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2020 Principales resultados ACNUR México

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Prólogo

El duro golpe que sufrió la humanidad debido a la COVID-19 tuvo un profundo impacto en la dinámica de migración y desplazamiento forzado en México y la región en 2020. El ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, realizó los ajustes necesarios a su programa para hacer frente al impacto de la pandemia y prepararse para el aumento inevitable de solicitudes de asilo, una vez que se redujeran las restricciones de movimiento en Centroamérica. Por lo tanto, fue un año de marcada interrupción, pero también de continuidad, ya que se mantuvo la tendencia prolongada del aumento en las solicitudes de asilo.

En marzo de 2020, México declaró como emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor por COVID-19. Los desplazamientos de la población desde Centroamérica disminuyeron a causa de las restricciones de viaje en esta región. México dispuso que el registro de las solicitudes de asilo fuera una actividad esencial, y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) permaneció abierta, registrando solicitudes. El ACNUR brindó apoyo a la COMAR para realizar una transición parcial hacia el procesamiento a distancia. También se proporcionó apoyo y asesoramiento técnico para simplificar el procesamiento, lo que posibilitó un aumento en la capacidad de procesamiento y la cantidad de solicitudes resueltas.

Conforme al compromiso global de permanecer y cumplir, el ACNUR continuó operando. Cuando fue posible, actividades como el registro se realizaron a distancia. Si bien se suspendieron las reubicaciones para apoyar la integración local, posteriormente se reanudaron de conformidad con un protocolo sanitario elaborado con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Asimismo, se intensificó el trabajo con los albergues para ayudarlos a limitar los riesgos para la salud pública mientras seguían funcionando.

México emprendió una importante reforma del sistema de salud pública y, con base en los compromisos asumidos en el Foro Mundial sobre los Refugiados en 2019, la nueva legislación prevé el acceso de las personas que se encuentren en el territorio mexicano a los servicios de salud pública, lo cual incluiría a personas refugiadas y solicitantes de asilo. Para apoyar a las comunidades de acogida, el ACNUR intensificó la ayuda a los hospitales públicos, lo que incluyó la entrega de respiradores auxiliares, en una iniciativa coordinada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, y de equipos de protección personal (EPP) junto con autoridades sanitarias nacionales y locales.

Las causas fundamentales del desplazamiento forzado en la región se mantuvieron, y el ACNUR se preparó para un aumento en el número de solicitantes de asilo en 2021. La Oficina aumentó la cantidad de personal financiado en COMAR. Se previó el apoyo adicional a las autoridades de protección de niños, niñas y adolescentes gracias a las reformas legales que ampliaron la protección de la niñez migrante y solicitante de asilo, al establecer que no pueden ser detenidos.

La Oficina aumentó la capacidad del programa de integración local y estuvo preparada para incrementar la cantidad de beneficiarios de manera considerable. El Instituto Nacional de Migración (INM) optimizó los procedimientos para la emisión de documentos de identidad. El ACNUR expandió más su presencia mediante el establecimiento de nuevas oficinas en Palenque, Guadalajara y Ciudad Juárez, y el respaldo a los equipos de protección en el norte de México.

En 2021, las prioridades fundamentales comprenden aumentar la cantidad de bancos que abran cuentas para personas refugiadas y trabajar con actores en materia de desarrollo para mejorar la educación y la atención médica en localidades clave de acogida de personas refugiadas en el sur de México.

Mark Manly
Representante
Mayo 2021