Honduras

UNHCR Oficina de Terreno San Pedro Sula, Honduras, marzo 2022

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Contexto

Los municipios de San Pedro Sula y Tegucigalpa son las dos ciudades más grandes de Honduras y en donde se concentra la mayor parte del desplazamiento interno. La zona metropolitana de San Pedro Sula genera, además, el 55 por ciento del PIB del país. A finales de 2020, la ciudad registró una tasa de homicidios del 41,1, superior a la media nacional del 40,19. No obstante estos desafíos en materia de protección y violencia, existe una disposición de las autoridades municipales y del sector privado por abordar la prevención y el impacto de la violencia en San Pedro Sula.

Las restricciones impuestas como consecuencia del COVID-19 y los efectos de los huracanes Eta e Iota contribuyeron a aumentar los riesgos de protección preexistentes, debilitando el frágil tejido social y los espacios de protección a nivel comunitario. Los riesgos de reclutamiento forzado y de violencia de género, que afectan desproporcionadamente a niños, niñas, adolescentes y jóvenes (NNAJ), empeoraron debido al cierre de las escuelas y a las medidas restrictivas de movilidad. Junto a ello, las comunidades perciben un aumento de incidentes violentos, incluyendo el despojo y ocupación de viviendas por parte de maras y pandillas, lo que ha provocado el desplazamiento forzoso de familias. Este desplazamiento se ha visto agravado por la pérdida de ingresos, activos y espacios comunitarios como consecuencia de estos desastres naturales.

La población LGBTIQ+ sufre discriminación, violencia y abuso a diario como consecuencia de su orientación sexual e identidad de género, mientras que la discriminación hacia la población garífuna e indígena se traduce en un acceso limitado a los servicios de salud, a la justicia y también en la exclusión de la asistencia pública de emergencia. Las personas con discapacidad se enfrentan a barreras para acceder a servicios, como la justicia, o a mecanismos de protección, y corren un mayor riesgo de explotación, abuso y/o de violencia; por ejemplo, al comunicarse con lenguaje de señas en comunidades de alto riesgo donde pueden ser confundidas con las señales utilizadas por las maras y pandillas.

El departamento de Cortés fue el más afectado por Eta/ Iota, con un 80 por ciento estimado de todos los albergues de emergencia establecidos en este departamento.