Asistimos a más de 5.000 personas por la emergencia de dengue en Honduras

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from Médecins Sans Frontières
Published on 11 Nov 2019 View Original

Evelyn Zorrilla, nuestra epidemióloga regional para México y Centroamérica, relata cómo hemos respondido a la emergencia de dengue este año y por qué la enfermedad ha tenido un comportamiento poco común.

¿Cuál fue la situación con la emergencia de dengue en Honduras?

Desde agosto de 2018 empezaron a subir los casos de dengue a nivel nacional y continuaron incrementándose hasta febrero 2019. El departamento de Cortés fue el más afectado. En este momento el Hospital Nacional Mario Catarino Rivas (HNMCR) nos pidió realizar una intervención porque el número de casos era muy alto, más de 1.000 casos en las primeras cuatro semanas del año, y no tenían la suficiente capacidad para responder a tal aumento.

¿Cómo actuó MSF ante esta emergencia?

En febrero empezamos con la unidad de dengue pediátrico en el HNMCR, donde atendimos a pacientes por sospecha de dengue. Contratamos ocho médicos generales, cuatro pediatras, ocho enfermeros y cuatro enfermeros auxiliares. Paralelamente, iniciamos actividades de control de vectores y fumigación en colaboración con la Región Sanitaria de Choloma, para las cuales contratamos 16 promotores de salud.

¿Cómo fue la evolución de la epidemia?

En abril los casos siguieron en aumento, por lo que decidimos extender nuestra intervención el HNMCR implementando el filtro para pacientes febriles en la sala de urgencias pediátricas. Además, en Choloma, uno de los municipios más afectados del departamento de Cortés, brindamos atención primaria en cuatro centros de salud donde contratamos un médico general y una licenciada de enfermería por centro.

En julio y ante el avance de la epidemia, reformamos las actividades de promoción de salud y aplicación de larvicidas en 10 colonias de Choloma las cuales presentaban el mayor número de casos provenientes del municipio. Desde principios de septiembre, evidenciamos una disminución progresiva pero constante del número de casos. Ante este escenario alentador, decidimos reducir nuestras actividades de manera progresiva, finalizando su intervención a mediados de octubre.

¿Cuál fue la particularidad de esta emergencia?

El comportamiento de la enfermedad fue inusual porque no se vio una tendencia clara, semana tras semana los casos subían o bajaban. Es una epidemia que no ha respetado fechas ni tiempos, y que regularmente está vinculada a la temporada de lluvias.

¿Por qué el número de casos no se redujo de manera esperada?

Es una mezcla de factores. Primero es una zona endémica de dengue que no estaba preparada para responder a una situación excepcional como la que se vivió. Las alertas epidemiológicas no se activaron en tiempo y forma.

También realizamos un estudio para evaluar la eficacia del insecticida que se emplea habitualmente en la fumigación. Encontramos que existe una resistencia de hasta el 60% de los mosquitos al químico que se usa en las actividades de fumigación.

¿Cuáles son las recomendaciones futuras para que esto no vuelva a suceder de la misma manera?

Reforzar la vigilancia epidemiológica. Continuar de manera regular y coordinada las actividades de promoción de salud para que la población sea consciente de la enfermedad y sus consecuencias, que pueden ser mortales.

Además, capacitar continuamente al personal de salud para que pueda hacer un diagnóstico temprano y dar un tratamiento oportuno, lo que podría verse reflejado la disminución del número de hospitalizaciones y letalidad.