Resumen ejecutivo
El estudio tiene como objetivo estimar el número de personas que se han desplazado internamente por violencia y por desastres de origen natural en enero y septiembre de 2025 en Honduras, además caracteriza su perfil sociodemográfico y las particularidades de los movimientos, así como la identificación de las principales necesidades humanitarias. El propósito central es ofrecer evidencia actualizada y comparable que contribuya a visibilizar el fenómeno, dimensionar el subregistro existente en las cifras oficiales y orientar la respuesta de las instituciones públicas y de los actores humanitarios en el país.
El estudio utiliza una encuesta remota, anónima y autoadministrada, aplicada entre septiembre y octubre de 2025 mediante tecnologías de interceptación aleatoria de dominios (RDIT) y participación aleatoria de dominios (RDE). La muestra de 1.008 encuestas completas permite obtener estimaciones nacionales para la población conectada de 15 años o más con acceso a internet. Los resultados se complementan con una revisión de fuentes secundarias para conocer la situación de violencia y desastres de origen natural en Honduras.
Los resultados de la estimación indican que al menos 21 mil personas se desplazaron forzosamente dentro de Honduras entre enero y septiembre de 2025 por causas asociadas a la violencia y los desastres de origen natural, lo que equivale aproximadamente al 3% de la población de 15 años o más con acceso a internet en el país.
En el periodo de estudio, se estima que 8.926 personas se desplazaron por violencia y 12.885 por desastres de origen natural. El perfil sociodemográfico indica que el desplazamiento es más común entre hombres y personas jóvenes, lo que sugiere impactos diferenciados y posibles riesgos adicionales para estos grupos. La movilidad suele ser de corta distancia y de carácter recurrente: 38% se desplazó dentro del mismo municipio, 36% hacia otro municipio del mismo departamento, y más de un tercio debió desplazarse dos o más veces en solo nueve meses, evidenciando dificultades para estabilizarse y trayectorias de movilidad prolongadas.
El análisis confirma una brecha importante entre la magnitud del fenómeno y su registro oficial. Solo para el caso de la violencia, la estimación de 8.926 personas desplazadas es casi nueve veces superior al promedio anual de víctimas de desplazamiento registradas por CONADEH en años recientes. En la encuesta se identificó que dentro de las principales razones por las que las personas no denuncian el desplazamiento se encuentra la desconfianza en las autoridades, y la percepción de que no encuentran útil hacer la denuncia, factores que refuerzan el subregistro y limitan la activación de rutas de protección.
Las necesidades humanitarias de la población desplazada son elevadas y varían según la causa del desplazamiento. Entre quienes se desplazaron por violencia, 88% reporta al menos una necesidad crítica; destacan las necesidades de protección, así como dificultades en educación, empleo e ingresos, acceso a alimentos, vivienda y artículos de higiene. Pese a este nivel de necesidad, el 82% no recibió ningún tipo de ayuda, y la poca asistencia provino mayoritariamente de redes informales de familiares y amistades.
Entre las personas desplazadas por desastres, 81% identifica al menos una necesidad crítica, principalmente relacionadas con medios de vida, acceso a agua potable y electricidad, pago de servicios, arriendo y alimentos. Aunque el porcentaje de quienes no recibieron ayuda es algo menor (52,7%), sigue siendo alto. Entre quienes sí fueron apoyados, destacan las iglesias y organizaciones no gubernamentales, mientras que la respuesta estatal es limitada.
Los hallazgos muestran que el desplazamiento interno en Honduras sigue estando impulsado simultáneamente por violencia y choques climáticos, en un contexto en el que la reducción de rutas migratorias seguras hacia el exterior puede intensificar los movimientos dentro del país. La combinación de movimientos recurrentes de corta distancia, bajos niveles de denuncia, alta proporción sin asistencia y necesidades críticas insatisfechas pone en evidencia una brecha estructural entre la escala del fenómeno y la capacidad de respuesta institucional y humanitaria.
El informe resalta la urgencia de:
• Fortalecer la implementación efectiva de la Ley de Prevención, Atención y Protección de las Personas Desplazadas Internamente, dotando de recursos y capacidades a instituciones clave como DIPPDIV, COPECO y los gobiernos locales.
• Mejorar los sistemas de información y registro del desplazamiento interno, articulando registros administrativos, encuestas especializadas y ejercicios de monitoreo remoto para reducir el subregistro y dar seguimiento a las tendencias en el tiempo.
• Diseñar respuestas diferenciadas según la causa del desplazamiento y las características de la población, incorporando enfoques de género y edad.
• Cerrar la brecha de asistencia, ampliando la cobertura de apoyo en protección, vivienda, medios de vida y servicios básicos, y reforzando los espacios de coordinación territorial entre Estado, organizaciones comunitarias, iglesias, ONG y agencias humanitarias.
En conjunto, la evidencia presentada confirma que el desplazamiento interno en Honduras continúa siendo una crisis de protección y de medios de vida, que requiere acciones urgentes, sostenidas y coordinadas para garantizar la protección y las condiciones de recuperación de las personas afectadas.