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Desnutrición infantil en Panamá, aún en números rojos

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Panamá es el cuarto país de América Latina con mayor desnutrición infantil, según el Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional 2018, que publicaron este mes varias agencias de las Naciones Unidas, incluyendo la FAO.

Se trata de unos 68,000 niños menores de 5 años que no comen lo suficiente, lo que representa el 19.1% de la población infantil panameña, una cifra solo por debajo de Guatemala, Ecuador y Honduras, sin contar a Haití.

El informe de la FAO, realizado en conjunto con el Programa Mundial de Alimentos, la Organización Panamericana de la Salud, la Organización Mundial de la Salud y Unicef, indica que América Latina y el Caribe se aleja del cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre cero), ya que el número de personas subalimentadas aumentó por tercer año consecutivo: en 2017 alcanzó 39.3 millones.

De ese total, en toda la región existen más de 5 millones de niños con desnutrición crónica. Además, se afirma que en Panamá, al igual que en Guatemala, Honduras, México, Nicaragua y Perú, más de la mitad de los menores que viven en zonas rurales tiene acceso, de forma regular, a cantidades de comida que son insuficientes para su desarrollo.

Solo en 2008, en el Istmo el 62% de los niños y niñas indígenas presentaban retraso en su crecimiento, en comparación con el 19% de los niños no indígenas.

‘Se observa una estrecha relación entre desigualdad, el hambre y las distintas formas de malnutrición', sostiene la FAO.

Esta desigualdad, que genera asimetrías en el acceso a bienes y servicios alimentarios y no alimentarios se puede observar más claramente entre los grupos que tradicionalmente presentan mayores grados de exclusión social o económica como lo son la población infantil, las mujeres, grupos indígenas y población que vive en situación de pobreza o en áreas rurales.

DESNUTRICIÓN Y OBESIDAD

La obesidad es otra forma de malnutrición que ha ido en aumento en la región. Hace un año, el propio ministro de Salud, Miguel Mayo, publicó la cifra en Panamá: el 30% de los niños en edad escolar tienen exceso de peso.

La FAO explica que lo que une al hambre y la obesidad —que reflejan un aumento dual— es la transición nutricional que se observa a nivel mundial y regional.

‘Cambios demográficos, sociales y económicos rápidos han llevado a una mayor urbanización y a cambios en los sistemas alimentarios, los estilos de vida y los hábitos alimentarios. En consecuencia, los hábitos alimentarios se han volcado hacia un mayor consumo de alimentos altamente procesados e hipercalóricos, con un alto contenido de grasas saturadas, azúcares y sal y un bajo contenido de fibra', señala.

La organización resaltó que la región cuenta con los alimentos suficientes para cubrir las necesidades energéticas de toda su población, por lo que en ese sentido la oferta de alimentos no es una limitante.

‘La principal limitante para acceder a una cantidad y calidad suficiente de alimentos es el nivel de ingresos de las familias', apunta la FAO.

Por eso, parte de la solución al problema de hambre y obesidad vendrá de conseguir que las familias cuenten con un nivel de ingreso estable y que cubra sus necesidades de alimentación sana y variada.

Asimismo, la organización recomienda potenciar los programas de alimentación escolar, promover la agricultura familiar, aplicar impuestos selectivos a ciertos alimentos dañinos, e identificar los territorios que son de difícil alcance para la política pública para focalizar recursos y orientar acciones para la superación del hambre y la pobreza.