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Ayuda en Acción alerta sobre la hambruna en Malawi

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La falta de alimentos amenaza la supervivencia de más de 3 millones de personas tras la peor cosecha desde 1949
Más de 3 millones de personas se enfrentan en Malawi a una grave hambruna como consecuencia de la peor cosecha de maíz desde 1949. La carestía de alimentos que afecta, desde finales del año pasado, a las provincias del sur y del centro de este pequeño país africano de más de 11 millones de habitantes, se debe, fundamentalmente, a la sequía de los dos =FAltimos años y a las inundaciones de principios de 2002. Además, en los =FAltimos meses, los precios del maíz han subido un 500%, muy lejos del alcance de la mayoría de la población. El propio Gobierno de Malawi, presidido por Bakili Muluzi, reconoció en febrero, la gravedad de la situación al declarar, tras las reiteradas peticiones de las ONG que trabajan en el país, el estado de calamidad nacional. Ahora la carestía de alimentos se ha recrudecido. Las autoridades locales aseguran que la situación es "desalentadora" y que son necesarias 600.000 toneladas de alimentos para cubrir las necesidades hasta final de año.

Seg=FAn datos facilitados por el Gobierno, el 70% de la población se habría visto afectada por una hambruna que se centra en las provincias del sur y del centro del país, particularmente Balaka, Blantyre, Chikwawa, Machinga, Mangochi, Mulanje, Nsanje, Phalombe, Thyolo y Zomba y la región central en Dedza, Lilongwe, Mchinji, Nkhotakota, Ntcheu y Salima.

El panorama es más dramático en las áreas rurales ya que la falta de infraestructuras complica la distribución de la ayuda. En estas regiones del país, mucha gente sobrevive comiendo raíces silvestres y se ha agotado el maíz inmaduro que se guardaba para transformar en harina. Todo ello está provocando un aumento de la inmigración hacia los centros urbanos. Hasta ahora, en épocas de escasez de alimentos, los campesinos vendían leña, carbón o sus escasas posesiones como herramientas para la siembra, para adquirir comida. También se practicaba el "kasuma", trabajar a cambio de comida, pero ahora los precios de la leña y el carbón han caído un 50% y el kasuma ha dejado de funcionar.

Justicia del pueblo

Mientras llega la ayuda internacional, más de cien personas mueren cada día de hambre y la desesperación de la población ha llevado al linchamiento, seg=FAn la Agencia Panafricana de Noticias, de 80 ladrones de maíz desde enero. "Estamos recibiendo al menos dos casos de justicia del pueblo (linchamientos) cada día", ha asegurado el ministro del Interior, Monjeza Malawa.

Como consecuencia de la deficiente alimentación, la incidencia de enfermedades endémicas se ha agravado. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de la aparición de 32.900 casos de cólera que han provocado la muerte de 980 personas entre el 28 de octubre de 2001 y el 7 de abril. Seg=FAn la OMS, el índice de muertes en este periodo (CFR son sus siglas en inglés) es de 2,97 cuando debería estar por debajo de 1. En 26 de los 27 distritos del país se han detectado casos de cólera y es Lilongwe, el distrito donde se ubica la capital, donde se han diagnosticado más casos, 5.537 y 160 muertes. Las provincias del centro y sur del país, las más afectadas por la escasez de alimentos, son las que presentan más casos de esta epidemia.

La hambruna no es nueva ya que responde a causas estructurales como la baja productividad de la agricultura o la extrema vulnerabilidad frente a los variaciones de las lluvias. Pero este año, la falta de alimentos se ha visto agravada por algunas decisiones que el Gobierno de Malawi, país cuyo presupuesto procede en un 40% de la ayuda internacional, se ha visto obligado a tomar por las recomendaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así, el Banco Mundial aconsejó a las autoridades locales que no acumularan reservas de grano porque podrían perder valor. Además, para hacer frente a la deuda externa, el Gobierno vendió maíz almacenado a Kenia y Tanzania cuando ya había indicios de la crisis que se avecinaba.

Distribución de alimentos

Para paliar esta situación, Ayuda en Acción, a través de ActionAid Malawi y en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos, ha comenzado a distribuir 320 toneladas de maíz a la población más vulnerable con la intención de llegar a 14.000 familias a las que se facilita 25 kilogramos de maíz. Asimismo, en Msakambewa, Mwanza y SFA, nuestros proyectos en el país, hemos iniciado la distribución, entre los centros de salud, de fármacos y material sanitario para tratar las enfermedades derivadas de escasez de alimentos.

Para Ayuda en Acción, la prioridad es hacer accesible el maíz a las familias y terminar con los que especulan con el precio de un producto tan básico. En el mercado negro, el precio del maíz ha llegado a multiplicar su valor por cinco, quedando fuera del alcance de la mayoría de la población.

A largo plazo, Ayuda en Acción considera que los países donantes deben invertir la tendencia a la baja de la ayuda oficial para el desarrollo que ha caracterizado los =FAltimos años. Además, nuestra Organización plantea la necesidad de proporcionar ayudas para que los productores adquieran semillas y herramientas y promover el uso de técnicas como la rotación de cultivos y de productos alternativos más resistentes a la escasez de lluvias De esta forma, se lucharía contra la fragilidad y los vaivenes de un sistema productivo del que depende la vida de la mayoría de la población del país.

Además de a esta falta de alimentos, Malawi hace frente a la devastadora epidemia del Sida que afecta a todo el África Subsahariana. Se estima que en este país africano, el 16% de los adultos entre 15 y 49 años es portador del VIH y que desde 1985, la enfermedad ha hecho retroceder la esperanza de vida de 54 a 38 años.

Las malas cosechas no se circunscriben a Malawi y están afectando a todo el Sur de África. Así, Zambia, Zimbabwe, Lesotho y en menor medida Mozambique, han visto descender su recolección de granos básicos. Se calcula que 20 millones de personas están padeciendo hambre y malnutrición en la zona y las perspectivas no parecen ser muy positivas si no hay una decidida intervención de la comunidad internacional.