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Cuidando nuestras montañas

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Evaluation and Lessons Learned
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Autor: Paul Demerritt

Introducción

Hogar de 1.200 millones de personas y ocupando casi una cuarta parte de la superficie de la tierra, las montañas y sus ecosistemas circundantes proporcionan una gran cantidad de recursos que sostienen la vida. La UNESCO nombró acertadamente a las montañas las "Torres del Agua del Mundo" debido a sus vastas reservas de agua dulce que suministran una gama de servicios como agua potable y producción de energía a las comunidades aguas abajo. Más de la mitad de la humanidad depende de estas reservas de agua dulce procedentes de ecosistemas de montaña. Además, las montañas albergan una amplia gama de flora y fauna, que comprende casi la mitad de la biodiversidad del mundo. Las montañas son la columna vertebral de la vida en la Tierra, y su conservación es fundamental para nuestra supervivencia.

Las montañas, a pesar de su importancia vital, son uno de los ecosistemas más amenazados del mundo. Las crisis ecológicas, como el cambio climático y la sobreexplotación de los recursos, están degradando los entornos montañosos generando consecuencias nefastas para las personas, las plantas y los animales que dependen de su conservación. Las diversas comunidades que viven y sobreviven en los ecosistemas de montaña, que comprenden a su vez en pequeños agricultores y pastores, grupos indígenas, asentadas en ciudades cada vez más densas. Las ciudades y pueblos aguas abajo, incluso a cientos de kilómetros de distancia, también dependen de los servicios ecosistémicos que proporcionan las montañas. Por lo tanto, la conservación de las montañas debe ser un objetivo compartido entre incluso las comunidades más distantes que están unidas a este entorno y depende de la sostenibilidad de los recursos naturales ubicados en las tierras altas. A pesar de estas diferencias, estos grupos dispares están afectados por riesgos ambientales y socioeconómicos comunes. Las comunidades de montaña de todo el mundo a menudo luchan contra la pobreza generalizada, la infraestructura deficiente, los niveles de educación más bajos y la dependencia de la agricultura. La actual crisis ambiental sólo exacerba estos desafíos, especialmente para los grupos vulnerables como las mujeres y las niñas y las minorías étnicas. Por ejemplo, a medida que los glaciares de montaña se derriten por el aumento de las temperaturas, las personas que viven en las tierras altas se enfrentan a mayores dificultades para sobrevivir debido a inundaciones y deslizamientos de tierra, amenazando sus medios de vida y exacerbando las desigualdades sociales y de género existentes.

En reconocimiento de la importancia de los ecosistemas de montaña, CARE se une a las Naciones Unidas y a nuestros socios de todo el mundo en la celebración del Día Internacional de la Montaña 2020. Establecido por primera vez por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2003, se observa el Día Internacional de las Montañas "para crear conciencia sobre la importancia de las montañas para la vida, para destacar las oportunidades y limitaciones en el desarrollo de las montañas y para construir alianzas que traerán un cambio positivo a los pueblos y entornos de montaña en todo el mundo". Este informe contribuye a la gran cantidad de información y resultados alcanzados por CARE en el marco de los programas de conservación de estos ecosistemas que estuvieron enfocados en abordar las amenazas sociales y ambientales de los ecosistemas de zonas altas, subrayando los impactos desproporcionados de estas amenazas en las mujeres y otros grupos vulnerables, y aprovechando sus experiencias para esbozar las mejores prácticas para enfoques integrados, equitativos y centrados en la comunidad para la conservación de las montañas.