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Soluciones Duraderas: Integración y Reintegración en el Norte de Centroamérica y México (Septiembre 2020)

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Integración y reintegración en el Norte de Centroamérica y México:

"La búsqueda de soluciones duraderas"

En línea con la Declaración de Nueva York para los Refugiados y Migrantes (2016) y el Marco de Respuesta Integral para los Refugiados; antecedida por el Plan de Acción de Brasil (2014) y la Declaración de Acción de San José (2016); México y los países que conforman Centroamérica están liderando el Marco Integral Regional de Protección y Soluciones para las Américas (MIRPS), con el objetivo de atender de manera integral el fenómeno del desplazamiento forzado en la región. El MIRPS destaca esfuerzos que buscan contribuir a la generación de soluciones duraderas, las cuales son definidas como los medios por los cuales la situación de las personas necesitadas de protección puede ser resuelta de manera satisfactoria permitiéndoles llevar una vida normal. Lo que implica la repatriación voluntaria al país de origen, la integración local en el país de asilo, o el reasentamiento en otro país.

En teoría, las personas solicitantes de asilo, refugiadas, desplazadas y deportadas en el Norte de Centroamérica (NCA) y México tienen garantizados los derechos básicos como educación, salud, trabajo y vivienda digna, que conjuntamente deberían permitirles resolver sus necesidades de protección y tener una vida normal. En la práctica, el acceso a estos derechos se ve restringido por factores como el poco desarrollo de políticas públicas y voluntad política que no facilitan el acceso a documentación civil, procesos ágiles de regularización, conocimiento de los derechos y legislación por parte de las personas y el personal de las instituciones. El estigma y la discriminación por xenofobia, los altos índices de violencia y delincuencia también inciden negativamente en la integración de los solicitantes de asilo y la reintegración de las personas deportadas. Esta situación contribuye a reproducir un círculo vicioso de desplazamiento, pobreza, endeudamiento y riesgos de protección.

Considerando la situación de violencia que continúa imperando en el Norte de Centroamérica (NCA) y México, el endurecimiento de las políticas migratorias por parte de los países de la región y la afectación que ha traído consigo la contingencia por Covid-19, en este boletín se busca identificar cuáles son las opciones de integración o reintegración en la sub-región y si existen soluciones duraderas para personas solicitantes de asilo, refugiadas, con necesidades de protección internacional y deportadas.

Mensajes clave

  • Las personas deportadas enfrentan grandes barreras para encontrar empleos, retornar a la escuela y reestablecer una vida normal. El retorno al NCA bajo la deportación no puede ser considerado una solución duradera (repatriación 1voluntaria al país de origen).

  • La violencia generalizada, la pérdida de redes de apoyo, el estigma y discriminación son barreras que limitan la 2 integración y reintegración para muchas personas solicitantes de asilo, refugiadas y deportadas.

  • Los programas de reintegración para las personas deportadas son escasos, centralizados en áreas urbanas y metropolitanas y se enfocan principalmente en la reinserción laboral, muy pocos cuentan con un componente 3 psicosocial que sea integral y que facilite la integración económica.

  • El reasentamiento es una solución duradera casi inexistente para la gran mayoría de las personas con necesidades de protección, debido a que, actualmente, pocas de ellas acceden; en 2019 de las 3,757 personas con necesidades de protección que fueron identificadas por el mecanismo de Protection Transfer Agreement (PTA), solo el 18% logró concretar el proceso.