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Empleo y resiliencia para luchar contra la violencia de género en Nicaragua

  • La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la AECID trabajan de forma integral en barrios vulnerables en Managua y Tipitapa para la eliminación de la violencia hacia la mujer.

  • En el marco del 25N realizaron una gala artística con adolescentes y jóvenes captados que ahora promueven las buenas prácticas para evitar la violencia.

“Hemos hecho los talleres de masculinidad, género y también nuestros padres se han involucrado en los talleres de crianza positiva y nos han enseñado mucho a apoyar la no violencia porque, así como también nosotros sentimos dolor con los acosos con las cosas malas que nos pasan en las calles, así sienten los demás, hemos aprendido a hacer muchas cosas como encuestas, campañas para eliminar y ser parte de la no violencia”.

Estas palabras son del joven **Jonatan Isaac Muñoz Bello **captado en el municipio de Tipitapa desde el año 2019 por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) a través del convenio: “Impulso de la empleabilidad y la resiliencia de adolescentes y jóvenes con énfasis en las asimetrías de género en Managua, Nicaragua”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), un joven sensibilizado que entiende lo perjudicial que es la violencia en cualquiera de sus expresiones.

En su trabajo, FAD trabaja para la eliminación de la violencia contra la mujer de forma integral y de manera transversal en las actividades que desarrollan.

En Nicaragua, como en otras partes del mundo existe mucha violencia intrafamiliar, psicológica, sexual, económica y patrimonial, la mujer es doblemente discriminada y preocupa más en la actual situación de pandemia: “Muchas mujeres han tenido que convivir con sus agresores y eso realmente ha agudizado el tema de la agresión, entonces trabajamos desde otras perspectivas…”, así lo afirmó Edelys Abreu, Representante de la FAD para Nicaragua.

HERRAMIENTAS EN EL COMBATE DE LA VIOLENCIA

Empoderar económicamente a las mujeres para brindarles la oportunidad de ser independientes económicamente y que tengan la posibilidad de tomar sus propias decisiones es parte del trabajo que realiza FAD junto al Centro de Apoyo a Programas y Proyectos (CAPRI) y al Instituto de promoción Humana (INPRHU), para la protección y restitución de sus derechos.

Las huertas comunitarias es un ejemplo de este empoderamiento ya que la mujer además de aprender a trabajar la tierra para su propio sustento, comercializan el excedente obtienen recursos para cubrir otras necesidades a la vez que su autoestima se eleva en su integración social.

Trabajar con varones el tema de** las nuevas masculinidades**, es también una manera de hacerle frente a la pandemia de la violencia hacia la mujer, poder cambiar los patrones de violencia desde el punto de vista estructural y educativo.

LANZAMIENTO DE PROTOCOLO DE ACCESO A LA JUSTICIA

La FAD se coordina con instituciones de gobierno como el Ministerio de la Familia y con ellos, lanzarán el Protocolo de Acceso a la Justicia en temas de Violencia y para el tratamiento a casos de violencia sexual.

“Yo creo que realmente esto va a ser bastante importante porque vamos a promover por fin una ley dentro del país que realmente protege y no es que no se haya hecho antes, pero creo que todas estas herramientas y todas estas rutas que se han ido estableciendo van a ir a favorecer muchísimo más que cada vez las mujeres se sientan más protegidas”, dijo la representante de FAD.

Por el momento en el marco del convenio, realizarán jornadas de sensibilización a nivel de los territorios para que las personas conozcan las vías de acceso a la justicia en temas de violencia y cómo protegerse.

SENSIBILIZADOS EN EL 25 N

En el marco del “Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, la FAD organizó una gala artística con la participación de adolescentes y jóvenes quienes derrocharon arte, cultura y sensibilidad en demostraciones de canto, actuación, baile y reflexiones sobre el tema de la violencia; son jóvenes de territorios en vulnerabilidad social que a su vez son promotores de cultura de paz en sus casas, barrios y escuelas.