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Huracanes consecutivos en Centroamérica dejaron al menos a 1,5 millones de niños, niñas y adolescentes en riesgo de enfermedades graves debido a la contaminación del agua

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© UNICEF/UN0403873/Strand

CIUDAD DE PANAMÁ,**22 de enero de 2021** – Más de dos meses después la aparición de los poderosos huracanes Eta e Iota, más de 1,5 millones de niños, niñas y adolescentes siguen expuestos a enfermedades potencialmente mortales en Centroamérica, ya que muchos sistemas de agua, incluidos pozos y letrinas, han sido contaminados, dijo hoy la Directora Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, Jean Gough, al concluir una visita de campo de 10 días a las comunidades afectadas en Honduras y Guatemala.

“Me duele ver que muchas casas y escuelas todavía estén enterradas bajo arena o cubiertas de barro en las comunidades afectadas por los huracanes”, dijo Jean Gough. “Vi lágrimas en los ojos de las madres porque se había perdido su inversión en el bienestar de sus hijos. Dos meses después de que los fuertes huracanes azotaran Centroamérica, las necesidades humanitarias de las familias con niños, niñas y adolescentes siguen siendo generalizadas y durarán mucho tiempo. Se han contaminado muchos pozos y se han dañado y destruido instalaciones de agua. Sin acceso a agua potable, el riesgo de diarrea y otras enfermedades transmitidas por el agua sigue siendo alto. Si no se toman medidas urgentes, es probable que más niños, niñas y adolescentes sufran desnutrición, abandonen la escuela y caigan en la pobreza”.

En Honduras, Guatemala y Nicaragua, más de 1.230 escuelas han resultado parcialmente dañadas o destruidas. Los techos fueron arrasados, los baños y las paredes destruidos, y el mobiliario y los materiales escolares se arruinaron. Sin acciones inmediatas, muchos niños, niñas y adolescentes corren el riesgo de perderse la escolarización presencial un año más debido a los impactos de los huracanes.

Las áreas golpeadas por los huracanes también son las afectadas por algunos de los niveles más altos de violencia y pobreza en el mundo incluso antes de la pandemia. Los dos fuertes huracanes y los impactos socioeconómicos de la pandemia empujaron a la pobreza a más familias con niños, niñas y adolescentes.

*“Me preocupa que muchos padres perdieron sus trabajos debido a la pandemia y luego perdieron sus pertenencias, casas y cultivos debido a los huracanes. Estos niños, niñas, adolescentes y sus familias ahora se quedan con muy poca comida, muy poca agua potable y muy poco dinero para sobrevivir. Es probable que muchos de ellos emigren hacia el norte en las próximas semanas y meses en busca de una vida mejor. Es urgente mejorar sus condiciones de vida para que puedan permanecer en las comunidades afectadas por los huracanes Iota y Eta, incluido el regreso a las escuelas”, *enfatizó Jean Gough.

En conjunto con los gobiernos y otros socios, los equipos de UNICEF en el terreno están brindando asistencia humanitaria en respuesta a las necesidades más urgentes de los niños, niñas, adolescentes y las familias en los países afectados por el huracán en América Central, incluidos Honduras, Guatemala y Nicaragua:

  • En Honduras, 5.000 personas han tenido acceso a servicios de agua, saneamiento e higiene (ASH) en los albergues, cerca de 12.000 niños, niñas, adolescentes y cuidadores se han involucrado en actividades de prevención de violencia, los espacios seguros en albergues beneficiaron a 2.232 niños, niñas y adolescentes, 3.713 familias se han beneficiado con transferencias en especie, y se ha capacitado a los trabajadores de la salud en el tamizaje nutricional. UNICEF también está apoyando la restauración de la infraestructura ASH en las escuelas en preparación para su reapertura, después de su uso intensivo como refugio.

  • En Guatemala, las brigadas de nutrición brindaron servicios a más de 23,800 niños, niñas y adolescentes e identificaron y trataron a 249 niños, niñas y adolescentes con desnutrición aguda. Se entregaron kits de higiene a 1.258 familias, beneficiando a 2.375 niños, niñas y adolescentes, y se está trabajando en la rehabilitación de los sistemas de agua locales en beneficio de 489 familias. En refugios y comunidades, 2.125 niños, niñas y adolescentes recibieron apoyo psicosocial. La adquisición de aulas temporales está en curso, sin embargo, dada la cantidad de escuelas destruidas, se necesita apoyo adicional para atender las necesidades de materiales y equipo.

  • En Nicaragua, los suministros de ASH han beneficiado a 25.000 personas en las comunidades afectadas, se han distribuido materiales para apoyar las actividades de protección a 3.600 niños, niñas y adolescentes y se están estableciendo 12 espacios amigables para la infancia en las zonas afectadas. Se ha capacitado al personal de diez organizaciones y gobiernos locales en C4D y Responsabilidad para las Poblaciones Afectadas (RPA). UNICEF está enviando al país diez tiendas de campaña para espacios de aprendizaje temporales y mochilas escolares para llegar a 20.000 niños, niñas y adolescentes en algunas de las comunidades afectadas más remotas.

  • En Belice, se ha llegado a 8.850 familias con mensajes de prevención sobre enfermedades transmitidas por el agua y comportamientos saludables, y 150 familias recibieron kits de higiene/nutrición. Se están adquiriendo localmente kits de juego para el Desarrollo de la Primera Infancia (DPI) para distribuirlos a 390 familias de las comunidades afectadas por los huracanes. Otros 975 niños y niñas, de 0 a 8 años de edad, se beneficiarán de los juegos y los materiales recreativos para apoyar las oportunidades de aprendizaje.

*“A pesar de la pandemia, a pesar de estos huracanes, vi mujeres y hombres dedicados a limpiar pozos y rehabilitar escuelas. Incluso los niños, niñas y adolescentes estaban ayudando a instalar estaciones de lavado de manos en las escuelas para que puedan seguir aprendiendo. Esto me da un enorme sentido de esperanza. En estas comunidades fuertes y resilientes, las pequeñas inversiones realmente pueden marcar una gran diferencia en la vida de los niños, niñas y adolescentes. Se necesitan fondos adicionales con urgencia para reparar más escuelas, restaurar los sistemas de agua e higiene y proporcionar a los estudiantes equipos y suministros educativos antes del comienzo del año escolar en unas pocas semanas”, *dijo Jean Gough.

En diciembre, UNICEF solicitó 42,6 millones de dólares para proporcionar asistencia humanitaria a 647.000 personas afectadas por los huracanes Eta e Iota, incluidos 327.000 niños, niñas y adolescentes. Más de dos meses después de que los huracanes devastaran Centroamérica, UNICEF solo ha recibido menos del 30% de los fondos necesarios para ayudar a las familias necesitadas.

En apoyo a los gobiernos centroamericanos, UNICEF hace un llamado urgente a la comunidad internacional para que refuerce su compromiso financiero de crear condiciones mínimas para que las familias afectadas por el huracán con niños, niñas y adolescentes permanezcan en sus comunidades y evitar grandes contratiempos en el acceso a la educación, la nutrición, la protección, el agua y el saneamiento.

Antes del inicio de un nuevo año escolar en las próximas semanas, UNICEF también insta a los gobiernos centroamericanos a reabrir las escuelas y está listo para apoyar sus esfuerzos. Las próximas semanas y meses serán fundamentales para la restauración de la educación, incluidos los sistemas de saneamiento y agua en las escuelas, así como para implementar protocolos de salud para prevenir la propagación del COVID-19.