Peru + 1 more

Las mujeres migrantes y refugiadas venezolanas y su inserción en el mercado laboral peruano: dificultades, expectativas y potencialidades

Format
Analysis
Source
Posted
Originally published
Origin
View original

Attachments

Autores: Jimena Sánchez Barrenechea, Cécile Blouin, Li Violeta Minaya Rojas, Alexander Segundo Benites Alvarado (equipo de investigación del Instituto de Democracia y Derechos Humanos de la Pontificia Universidad Católica del Perú)

Resumen Ejecutivo

Los objetivos de este estudio fueron dos, por un lado, conocer las principales ocupaciones de las mujeres migrantes y refugiadas venezolanas en el Perú, y las necesidades y limitaciones que enfrentan en el proceso de inserción al mercado laboral peruano y, por el otro, dar a conocer los incentivos y desincentivos de las y los empleadores peruanos para contratar a mujeres venezolanas. Todo ello, para contribuir al desarrollo de conocimientos, a fin de promover la inserción laboral de esta población.

El trabajo se centró en las regiones de Lima y Callao, La Libertad y Piura, utilizando una aproximación metodológica mixta. A nivel cuantitativo, se analizaron los resultados de la encuesta realizada por CARE Perú, acerca de los medios de vida, medios de protección y salud mental de la población migrante venezolana de Lima y Callao, Piura, La Libertad y Tumbes a inicios del 2020. Con un marco muestral de 503 casos, se obtuvo una perspectiva general sobre diferentes aspectos de la situación laboral de las mujeres migrantes venezolanas en las regiones de estudio. A nivel cualitativo, se realizaron 33 entrevistas semi-estructuradas, que permitieron ahondar en las percepciones de las mujeres venezolanas y de las y los empleadores peruanos. Dada la situación de emergencia sanitaria, a raíz del COVID-19, las entrevistas se llevaron a cabo vía telefónica.

Con respecto a la condición migratoria de esta población, los principales hallazgos son los siguientes: Alrededor del 66% de las mujeres encuestadas tienen entre uno y tres años en el país, lo que coincide con el aumento de los flujos de ingreso durante los años 2018 y 2019. Por su parte, en relación a la documentación migratoria, de las mujeres venezolanas que se encontraban en situación regular, el 56% de ellas contaban con PTP, mientras que el 35% con carné de extranjería.

Los resultados del estudio, además, muestran que el 60% de las mujeres venezolanas poseen algún nivel de educación superior (técnica o universitaria), mientras que el 85% tiene experiencia laboral previa. Todo lo anterior indicaría que cuentan con una gran variedad de capacidades para su inserción laboral. Así, el 75% tienen algún tipo de empleo remunerado, y de este grupo el 74% se encuentra trabajando de manera informal, porcentaje que se explica por el espacio que otorgan los altos niveles de informalidad en el mercado laboral peruano. A pesar de ello, el 59% de las mujeres encuestadas se encuentra buscando un trabajo activamente, lo que denotaría la insatisfacción general con su situación actual. Estos valores son mayores para el caso de las mujeres desempleadas, autoempleadas o que son amas de casa.

Por su parte, el relacionamiento de las mujeres venezolanas con sus empleadoras y empleadores es variado. Algunas han tenido experiencias positivas, generando un ambiente laboral adecuado, desarrollando habilidades y contribuyendo al desarrollo del negocio. Sin embargo, muchas también describen haber sufrido tratos agresivos, acoso sexual, situaciones de explotación e incumplimiento de pagos en sus ambientes laborales. A pesar de ello, en muchos casos, dichos eventos son tolerados, dadas las necesidades económicas por las que atraviesan.

Las mujeres venezolanas realizan jornadas laborales largas: más del 50% del total de encuestadas señaló que trabaja diez o más horas diarias. No obstante, una percepción generalizada por parte de las y los empleadores peruanos es que las mujeres venezolanas no están dispuestas a quedarse más de ocho horas diarias en el trabajo y carecen de flexibilidad. En ese mismo sentido, estas largas jornadas no encuentran sintonía con la remuneración mensual: el 41% de las encuestadas no llega a percibir el salario mínimo vital, y el 55% oscila entre este monto y el costo promedio de un hogar de cuatro personas.

El estudio también muestra la gran variedad de estereotipos que existe sobre esta población. De todos ellos, algunos son positivos para la inserción laboral de mujeres venezolanas. Por ejemplo, las y los empleadores peruanos consideran que son hábiles para los negocios, que tienen un buen manejo de redes sociales, tienen un muy buen trato hacia los clientes y un adecuado cuidado personal. Estas ideas explican la concentración laboral de mujeres venezolanas en el sector servicios.

A nivel de estereotipos negativos, por el contrario, tales ideas generan falsas expectativas sobre las mujeres venezolanas que les impiden acceder a empleos dignos. Algunas empleadoras y empleadores consideran que las mujeres venezolanas tienen un sentimiento de superioridad, no son trabajadoras y que se encuentran relacionadas con la deshonestidad o la criminalidad. Muchas de estas ideas provienen de la experiencia propia, pero también de comentarios de personas cercanas y las noticias en los medios de comunicación.