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Honduras, Etiopía y Vietnam hacen frente al cambio climático con la ayuda de la Universidad de la ONU

Los fenómenos meteorológicos extremos se han convertido en algo cada vez más habitual, amenazando a comunidades y economías de todo el mundo. Las Naciones Unidas ayudan a los políticos y responsables de elaborar políticas mostrando los posibles efectos de los futuros peligros climáticos y haciendo recomendaciones sobre las mejores y más rentables maneras de adaptarse al cambio climático.

La ciudad de San Pedro Sula siempre ha sido propensa a las tormentas tropicales y a las inundaciones, pero el problema se está agravando, ya que el cambio climático provoca modificaciones sin precedentes en los sistemas meteorológicos. Es probable que los costes económicos y humanos vayan en aumento.

"Las inundaciones han crecido en intensidad y se han convertido en fenómenos de mayor magnitud que llegan a barrios, y a zonas que antes no estaban expuestas", dice Armando Calidonio, alcalde de la gran ciudad industrial de San Pedro Sula, en Honduras.

"Estamos siendo testigos de una concentración de las lluvias en tormentas más agresivas que, en general, incluso en las zonas más desarrolladas, hacen que se colapsen los sistemas de drenaje de las aguas pluviales".

Para ayudar a personas como el alcalde Calidonio a proteger a sus ciudadanos y a adaptarse mejor a los futuros efectos del cambio climático, el Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-EHS) hace uso de una de sus herramientas: Economía de la Adaptación Climática (ECA), que identifica las estrategias con mayor potencial, más rentables y adaptadas a regiones específicas.

Prepararse ante las amenazas del clima

Gracias a esta herramienta, la universidad de la ONU y sus socios pudieron estimar que, para 2042, los daños anuales causados por diferentes amenazas climáticas se duplicarían en el municipio de San Pedro Sula.

En estrecha colaboración con la administración local, estudiaron diferentes opciones para hacer frente a estos riesgos e identificar las mejores soluciones.

Tras esta primera fase de estudio, se formularon una serie de recomendaciones, como la mejora del sistema de drenaje, la reforestación a lo largo de los cauces de los ríos y la construcción de zanjas de vegetación (cunetas que almacenan la escorrentía) en las zonas más propensas a las inundaciones de la ciudad.

Además, el estudio concluye que el municipio debería invertir más en recabar información relacionada con los peligros climáticos, en mejorar la red de vigilancia meteorológica y los sistemas de alerta temprana.

Este trabajo le puede servir también al gobierno local para conseguir financiación para las medidas de adaptación al clima, ya que el análisis puede servir de documento de orientación para presentar en los bancos de desarrollo, cuando evalúen la idoneidad de la inversión antes de conceder subvenciones.

Combatir las sequías e inundaciones en Etiopía

El enfoque de la Economía de la Adaptación Climática se está utilizando en otros muchos entornos, tanto urbanos como rurales, en distintas partes del mundo.

En el caso de las regiones etíopes de Afar y Somali, que padecen sequías extremas y algunas de las temperaturas más altas del mundo, las investigaciones permitieron mostrar que los daños relacionados con la sequía probablemente se cuadruplicarán de aquí a 2050.

Las recomendaciones para estas regiones incluyeron la inversión de unos diez millones de dólares en medidas de adaptación, como la creación de bancos de semillas comunitarios, la mejora del almacenamiento de forraje, una mejor gestión de las zonas protegidas, la restauración de humedales y la creación de viveros de forraje y hierba.

Según el estudio, esta inversión de diez millones de dólares permitiría a ambas regiones ahorrarse unos 500 millones de dólares en daños, y proteger a unas 90.000 personas de la sequía durante los próximos 30 años.

El caso de Vietnam

En Can Tho, una ciudad del sur de Vietnam, son víctimas de múltiples problemas climáticos, como las inundaciones y la exposición a las olas de calor. Aquí, un estudio de Economía de la Adaptación Climática reveló que se estima que el deterioro anual por inundaciones y olas de calor se cuadruplique aproximadamente para 2050.

Sin embargo, una combinación de medidas como los diques móviles contra las inundaciones, una mayor labor de concienciación sobre este fenómeno y la rehabilitación de los sistemas de drenaje existentes, con un coste inferior a seis millones de dólares, evitaría unos 300 millones de dólares en daños y protegería a unas 15.000 personas durante los próximos 30 años de diferentes tipos de crecidas.

Para afrontar las olas de calor, invertir menos de 16 millones de dólares en centros públicos con sistemas de refrigeración para los más vulnerables, agricultura inteligente desde el punto de vista climático y la instalación de superficies blancas en los tejados permitiría a las autoridades de Can Tho ahorrar unos 250 millones de dólares en daños y proteger, al mismo tiempo, a unas 800.000 personas durante los próximos tres decenios.

Mejor prevenir que curar

Estos tres casos son una clara muestra de que invertir hoy en adaptarse al cambio climático es mucho más rentable que enfrentarse a los potenciales daños en los siguientes 30 años.

"Al utilizar el mecanismo de la ECA, los países y las comunidades disponen de los datos y la información necesarios para elaborar planes de adaptación y mitigación del cambio climático más ambiciosos", afirma el doctor Maxime Souvignet, reponsable del equipo de Economía de la Adaptación al Clima del Instituto de Medio Ambiente y Seguridad Humana de la Universidad de la ONU. "Estas medidas les ayudarán a ser más resilientes a los efectos de las condiciones climáticas actuales y a las que se prevén en el futuro".