normalización de las relaciones entre Israel y algunos países árabes.

La renovada colaboración para el Mediterráneo y el Plan Económico y de Inversión que la acompaña harán posible que la Unión Europea y sus asociados de la vecindad meridional aborden los numerosos desafíos que afronta nuestra región común en la actualidad.

La nueva Agenda para el Mediterráneo propone una serie de acciones en las siguientes áreas de actuación clave:

1) Desarrollo humano, buen gobierno y Estado de Derecho
2) Fortalecimiento de la resiliencia, creación de prosperidad y aprovechamiento de la transición digital
3) Paz y seguridad
4) Migración y movilidad
5) Transición ecológica: resiliencia climática, energía y medio ambiente