Malawi

Informe crisis alimenticia en Malawi

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Situation Report
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Malawi, el pequeño país africano con una población de más de 11 millones de personas y en el que 40% de su presupuesto depende de la ayuda internacional, está sufriendo una hambruna a causa de la peor cosecha de maíz desde 1949. La sequía de los dos =FAltimos años y las inundaciones ocasionadas por las =FAltimas lluvias han provocado que la cosecha de maíz, producto básico en la alimentación de las familias, se haya visto reducida considerablemente y su precios se haya multiplicado por seis.
La situación no es nueva pero en esta ocasión se ha visto agravada por algunas decisiones del Gobierno bajo el auspicio del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, el Banco Mundial aconsejó a las autoridades locales que no mantuviera reservas de grano porque podrían perder valor; además, para hacer frente a la deuda externa, el gobierno malawiano vendió maíz almacenado a Kenia y Tanzania cuando ya había indicios de la crisis que se avecinaba.

Seg=FAn datos facilitados por el Gobierno, el 70% de la población se ha visto afectada por una hambruna que se centra en las provincias del sur y del centro del país, particularmente Balaka (donde la policía ha informado de una muerte diaria a causa del hambre), Blantyre, Chikwawa, Machinga, Mangochi, Mulanje, Nsanje, Phalombe, Thyolo y Zomba y la región central en Dedza, Lilongwe, Mchinji, Nkhotakota, Ntcheu y Salima en la que se han detectado 9.313 casos de cólera y 161 muertes. Desde principios de año se han contabilizado 300 muertes por desnutrición y han aparecido brotes de cólera que han terminado con la vida de 700 personas.

La situación es peor en las zonas rurales donde la distribución de ayuda se complica por la falta de carreteras. En épocas de escasez de alimentos, los campesinos están vendiendo leña, carbón o sus escasas posesiones (herramientas para la siembra) para adquirir comida. También se practicaba el "kasuma" (trabajar a cambio de comida) pero ahora los precios de la leña y el carbón han caído un 50% y el kasuma ha dejado de funcionar. Mucha gente sobrevive comiendo raíces silvestres y se ha agotado el maíz inmaduro que se guardaba para transformar en harina. Todo ello está provocando un aumento de la inmigración hacia los centros urbanos.

La desesperación de la población ha llevado al linchamiento, seg=FAn la Agencia Panafricana de Noticias, de 80 ladrones de maíz desde enero. "Estamos recibiendo al menos dos casos de justicia del pueblo (linchamientos) cada día", ha asegurado el ministro del Interior, Monjeza Malawa.

EL PRECIO DEL MAÍZ

Las importaciones de cereales necesarias de manera inmediata es de 150.000 toneladas. En el mercado negro de las regiones central y sureña, el precio del maíz se ha incrementado hasta un 600%, fuera del alcance de la población. El precio de los 50 kg. de maíz que consume una familia en 3-4 semanas cuesta 20 dólares cuando familia llega a ganar 5 dólares a la semana en una buena época.

AYUDA INTERNACIONAL

El Gobierno de Malawi estima que se necesitarían 16,3 millones de euros de ayuda de emergencia aunque sólo el Gobierno británico ha enviado fondos. Otras organizaciones como el Programa Mundial de Alimentos están distribuyendo 635 toneladas de alimentos para alimentar a unos 50.000 alumnos al mes y la Organización Mundial de la Salud ha enviado medicinas para evitar la deshidratación y para el tratamiento del cólera.

INTERVENCIÓN DE AYUDA EN ACCIÓN MALAWI

Para hacer frente a la situación, Ayuda en Acción, conjuntamente con el Programa Mundial de Alimentos, ha comenzado a distribuir comida a la población más vulnerable con la intención de llegar a 10.300 familias a las que se facilitará 25 kilogramos de maíz. Asimismo, en Msakambewa, Mwanza y SFA, nuestros proyectos en el país hemos iniciado la distribución entre los centros de salud, de fármacos y material sanitario para tratar las enfermedades derivadas de escasez de alimentos.

Para ActionAid Malawi, la prioridad es hacer accesible el maíz a las familias y terminar con los que especulan con el precio de un producto tan básico. A largo plazo, AA Malawi considera que los países donantes deben invertir la tendencia a la baja de la ayuda oficial para el desarrollo. Además, plantea que se debe proporcionar ayudas para que los productores adquieran semillas y herramientas, promover el uso de técnicas como la rotación de cultivos y de productos alternativos más resistentes a la escasez de lluvias.