Madrid, 13 de noviembre de 2013
“En Taclobán hay mucha desesperación y se ha convertido en un páramo pero también veo mucha fuerza y generosidad entre los afectados”, explica desde la ciudad más afectada Daniel Burgui, de Acción contra el Hambre.
"Los retos logísticos de la emergencia están siendo enormes por la envergadura del desastre. En las próximas horas la prioridad número uno es la apertura de una base logística a la que hacer llegar por aire o mar las toneladas de ayuda humanitaria ya disponibles en Cebu. Para ello ya se ha desescombrado una zona cerca del aeropuerto y hay que garantizar un perímetro de seguridad suficiente para almacenar las plantas potabilizadoras, material de agua y saneamiento básico, letrinas de emergencia, alimentos… y empezar cuanto antes las distribuciones”, explica el Director Logístico de Acción contra el Hambre, Álvaro Villanueva.
“El acceso no está siendo nada fácil por la geografía de la zona y por la envergadura de los daños. El mal tiempo también está dificultando las tareas y obligando a reducir la carga en los vuelos, pero el Gobierno filipino, y el cluster logístico humanitario (grupo de coordinación de personal humanitario) están trabajando a destajo para asegurar esta base en las próximas horas”, asegura Álvaro. “Solo la carga de Acción contra el Hambre, de seis aviones, para la primera fase de la emergencia- continúa- necesita un perímetro de unos 1.000 metros cuadrados. Nuestro personal está listo para empezar las distribuciones en cuanto podamos resolver el último tramo de la carga por aire o mar”. “Otra prioridad es extraer lecciones aprendidas de nuestras operaciones en Haití o en el tsunami y no sobrecargar las infraestructuras muy dañadas. Hoy es fundamental diversificar los accesos por aire, mar y tierra desde Mindanao para no crear un único cuello de botella”, apunta el Director General de Acción contra el hambre, Olivier Longué.