Haiti

¿Un DDR para Haití? Análisis de las estrategias de reducción de la violencia armada en el país

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Introducción

El informe que se presenta a continuación pretende analizar la situación de seguridad y de las iniciativas de reducción de la violencia en el país a través de diversos apartados: causas de la violencia armada y radiografía de los grupos armados; iniciativas de reducción de la violencia armada; y creación de un Estado de derecho a través de la reforma policial y judicial. A modo de conclusión se incluyen una serie de recomendaciones, las cuales siguen la misma estructura que el propio informe.

La situación actual prácticamente descarta el hecho de que en Haití se haya producido un conflicto armado como se conocería convencionalmente. Las causas de inseguridad se articulan principalmente por la ausencia de alternativas sociales y económicas, de corrupción política y la ineficacia de servicios de base ofrecidos por las instituciones gubernamentales a la población. Además, la violencia y la presencia de armas ligeras es una norma social cada vez más recurrente, lo que lleva a hablar de Haití como un caso de violencia armada urbana. Respecto a los grupos armados en sí, se deben intentar identificar sus estructuras y motivaciones políticas y criminales, en muchas ocasiones entremezcladas, así como la relación establecida con la comunidad donde actúan.

Para intentar paliar esta situación, la Sección Integrada de DDR de la MINUSTAH, tras una primera aproximación infructuosa, a partir de su implantación en 2004, en la que establecía un DDR más convencional, ha establecido una aproximación multifacética para la reducción de la violencia armada en el país, la cuál está basada en cinco ejes complementarios: negociación y desarme de los grupos armados; seguridad; atención a menores; reintegración de mujeres asociadas con grupos armados; y revisión del cuadro legislativo sobre armas ligeras. A modo de valoración de esta estrategia para la reducción de la violencia, si bien conceptualmente esta estrategia parece una idea bien planteada, su ejecución hasta el momento presenta ciertas dudas. En primer lugar, uno de los aspectos que se ha constatado es la carencia de un sistema de justicia institucionalizado, lo que impide el procesamiento efectivo de los miembros vinculados con la violencia armada. Por otra parte, la falta de una estrategia coordinada a distintos niveles (dentro del sistema de Naciones Unidas, con el Gobierno haitiano y con las organizaciones nacionales e internacionales), es un aspecto que también necesita importantes mejoras.

Este empoderamiento no podrá ser efectivo sin un fortalecimiento del Estado haitiano que, en materia de seguridad, pasa por la reforma del sistema policial y judicial. En la reforma policial, se precisa un aumento en su número de efectivos (que en algunas funciones vienen siendo remplazados por una gran cantidad de compañías de seguridad privada), así como un proceso de verificación de sus efectivos, algo que también debe ir acompañado con la reforma judicial, entre otros aspectos. Finalmente, se debe establecer una mejor coordinación entre ambas instituciones.

Este informe es el fruto de una investigación llevada a cabo en Haití en el mes de marzo de 2007 por el investigador de la Escola de Cultura de Pau, Albert Caramés Boada, durante la que se mantuvieron diferentes entrevistas con representantes tanto del Gobierno y la sociedad civil haitiana como de la comunidad internacional (1). La redacción de este informe, cuya responsabilidad de sus contenidos recaen exclusivamente en su autor, se enmarca en el proyecto Haití, que con la financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional, se viene desarrollando desde el año 2005(2).

Características de la violencia armada

Históricamente el uso de la violencia en Haití ha sido uno de los instrumentos represivos del Gobierno. Tras la salida del Presidente J. B. Aristide se siguió perpetuando la fuerte polarización política con enfrentamientos entre defensores y detractores del sistema propulsado por el antiguo mandatario, que a su vez ya respondía a las estructuras inmovilistas de gobiernos anteriores. En ese momento, se podía detectar un alto grado de polarización entre los sectores defensores y detractores del antiguo mandatario, además de identificar las antiguas FFAA (FAd'H) como la principal amenaza para la seguridad.

