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Centroamérica: La “estación del hambre” amenaza con convertirse este año en una crisis alimentaria

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· Las familias rurales con menos recursos de Centroamérica, que en un año “normal” suelen enfrentar un periodo de dos a tres meses de estrés alimentario, podrían estar atravesando este año una severa crisis alimentaria de mayor duración e intensidad, como consecuencia del impacto del hongo de la roya en los cultivos cafeteros y la recurrencia de las sequías

Managua/Madrid, 28 de abril de 2014

En Centroamérica, la “estación del hambre” es una realidad que se repite año tras año. Se caracteriza por un limitado acceso a alimentos entre los meses de junio y agosto las familias que viven inmersas en la pobreza, mayoritariamente en el entorno rural. Las causas: el agotamiento de las reservas de granos básicos de la última cosecha y la escasez de trabajo de temporada a partir del mes de marzo. En septiembre, con la cosecha de la primera siembra del año y la disponibilidad de trabajo temporal en los cultivos cafeteros a partir de noviembre, el hambre estacional llega a su fin y los ingresos familiares vuelven a cubrir las necesidades alimenticias básicas hasta el próximo ciclo.

2014: roya, desempleo, sequías Sin embargo, este año 2014, el hambre estacional será más severa y de mayor duración. El impacto de la roya del café, un hongo que ha afectado más del 50% de los cultivos de café en Centroamérica, ha golpeado fuertemente la disponibilidad de trabajo en la recolección cafetera en toda la región y por tanto a los ingresos familiares de aquellos hogares que dependen en gran medida de esta actividad.

Además, la situación se está viendo agravada por las recurrentes sequías que han afectado durante los dos últimos años los cultivos de granos básicos a lo largo de todo el Corredor Seco centroamericano, con mayor intensidad en Guatemala y Honduras.

“Una crisis alimentaria se expresa a través un aumento significativo y prolongado de los focos de desnutrición aguda entre los niños y niñas menores de 5 años, y la venta y agotamiento de los activos que constituyen los medios de vida de las familias afectadas, como por ejemplo sus animales, causando de esta manera un daño irreversible en la economía familiar. No queremos ni imaginar lo que podría ocurrir si este año el fenómeno de El Niño y/o de La Niña reaparecieran y causaran un exceso o déficit severo de lluvias en los meses de junio a agosto, tal como se ha anunciado ya en algunos servicios de meteorología. Podrían verse afectados la floración y el llenado de granos del maíz de primera, ahondando así en la crisis alimentaria”, señala Alejandro Zurita, Director Regional de Acción contra el Hambre para Centroamérica.

Temor a una crisis como la de 2001-2002
Esta situación no es nueva para la región. Entre las temporadas de 2001 y de 2002, se produjo una combinación similar entre pobreza estructural, sequías consecutivas y otra crisis del café, que costaron la vida de cientos de niños y niñas centroamericanos.

“Estamos ante una situación y unas consecuencias predecibles. Aún estamos a tiempo para actuar y evitar que niños y niñas guatemaltecos, nicaragüenses, salvadoreños y hondureños, sufran la desnutrición y vean su vida y futuro mermados. Dos derechos básicos, el de la alimentación y la vida, que siguen siendo vulnerados en el continente latinoamericano”, añade Zurita. “Una medida efectiva de prevenir la crisis alimentaria de este año sería apoyar a las familias a partir de mayo con alimentos o dinero, con tal que puedan cubrir sus necesidades alimentarias básicas hasta la cosecha de maíz de septiembre, combinado con el apoyo a la producción de granos básicos que permita aumentar las reservas de alimentos para el próximo ciclo. No obstante, la solución definitiva al “hambre estacional” sigue pendiente pues requiere profundos cambios políticos y económicos tendientes a reducir la pobreza estructural, fuertemente enraizada desde hace siglos en Centroamérica.”