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Coherencia entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo en la educación: Trabajar juntos en contextos de crisis

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Resumen Ejecutivo

El sector de la educación tiene la responsabilidad de asegurar una educación de calidad inclusiva y equitativa y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos, según el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS4). La tendencia actual de crisis complejas y a largo plazo, ya sean causadas por emergencias climáticas, conflicto violento o una pandemia, amenaza el progreso hacia las metas del ODS4. Como nos ha enseñado la actual pandemia de COVID-19, ningún país o sistema educativo es inmune a las crisis; por lo tanto, la creación de resiliencia es la clave, no sólo para evitar las pérdidas, sino para sostener y avanzar hacia nuestros objetivos compartidos en el sector educación. Se necesita una acción colectiva en todo el espectro desarrollo y humanitario para crear sistemas educativos inclusivos y adaptables que estén preparados y tengan la capacidad de responder a las crisis, de modo que todos los niños, niñas y jóvenes tengan la oportunidad de ir a la escuela, permanecer en ella y completar un ciclo completo de educación primaria y secundaria.

Este informe está dirigido a los miembros de la Red Interagencial para la Educación en Situaciones de Emergencia (INEE), que incluye una amplia gama de actores humanitarios, de desarrollo, gubernamentales y de la sociedad civil, quienes trabajan para garantizar que todos las personas tengan derecho a una educación de calidad, segura, relevante y equitativa. El propósito del informe es desmitificar el concepto de coherencia entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo y proponer un conjunto de medidas y recomendaciones para fortalecer esa coherencia en el sector educación. El informe también proporciona directrices para que los miembros de la INEE y las partes interesadas en educación adopten medidas colectivas y aboguen por una mayor coherencia dentro de sus propios organismos y en todo el espectro de políticas y programas del sector educación.

Este informe recapitula el concepto de la coherencia humanitaria-desarrollo y por qué es fundamental, proporciona una visión general de los obstáculos a la coherencia en el sector educación, identifica ejemplos ilustrativos de acción coherente, y ofrece recomendaciones concretas para mejorar la coherencia, resumidas en un marco de “Aprender-Reunir-Adaptar”.

Para explicar el concepto de coherencia entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo, en el presente documento se adopta la definición de las “Nuevas formas de trabajo”, que describe la coherencia entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo como el trabajo realizado a lo largo de varios años para lograr resultados colectivos, basado en la ventaja comparativa de una diversa gama de actores (véanse las definiciones, pág. 7). En el documento se argumenta que la coherencia entre la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo es fundamental para garantizar que todos los niños y niñas tengan acceso a una educación ininterrumpida de calidad, lo que promueve su mayor capacidad de recuperación y desarrollo general. Si bien la educación puede aportar importantes beneficios a las personas, comunidades y países, el establecimiento de sistemas educativos resilientes requiere una planificación, coordinación e inversión plurianual en el sector educación.

Para despejar los obstáculos que impiden la coherencia en la educación, el documento utiliza el marco conceptual propuesto en el libro blanco de USAID, Educación y Coherencia Humanitaria-Desarrollo (Nicolai et al., 2019). En este marco se esbozan tres niveles de acción que influyen en las condiciones para la coherencia: Normas, Capacidades y Operaciones. Las barreras identificadas y exploradas en el documento son las siguientes:

NORMAS

  • El equilibrio entre los mandatos humanitarios y de desarrollo es un reto, especialmente en contextos de conflicto.

CAPACIDADES

  • La coordinación está aislada y sin vínculos estructurales para reunir a los organismos encargados de la coordinación humanitaria y del desarrollo.

  • La capacidad local para apoyar la educación en situaciones de crisis es mixta y requiere más apoyo.

  • La especialización ha dado lugar a una falta de capacidad de intercambio entre los sistemas y programas humanitarios y de desarrollo.

OPERACIONES

  • Los diferentes plazos de respuesta separan la planificación y la acción humanitaria y de desarrollo.

  • Muchos niveles de planificación de la educación, y por lo tanto de programación, se producen de forma independiente.

En el documento se esbozan seis recomendaciones para hacer frente a esos obstáculos a la coherencia y tres formas de trabajo, que se requieren para cumplir las recomendaciones, las cuales son las siguientes:

  1. Utilizar marcos y normas comunes para equilibrar la priorización de los compromisos humanitarios y de desarrollo.

  2. Unir los sistemas de coordinación de la acción humanitaria y la cooperación para el desarrollo del sector educación.

  3. Fortalecer las capacidades de los actores educativos locales para responder a la crisis.

  4. Crear una capacidad transversal para que un mayor número de actores educativos tengan una comprensión global del sector, incluidos los principales procesos humanitarios y de desarrollo.

  5. Velar que los planes nacionales sectoriales de educación aborden las necesidades de los niños, niñas y los jóvenes en contextos de crisis y para que los planes humanitarios se ajusten a las prioridades y los procesos nacionales.

  6. Incorporar los enfoques de la reducción del riesgo de desastres y la educación en situaciones de emergencia en los sistemas educativos nacionales, a fin de que estén preparados para responder a las necesidades de los niños, niñas y los jóvenes, en situaciones de crisis.

Para cumplir con estas recomendaciones, el documento propone un marco de Aprender-Reunir-Adaptar. Estas tres formas de trabajo son comunes a las prácticas prometedoras en materia de coherencia, ya que crean las condiciones necesarias para que los socios identifiquen y colaboren en la obtención de resultados colectivos para los niños, niñas y jóvenes afectados por las crisis.

APRENDER

Los organismos gubernamentales, humanitarios y de desarrollo del sector educación deben aprender más sobre el sistema educativo en general y sobre cada uno de ellos, lo que incluye comprender los mandatos y enfoques de cada uno. Este aprendizaje incluye la documentación de los enfoques de coherencia y las intervenciones para informar la práctica futura a nivel operacional.

CONVOCAR

Es fundamental convocar a las diversas partes interesadas, a fin de que realicen análisis conjuntos y busquen oportunidades para trabajar en pro de resultados colectivos, comenzando por un diálogo abierto y encontrando un terreno común para una colaboración significativa. En las organizaciones con mandatos múltiples y en los ministerios de educación también se necesitan canales internos sistemáticos para el diálogo y la vinculación entre las divisiones de acción humanitaria y cooperación para el desarrollo.

ADAPTAR

La coherencia también requiere que los actores de todo el espectro consideren cómo pueden adaptarse e inclinarse, un poco hacia el otro lado, manteniendo al mismo tiempo sus mandatos esenciales y su responsabilidad. Tal adaptación exige que se estudie qué nuevos recursos humanos y financieros o diferentes se necesitan para apoyar la coherencia con mayor eficacia.