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25 años de conflictos armados y la infancia: Actuar para proteger a los niños y niñas en la guerra

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Prólogo

Los conflictos armados afectan a los niños, las familias y las comunidades de una manera directa y devastadora.
Desgarran el tejido social de naciones enteras, alargando y dificultando la tarea de restaurar y mantener la paz y la seguridad. La búsqueda de la justicia y el restablecimiento de la cohesión social son más duros aun cuando se cometen graves violaciones contra los niños durante los conflictos armados.
En los últimos 25 años, la comunidad internacional ha avanzado considerablemente en la labor de interpretar la forma en que la guerra afecta a los niños y niñas, descifrar cuán perturbadoras, dramáticas y duraderas son sus consecuencias, y delinear las medidas preventivas y paliativas que es posible adoptar para protegerlos.
Los Estados miembros de las Naciones Unidas dieron un gran paso adelante cuando establecieron la agenda sobre la infancia y los conflictos armados. Esta agenda proporcionó a las Naciones Unidas un marco de actuación y facilitó la preparación de herramientas y mecanismos que nos ayudan a comprender mejor la forma en que la guerra afecta a la infancia. Sobre la base de esta interpretación, se han establecido y promovido medidas para proteger a los niños.
Entre ellas cabe destacar la elaboración de mecanismos para establecer un diálogo con las partes en conflicto, la aprobación de reformas legislativas para mejorar la rendición de cuentas y la puesta en marcha de otras medidas destinadas a evitar que se cometan violaciones graves contra la infancia.
Además, las organizaciones intergubernamentales internacionales y regionales, como la Unión Africana, consideran que la protección de la infancia en situaciones de conflicto armado es un elemento prioritario de su compromiso político y sus tareas de promoción. Otras, como la Unión Europea, han elaborado políticas y directivas internas, entre ellas el Plan de Acción de la UE para la Democracia y los Derechos Humanos, que establecen la protección de la infancia como un objetivo fundamental de su acción política y humanitaria.
A pesar de estos avances, aún queda mucho por hacer. Al revelar claramente las repercusiones de la guerra sobre la infancia a lo largo del tiempo y en distintos contextos, este informe analítico aporta una contribución importante al esfuerzo colectivo para trazar el camino a seguir. También demuestra que tomar una serie de medidas concretas puede tener un efecto positivo sobre la infancia incluso en medio de un conflicto.
Cada uno de nosotros debe colaborar en la tarea de realizar un balance en torno a los últimos 25 años de la agenda sobre la infancia y los conflictos armados y reflejar las lecciones aprendidas de forma colectiva. UNICEF se compromete a permanecer y actuar en todos los rincones del mundo donde los conflictos armados están negando a los niños sus derechos más básicos. Seguiremos trabajando junto con nuestros aliados y con todos los agentes para evitar que se cometan graves violaciones contra los niños y las niñas, al tiempo que respondemos a las necesidades de los que han sido víctimas de estas violaciones. Esta no es una tarea fácil ni ligera, ya que millones de niños y niñas siguen viviendo en situaciones de conflicto armado o sufren sus efectos. Pero nunca había resultado más urgente llevarla a cabo.
Gracias por contribuir a este esfuerzo.