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Los procesos migratorios en la incidencia de la violencia contra las mujeres y niñas - Centroamérica, México y República Dominicana

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Resumen ejecutivo

El presente reporte es resultado de una investigación realizada entre junio 2020 y enero 2021 en la región de México, Centroamérica y República Dominicana. En estos meses, se realizaron 10 sesiones de grupos focales en las que participaron más de 100 representantes de gobiernos de la región y de agencias del Sistema de Naciones Unidas. Al finalizar estas sesiones, se distribuyeron tres cuestionarios autoadministrados distintos a todas las personas asistentes y se pidió su difusión al interior de las instituciones en las que trabajan. Adicionalmente, se llevaron a cabo 14 entrevistas a profundidad con actores claves en la región del sector académico y la sociedad civil. Las siguientes páginas presentan los principales hallazgos, analizados desde una perspectiva de derechos humanos, interseccionalidad y de género, así como algunas reflexiones en torno a los logros y retos en materia de política pública. Finalmente, se ofrecen una serie de recomendaciones puntuales con base en este análisis.

El primer apartado del informe ofrece una breve exposición del marco teórico analítico en que se enmarca la recolección de datos y su análisis. Este trabajo reconoce la “feminización de la migración” que se materializa tanto en el aumento cuantitativo de mujeres y niñas en situación de movilidad, pero sobre todo en la creciente importancia de su participación en procesos migratorios. A este respecto se vuelve evidente la necesidad de explorar la relación recíproca entre sistemas y estructuras de género, por un lado, y dinámicas migratorias y de movilidades, por el otro. En esta relación, con una especial atención a la violencia de género y las movilidades, se centra este reporte.

La violencia contra mujeres y niñas en situación de movilidad es una realidad presente en todas las etapas del proceso migratorio; es un factor de expulsión, una realidad de los tránsitos o trayectos, y un reto presente en países de destino. Esta violencia se manifiesta de diversas formas que abarcan la violencia económica y la exclusión estructural de muchas mujeres de mercados laborales y oportunidades educativas, la discriminación, xenofobia, racismo, la violencia sexual y física, la trata de personas, la desaparición, secuestro y extorsión y la manifestación más letal de todas ellas: el femicidio/feminicidio.

Así, se identifican una serie de factores de riesgo ante la violencia para las mujeres y niñas en situación de movilidad en la región. En primer lugar, se discuten las condiciones estructurales de los países de origen en que las mujeres enfrentan mayores niveles de pobreza y falta de acceso a oportunidades, así como violencia de género que las lleva en muchos casos a huir de sus hogares. A estas condiciones estructurales se suma la condición migratoria irregular, como un factor que incrementa el riesgo de ser víctima de violencia, sobre todo en países de tránsito y destino. Es importante mencionar la existencia de crimen organizado como un factor que incrementa los riesgos y cuyo actuar impacta diferencialmente a mujeres y hombres en la región. Esto se refleja en delitos como la trata de personas, especialmente con fines de explotación sexual, así como la violencia sexual ejercida por distintos actores como una realidad casi inevitable de muchos trayectos migratorios. Finalmente, se reconoce que, ante el endurecimiento de las políticas migratorias, las movilizaciones en la región se han complicado, impactando sobre todo a personas en situación de pobreza, que huyen de la violencia y sin acceso a información sobre derechos y procesos migratorios (y tampoco a medios de vida). Estas personas suelen ser quienes migran de manera irregular y en condiciones de mayor vulnerabilidad.

Ante estas realidades, este informe reconoce la diversidad de los flujos migratorios en la región; un territorio en el que hay mujeres y niñas migrantes que se desplazan fuera de sus países de origen de forma permanente y temporal; en condiciones regulares e irregulares; por motivos diversos que incluyen la búsqueda de oportunidades, la reunificación familiar, los estudios, escapar de la violencia, entre otros. Esta diversidad invita a pensar en formas de comprender el fenómeno de las movilidades y el género desde una perspectiva que reconozca la complejidad y las diversidades, pero también a imaginar estrategias, intervenciones y políticas que contribuyan a la prevención, combate y atención de las diferentes manifestaciones de violencia contra mujeres y niñas migrantes.

En este sentido, esta investigación sintetiza algunos de los mayores logros y retos en esta materia en la región. Entre los primeros se encuentran avances en el ámbito legislativo para promulgar e implementar leyes con perspectiva de derechos humanos y de género, que protejan a las mujeres y niñas en situación de movilidad y garanticen el respeto a sus derechos humanos. También se resaltan los esfuerzos por fortalecer capacidades y sensibilizar a funcionarios y funcionarias públicas para que su trabajo, y sus encuentros con las personas migrantes, se conviertan en espacios de respeto a derechos y de protección. Finalmente se mencionan también las alianzas y mecanismos de cooperación entre instituciones, sectores y países, mismos que fortalecen las estrategias de los distintos gobiernos de la región para atender esta problemática.

A pesar de los avances reconocidos, estas páginas también relatan algunos de los retos mencionados por las personas participantes en el estudio. La falta o insuficiencia de presupuesto es una de las principales menciones, acompañada de la carencia de herramientas para la correcta implementación de políticas públicas. También se menciona la necesidad de fortalecer sistemas de recolección de información estadística y mejorar su diseño para que puedan orientar la política pública y permitan evaluar sus resultados de manera objetiva. Estos retos pueden convertirse en áreas de oportunidad para buscar, regionalmente, una mejora en las condiciones de vida de las mujeres y niñas que diariamente se embarcan en trayectorias de movilidad en cualquiera de las rutas migratorias de la región. Finalmente se menciona la necesidad de fortalecer sistemas de atención, una parte modular de la política en materia de migración y violencia, y cuyo fortalecimiento es central para combatir y atender a mujeres víctimas de cualquier manifestación de violencia en la región.