La situación actual prácticamente descarta el hecho de que en Haití se haya producido un conflicto armado como se conocería convencionalmente. Las causas de inseguridad se articulan principalmente por la ausencia de alternativas sociales y económicas, (zonas de "non droit"), de corrupción política, la capacidad limitada de la gobernabilidad local y la ineficacia de servicios de base ofrecidos por las instituciones gubernamentales a la población (en esta materia, la Policía Nacional Haitiana, PNH en adelante, el Ministerios de Justicia, Asuntos Sociales, Educación, Infraestructuras y Salud Pública, además de la Secretaría para la Seguridad Pública). Además, habría que sumarles la presencia del narcotráfico, el contrabando y el tráfico de armas. La violencia y la presencia de armas ligeras es un hecho estructural y una norma social cada vez más recurrente, lo que lleva a hablar de Haití como un caso de violencia armada urbana. Sin embargo, no se puede obviar el hecho que existe violencia de carácter rural, en la lucha por tierras, sumado a la ausencia de sistemas policiales y judiciales eficientes.

Para ubicarlo en cifras, según el seguimiento realizado por Justice et Paix, se ha constatado que en los últimos tres años ha habido alrededor de 2.200 muertos, un 80% de los cuales como consecuencia del impacto de las armas ligeras (3). Respecto a la tendencia de los últimos años, se ha comprobado un descenso del número de muertes violentas con el paso del tiempo. Ante la debilidad de las instituciones estatales, otro indicador del nivel de violencia es el fenómeno de los secuestros, de las que se han detectado alrededor de 750 casos entre 2005 y 2006, destacando especialmente los 162 casos de diciembre de 2005(4). Si bien inicialmente podían tener motivaciones políticas, actualmente se conciben como un método rápido para obtener dinero. Estos fenómenos constataron bajas cifras durante el periodo electoral (especialmente alrededor de las elecciones generales, celebradas en febrero de 2006), aunque volvieron a aumentar tras comprobarse la falta de complicidad del Presidente electo, R. Préval, con los grupos armados.

Resulta también necesario identificar las principales zonas afectadas por la violencia armada. La progresiva apertura de mercados hizo perder poder adquisitivo a sus trabajadores, mayoritariamente con producción de carácter unifamiliar, lo que ha llevado a una masificación de la población en las zonas urbanas, sin ningún tipo de planificación urbanística, otro de los motivos que ocasionan este tipo de violencia armada. De las zonas urbanas, cabe reseñar los barrios de la capital, Puerto Príncipe, Bel Air, Cité Soleil, Martissant, Delmas y Carrefour Feille, además de otras poblaciones como Gonaïves, Les Cayes o Cap Haitien. La realidad cambiante del país puede llevar a que en un corto espacio de tiempo puedan detectarse otras zonas con un alto índice de violencia armada, bien sea por el recrudecimiento de la tensión social, como por el actual desplazamiento de miembros de grupos armados hacia las afueras de la capital. Si se consolidara esta visión sobre un tipo de violencia menos político y más criminal, se podría llegar a producir una disminución del número de efectivos militares a favor de un aumento de policías. No obstante, habría que precisar los militares que actualmente no son tan funcionales, especialmente los situados en las zonas rurales, además de la incorporación de nuevos policías que estuvieran especializados en el control urbano de la violencia y en policía de comunidad.

Notas:

(1) Se mantienen entrevistas con la CNDDR, Deputy Force Commander , Police Commissioner, secciones de Justicia, Asuntos Políticos, Derechos Humanos, UNPOL, Género y DDR de la MINUSTAH, PNUD, UNICEF, OIM, UE, Embajadas de Brasil, Canadá y España, Campagne Pour la Reduction de la Violence, Action Aid, CRESFED, CODH, NSNC, ICG, GRAMIR, Justice et Paix, QIFD, NDI, OXFAM, Thomás y Condor Securité, RNDDH, Vizyon Dwa Ayisyen.

(2) Los materiales que en el marco del proyecto se han elaborado desde 2005 pueden ser consultado en <http://www.escolapau.org/castellano/actividades/haiti.htm>.

(3) Justice et Paix en <www.forumcitoyen.org.ht/jilap>.

(4) ICG; Haití: Security and the Reintegration of the State. Latin American/Caribbean Briefing 12, octubre de 2006.