Guatemala

Guatemala: Perspectiva de Seguridad Alimentaria, agosto de 2020

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Inseguridad alimentaria persiste pese a la reapertura de actividades económicas

MENSAJES CLAVE

  • Dado el estado actual de contagios, se espera que los centros urbanos más importantes, particularmente el área metropolitana, sigan en alerta máxima hasta fin de año, con limitaciones de aforo en el transporte, restaurantes y comercios y que se mantengan las medidas de distanciamiento y bioseguridad, lo que limitaría la generación de ingresos. El transporte público no se ha reactivado, lo que implica el uso de transporte alterno a costos elevados.

  • Las cosechas nacionales de granos básicos de Primera comenzarán a fluir a los mercados a finales de agosto e incidirán en la reducción de precios de maíz y frijol. Sin embargo, los hogares más pobres continuarán experimentando un impacto en la calidad y cantidad de los alimentos consumidos, debido a menores ingresos y el aumento de precios de alimentos ricos en proteína y vitaminas, tales como carne, huevos y vegetales de uso común.

  • Los hogares continúan a ajustar su dieta y a emplear estrategias negativas para garantizar su alimentación. Si bien durante julio no recibieron la asistencia alimentaria programada, la continuidad del mismo durante agosto y septiembre permitirá que la mayoría de los hogares puedan asegurar su alimentación (Fase 1! CIF), mientras que los hogares ubicados en el corredor seco experimentarán inseguridad alimentaria en Estrés, (Fase 2! CIF).

  • En octubre finaliza el programa de asistencia del gobierno bono Familia. A pesar del inicio de la principal temporada de empleo temporal, el rápido uso de los ingresos y la continua utilización de estrategias de afrontamiento negativas, provocarán que los hogares recaigan en situación de inseguridad alimentaria en Estrés (Fase 2, CIF) y Crisis (Fase 3, CIF) hasta enero 2021.

SITUACIÓN ACTUAL

La reciente reapertura económica y el levantamiento de restricciones de movilización de personas a nivel nacional ha permitido una recuperación parcial de las fuentes de ingresos y ha mejorado el acceso a los mercados, tanto para la compra como para la venta de productos. Sin embargo, el transporte público que debería estar ya funcionando de forma parcial aún no ha logrado reactivarse dados los ajustes requeridos a su costo para equilibrar la reducción en la capacidad de pasajeros en cada viaje, lo que ha obligado a quienes han regresado a laborar a seguir dependiendo de transportes privados caros.

Después de cinco meses de restricciones marcados por la disminución de ingresos y el aumento de los precios de los alimentos, los hogares muy pobres y pobres tanto a nivel rural como urbano han sufrido un impacto en su seguridad alimentaria, lo que han en parte mitigado a través del uso de estrategias de afrontamiento que pone en riesgo sus medios de vida. El Gobierno tomó una serie de medidas que incluían transferencias y asistencia alimentaria, además del apoyo a las empresas y comercios. Aquellos programas tales como el bono Familia y el Programa de Asistencia Alimentaria estaban programados a llegar a una gran parte de la población y mitigar así el impacto de COVID-19. Sin embargo, estos programas han sufrido diferentes obstáculos que han retrasado su ejecución, por lo que la segunda entrega del bono Familia planificada para julio no se ha realizado aún. Según el Ministerio de Desarrollo se dará continuación a las entregas a finales de agosto.