Reporte de la 8va Reunión de Plataforma Regional de Coordinación para la Respuesta a los Venezolanos

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Published on 28 Oct 2019 View Original

En el primer aniversario de la Plataforma, se reconoce el trabajo de sus colaboradoras y colaboradores, quienes, gracias a su esfuerzo, han logrado, entre otras cosas, que instancias gubernamentales y no gubernamentales reconozcan la confiabilidad y verificabilidad de las cifras que constantemente publica la plataforma sobre refugiados y migrantes de Venezuela en la región.

En la 4ta reunión del Proceso Quito celebrada en Buenos Aires durante el mes de julio, se registró la mayor participación de delegaciones a la fecha, y se lograron varios compromisos para responder a los flujos de refugiados y migrantes de Venezuela, que no se avizora que vayan a disminuir en el corto plazo, incluyendo la intensificación de los esfuerzos de apoyo por parte de la comunidad internacional.

En los países afectados por la salida de refugiados y migrantes de Venezuela se han tomado decisiones en pro de los migrantes y refugiados de Venezuela, tales como, la tarjeta regional de vacunación que fue aprobada por 10 países en agosto y entrará en vigor a mediados de octubre y, la decisión del Estado colombiano de otorgar la nacionalidad colombiana a miles de hijos e hijas de padres venezolanos que nacieron en Colombia. Estas iniciativas contribuyen a mejorar la integración de los refugiados y migrantes en sus comunidades de acogida, y son ejemplos de la Hoja de Ruta acordada en la reunión del Capítulo de Buenos Aires del Proceso de Quito, centrándose en áreas de protección a la niñez y adolescencia, lucha contra la trata y tráfico de personas, sistemas de regularización y asilo, inserción laboral, y prevención y tratamiento de VIH.

A pesar de estos esfuerzos, se han presentado retos que se ven reflejados en las medidas de ingreso introducidas por Chile, Perú y Ecuador. Mientras se reconoce el derecho soberano de los países para manejar sus fronteras, se insta con todo respeto a los Estados que lideran este proceso, a que mantengan una política de puertas abiertas, tomando en cuenta que muchos de los requisitos de ingreso no son viables para muchos refugiados y migrantes de Venezuela.
Adicionalmente, estas medidas tienen implicaciones para otros países de la región, sobre todo Colombia, en donde se concentra una mayor cantidad de personas, aumentando los riesgos de separación familiar y flujos irregulares de refugiados y migrantes de Venezuela.

Las capacidades y los recursos nacionales están desbordados y se requiere mayor apoyo internacional, se puede considerar, además, la existencia de un elemento de fatiga en algunas comunidades. En varios países, los gobiernos están bajo fuertes presiones a nivel nacional, corriendo el riesgo de politizar aún más las discusiones sobre la respuesta humanitaria, especialmente tomando en cuenta que, en los últimos meses, hay reportes de un aumento de expresiones de discriminación y xenofobia hacia venezolanos.

Estos acontecimientos nos obligan a reconocer el enfoque multilateral y los compromisos estratégicos, para asegurar que el imperativo humanitario sea la base para el debate público y la toma de decisiones. En este sentido, se espera que los Estados sigan reconociendo los múltiples beneficios de una respuesta coherente y armonizada en la región. Las proyecciones del Plan de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela para el 2020 (RMRP 2020), pueden ser vistas por algunos Estados como una contradicción a sus controles migratorios, pero la realidad es que, a pesar de la imposición de visas humanitarias en Chile, Perú y Ecuador, estos países continúan dando respuesta a los venezolanos que ingresan en sus territorios, incluyendo aquellos que se encuentran en frontera.

Es indispensable permanecer atentos a cualquier cambio dentro de Venezuela que pueda conllevar a que se mantenga el flujo de 5 mil personas saliendo del país diariamente, alcanzando más de 5 millones de personas al final de año.

Se resaltan tres retos frente a los cambios de la población refugiada y migrante venezolana, que marcan la dinámica de movilidad:

  1. Frente a las personas que aún no han salido de Venezuela: la mayoría no tiene documentos, por lo que se prevén problemas de irregularidad y mayores necesidades humanitarias y de protección. En este sentido, la respuesta operativa debe ser complementaria, aunque diversa.

  2. Se debe aprovechar las oportunidades de regularización para quienes ya se encuentren dentro de los países receptores. Por parte de la Plataforma Regional, se debe fortalecer el monitoreo en frontera para medir la incidencia. Las Defensorías del Pueblo, pueden jugar un papel fundamental en todas las fronteras de la región, realizando un monitoreo con enfoque binacional, y muchas veces regional.

  3. Así mismo, debe estar presente en la planificación el apoyo a las comunidades locales.
    En Colombia, por ejemplo, el porcentaje de aceptación a la población venezolana ha disminuido. Se deben difundir mensajes positivos sobre la llegada de venezolanos.

La Plataforma Regional tiene un rol fundamental en el desarrollo del Proceso Quito, trabajando en conjunto con los gobiernos para lograr mantener un diálogo abierto y llegar a consensos sobre cifras y respuestas. Además de trabajar para que, además de países, el Proceso de Quito reúna actores de la comunidad internacional, como son el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, para que formalicen su acompañamiento a la respuesta de refugiados y migrantes venezolanos.

No cabe duda de que estamos en un momento muy particular, vemos un incremento de la carga política dentro de los principales países de recepción frente al tema de los refugiados y migrantes de Venezuela. Esto se refleja en las medidas restrictivas que se han tomado por parte de algunos gobiernos. Frente a esto, es importante que la plataforma y los miembros del Proceso de Quito busquen mecanismos de abogacía para que los estados mantengan sus políticas de hospitalidad y apertura frente a la movilidad de venezolanos.

Tanto en el Proceso de Quito como en la plataforma, se insiste en los riesgos del incremento de la irregularidad, entre los que se encuentra el aumento de riesgos de trata de personas, explotación y tráfico ilícito de migrantes. En este sentido es importante la incidencia sobre las autoridades venezolanas para que puedan proveer a sus ciudadanos con documentos de identidad, así como la promoción de diálogos nacionales, binacionales y regionales con el resto de los países receptores y de tránsito para evitar que estos se distancien e impedir un diálogo acerca del impacto de las medidas migratorias.