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Índice de Paz México 2022: Identificar y medir los factores que impulsan la paz

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Esta es la novena edición del Índice de Paz México (IPM), elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP). El IPM proporciona una medición integral de la paz en México, que incluye tendencias, análisis y estimaciones del impacto económico de la violencia en el país. La metodología se basa en el Índice de Paz Global, la medición más importante de la paz a nivel mundial, elaborado anualmente por el IEP desde 2007.

El IPM consta de 12 subindicadores agregados en cinco indicadores más amplios.
La paz en México mejoró un 0.2% en 2021. Este fue el segundo año consecutivo de mejora después de cuatro años consecutivos de deterioro. Veintitrés estados mejoraron, mientras que nueve se deterioraron. Aunque solo nueve estados empeoraron, el deterioro en estos estados fue lo suficientemente grande como para casi contrarrestar las mejoras en otros estados. Esta relación ocurre globalmente donde los países se deterioran con respecto a la paz mucho más rápido de lo que mejoran.

En 2021, tres de los cinco indicadores del IPM mejoraron. Cabe destacar que tanto los delitos cometidos con armas de fuego como el homicidio han mejorado, con tasas que cayeron un 6.2% y un 4.3%, respectivamente; ambos alcanzaron una tasa cercana a 26 por cada 100,000 habitantes. Esto marca el segundo año consecutivo de mejora para ambos indicadores luego de pronunciados aumentos entre 2015 y 2018.

Sin embargo, las tendencias a más largo plazo indican un marcado deterioro de la paz entre 2015 y 2021.
La paz en México se ha deteriorado en un 17.1%, con muchos indicadores de delitos significativamente más altos que hace siete años. La tasa de homicidios en 2021 fue un 76.3% más alta que en 2015. Si bien la tendencia de los homicidios ha mejorado en los últimos dos años, estos se mantuvieron en niveles históricamente altos en 2021, con 26.6 muertes por cada 100,000 habitantes, o más de 34,000 víctimas. Esto equivale a aproximadamente 94 homicidios por día.

Tanto los indicadores de crímenes de la delincuencia organizada como los de delitos con violencia se deterioraron a los niveles previos a la pandemia en 2021 después de mejorar el año anterior. Los deterioros en el indicador de los crímenes de la delincuencia organizada estuvieron impulsados por aumentos en las tasas de extorsión y de los delitos de narcomenudeo, que aumentaron 11% y 6.2%, respectivamente. En 2020, el indicador de delitos con violencia fue uno de los más impactados por las restricciones impuestas a las actividades cotidianas a causa de la pandemia de COVID-19, con una fuerte caída de las tasas de asalto y robo. El deterioro en los delitos con violencia en 2021 probablemente esté asociado con el levantamiento de las medidas de salud pública y el regreso a los niveles de movilidad previos a la pandemia. Además, el deterioro de los delitos con violencia también estuvo impulsado por aumentos continuos en los casos de violencia familiar y violencia sexual.

Los crímenes de la delincuencia organizada siguen siendo el principal impulsor de los homicidios y la violencia con armas de fuego en México. Se estimó que aproximadamente dos tercios de los homicidios estuvieron relacionados con actividades de la delincuencia organizada en 2021.1 Desde 2015, la tasa de crímenes de la delincuencia organizada se ha deteriorado en un 48.1%, lo que se atribuye principalmente a un fuerte aumento del 139% en los delitos de narcomenudeo durante el mismo período.

La violencia reciente en México está vinculada a cambios en el panorama de los crímenes de la delincuencia organizada caracterizados por la expansión territorial rápida y violenta de ciertos cárteles más grandes, predominantemente el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), así como la proliferación de grupos delictivos más pequeños y la diversificación de la actividad delictiva. También ha habido cambios importantes en el tipo de drogas que las organizaciones delictivas mexicanas han movido a nivel internacional en la última década, ya que el tráfico de marihuana ha caído en picada, mientras que el tráfico de fentanilo ha aumentado considerablemente.

Los estados que registraron los mayores deterioros en sus tasas de homicidios, como Baja California,
Guanajuato, Michoacán y Zacatecas, fueron escenario de continuos conflictos entre cárteles. La violencia con armas de fuego tiende a ser más intensa en estos estados, donde múltiples organizaciones delictivas compiten por el territorio y las rutas clave del narcotráfico. Las muertes atribuidas a los conflictos de cárteles aumentaron de 669 en 2006 a más de 16,000 en 2020.2 A medida que la violencia causada por los crímenes de la delincuencia organizada se intensificó en partes del país, hubo un aumento marcado en el número de personas desplazadas por la violencia en 2021. Desde 2016, más de 117,000 personas fueron desplazadas internamente, y al menos 44,905 de esos desplazamientos ocurrieron en 2021.3 La mayoría de estos desplazamientos se dieron en Guerrero, con más de 21,800 desplazamientos, seguido de Chiapas y Michoacán con más de 14,900 y 12,900 desplazamientos, respectivamente.4 Yucatán volvió a ser el estado más pacífico de México, seguido de Tlaxcala, Chiapas, Campeche e Hidalgo.

En contraste, Baja California se ubicó como el estado menos pacífico de México por cuarto año consecutivo, seguido de Zacatecas, Colima, Guanajuato y Sonora. Como reflejo de la gran divergencia en los niveles de violencia en todo el país, la tasa promedio de homicidios en los cinco estados menos pacíficos de México fue de 73 por cada 100,000 habitantes, en comparación con 8.2 por cada 100,000 en los cinco estados más pacíficos.
La mayor mejora en la paz en 2021 se presentó en Colima, Chihuahua, Tabasco, San Luis Potosí y Sinaloa.
En contraste, Sonora, Zacatecas, Nuevo León, Morelos y Michoacán registraron los mayores deterioros. En particular, estos cinco estados han sido testigos de una incursión del CJNG en los últimos años.