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Guatemala: Un año después del huracán Stan

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Guatemala se está convirtiendo en uno de los países más vulnerables del mundo ante desastres naturales

La reconstrucción tras el devastador desastre del pasado año no está abordando los problemas de desforestación y pobreza

Un año después de que el huracán Stan arrasara las regiones más pobres de Guatemala dejando atrás más de 1.500 muertos (aproximadamente la misma cifra de fallecidos que la causada por el Katrina en EEUU), la reconstrucción del país no está teniendo en cuenta programas de prevención y reducción de desastres. Esta falta de previsión está convirtiendo a este país en uno de los más vulnerables del mundo ante futuros desastres como huracanes, inundaciones y terremotos.

"En una región en la que sólo el pasado año se produjeron 14 huracanes y 26 tormentas tropicales, Guatemala se está convirtiendo en uno de los países más vulnerables, y si no se actúa rápido en el futuro tendremos que hacer frente a catástrofes devastadoras. El principal reto, si queremos salvar muchas vidas, es crear condiciones seguras para las personas y, para ello, hay que abordar inmediatamente los problemas de deforestación y de pobreza", explica Carlos Aldana, director de Intermón Oxfam en Guatemala.

El 60 por ciento de Guatemala debería estar cubierta de bosque, pero al principio de esta década sólo el 26 por ciento del territorio lo estaba, y la deforestación ha avanzado destruyendo alrededor del 1,9 por ciento del total cada año. La desaparición de grandes extensiones de bosque antes, durante y después del Stan es preocupante porque en departamentos como el de San Marcos -uno de los más afectados por el huracán- se calcula que el 90 por ciento de la población vive en terrenos deforestados que no están protegidos frente a las avalanchas que generan los fenómenos naturales, y que son las responsables de la mayoría de los muertos y damnificados.

El Stan no sólo agravó esa tendencia sino que las fuertes lluvias que produjo, además, arrasaron por erosión 720.000 hectáreas de terreno, incluidas tierras agrícolas de las que dependía parte de la población más pobre para subsistir.

"Ahora la principal preocupación es que se destruya más bosque porque los afectados que han perdido sus tierras talarán para establecer nuevos cultivos. Labrar y construir sus casas en esas tierras vuelve a colocarles en una situación de alto riesgo ante el próximo desastre, pero en su situación de pobreza no tienen muchas más opciones. Por eso es imprescindible que el gobierno actúe de inmediato para evitar nuevas catástrofes. Hasta ahora no hay programas fuertes que aborden la reforestación y la gestión de riesgos de desastres", afirma Carlos Aldana.

Más daños que el Mitch

A pesar de obtener menos atención internacional, el Stan causó seis veces más fallecidos que el último gran huracán que afectó la región, el desgraciadamente famoso Mitch. Además, 3,5 millones de personas se han visto afectadas directa o indirectamente por el desastre que azotó Guatemala el 4 de octubre del pasado año. En las primeras dos semanas, más de 140.000 personas tuvieron que ser acogidas en cerca de 750 albergues provisionales.

Los daños en viviendas, sistemas de distribución de agua infraestructuras y tejido productivo afectaron a un tercio del país, con los departamentos más pobres y con mayor población indígena como los más perjudicados. En la etapa de emergencia, Intermón Oxfam centró su intervención en Quetzaltenango, Sololá, Huehuetenango, Escuintla. Durante la reconstrucción, nuestro trabajo se concentró en el departamento de San Marcos, en el que el 85 por ciento de la población vive por debajo del umbral de la pobreza.

Durante la fase de emergencia, Intermón Oxfam y Oxfam Internacional atendimos a más de 4.500 familias con distribución de alimentos básicos, mantas y medicamentos y se instalaron tanques de agua y letrinas en 40 albergues temporales. Con el programa de reconstrucción, hemos vuelto a poner en funcionamiento los sistemas de distribución de agua potable en 34 comunidades. En estos momentos trabajamos en la recuperación de cultivos y la reactivación de la producción agropecuaria de casi 700 familias. Se espera que puedan recoger su primera cosecha en noviembre.

En todos estos proyectos, la formación de las comunidades para que puedan prevenir futuros desastres ha sido un elemento clave. En estos proyectos se han identificado los lugares más vulnerables dentro de las comunidades y cómo deben actuar en caso de catástrofe.

"Es imprescindible que el gobierno también trabaje en disminuir la vulnerabilidad de la población, con programas de reforestación y conservación de suelos, con formación para que la gente aprenda a responder ante un nuevo desastre, y con programas que permitan a la gente producir y vivir de forma sostenible. La ayuda internacional es indispensable para emprender este esfuerzo", afirma Carlos Aldana.

NOTA: Carlos Aldana, director de Intermón Oxfam en Guatemala, estará estos días en Barcelona, disponible para entrevistas.

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Carmen Rodríguez, tel 91 204 67 20; 615 359 401 crodriguez@intermonoxfam.org