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La mitad de la población mundial no tendrá acceso al agua potable en 2025

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El Banco Mundial considera que hace falta 100.000 millones de dólares anuales para llevar agua a los países en desarrollo, un tercio del presupuesto militar de Estados Unidos
La ciudad de Kioto es, hasta el domingo, la capital mundial del agua. Más de 10.000 delegados de 150 países discuten, durante esta semana, los problemas y retos para proporcionar agua a la población mundial en el III Foro Mundial del Agua que se celebra en la ciudad japonesa. Los organizadores de la cumbre afirman que en la actualidad, un 20% de los 6.000 millones de habitantes carece de acceso al agua potable; y la proporción podría ascender al 50% en 2025 a causa del aumento de la población y la sobreexplotación de los recursos. Este porcentaje es incluyo mayor en países como Etiopía donde apenas uno de cada cuatro habitantes tiene acceso a fuentes de agua potable.

El Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo bajo el lema "Agua para el futuro", pretende llamar la atención sobre la conservación de los recursos para las futuras generaciones. A día de hoy, la falta de agua, pero sobre todo, una deficiente gestión provocan la muerte de más de siete millones de personas al año, incluyendo 2,2 millones de niños menores de cinco años. En algunos países, como Etiopía, la situación llega a ser crítica. El 98% de las cosechas dependen de la lluvia y sólo un año de sequía ha colocado en riesgo de morir de hambre a más de 14 millones de sus ciudadanos.

"La torre de agua de África" como llamó el emperador Haile Selassie a Etiopía a finales de los 50 se seca. Las escasas precipitaciones del año 2002 han dejado pérdidas en las cosechas, que en algunas zonas suponen más del 60% de la producción, y a más de seis millones de personas dependiendo de la ayuda internacional para sobrevivir. Pero la falta de agua en Etiopía no se debe sólo a la irregularidad de las precipitaciones. La falta de políticas e infraestructuras de aprovechamiento de los cientos de lagos y ríos del país, así como de otros recursos hídricos como las aguas subterráneas, conducen al país a una escasez crónica.

El =FAltimo informe elaborado por la Unesco desmiente, en gran medida, la afirmación del =FAltimo emperador etíope. Seg=FAn el organismo de Naciones Unidas, Etiopía dispone de 1.749 metros c=FAbicos de agua por persona al año y ocupa el puesto 137 de los 180 países analizados en este aspecto. Esta escasa disponibilidad de agua es especialmente grave en un país en el que más del 80% de la población depende de la agricultura y el pastoreo, actividades que suponen alrededor del 54% de los ingresos del país. Además, este mismo estudio muestra que sólo once países cuentan con peores sistemas de abastecimiento de agua que Etiopía.

Falta de abastecimiento

La escasez de agua se ha extendido a los centros urbanos y numerosas poblaciones como Harar, la capital de la región Somali o Finoteselam en Amhara, carecen de agua potable. La situación en Addis Abeba no es muy diferente y los cortes de suministro se suceden. En las zonas rurales, donde vive la mayoría de la población, el escenario es a=FAn más preocupante.

Es el caso del Valle de Raya, a 600 kilómetros al norte de la capital y una de las zonas más fértiles del Tigray, pero que hoy se muestra como una extensión yerma y seca donde no existe rastro alguno de las miles de hectáreas de cultivo que el año pasado produjeron un millón de quintales de alimentos. En la =FAltima recolección, apenas se recogieron 16.000 quintales de cereales.

En Medina, a 250 kilómetros de Addis, la situación no es mucho mejor seg=FAn Enderasie, técnico agrícola del Gobierno etíope. "Dejó de llover a finales de agosto del año pasado y desde entonces no ha caído ni una gota", explica Enderasie mientras señala un estanque rudimentario construido por la propia comunidad totalmente seco. "En un año normal, el agua del reservorio llegaba hasta marzo o abril, pero esta vez, a finales de septiembre ya no quedaba nada".

La falta de precipitaciones ha llegado a ser tal que cultivos como el sorgo, uno de los cereales más resistentes a la escasez de agua, también se han visto afectados. "Lo poco que se ha cosechado hasta ahora está siendo usado para alimentar al ganado porque no tiene fruto, pero, en breve, ya no les quedará con qué alimentar a los animales", afirma Enderasie.

Y son el ganado y las comunidades que se dedican al pastoreo las primeras afectadas por la escasez de agua. Atenfsu tiene 17 años y vive en Agelle Ager, una de las zonas más afectadas por la devastadora hambruna de 1984. Este joven etíope está habituado a superar periodos de carestía de alimentos, no en vano es el tercer año consecutivo con déficit de comida. Pero en esta ocasión, la sequía les ha dejado sin sus bienes más preciados: su ganado. "Casi lo hemos perdido todo - asegura Atenfsu - El año pasado obtuvimos veinte quintales de tef (cereal autóctono de Etiopía) y este año sólo hemos recogido dos. Además, de las 40 cabezas de ganado, 25 se murieron en julio y el resto las tendremos que vender".

En busca de agua

Ayuda en Acción es una ONG que trabaja para realizar cambios estructurales que mejoren las condiciones de vida de las comunidades más desfavorecidas. Esta mejora pasa por el acceso al agua potable y a sistemas higiénicos de calidad, además de por un mejor aprovechamiento de este recurso en actividades productivas como la agricultura y la ganadería que consumen más del 70% del agua mundial.

En el caso de Etiopía, además de las acciones puestas en marcha en respuesta a la hambruna como la distribución de alimentos, Ayuda en Acción promueve proyectos a largo plazo con el objetivo de reducir la dependencia de la lluvia y, así, los riesgos de inseguridad alimentaria.

Con este objetivo, nuestra Organización impulsa prospecciones acuíferas que ayuden a sobrevivir al ganado y que permitan a los agricultores obtener cultivos en épocas de carestía como la actual. Con este objetivo ya hemos facilitado asistencia técnica y materiales (bombas de agua, plásticos y herramientas) a 3.700 familias campesinas para poner en marcha parcelas de cultivo con irrigación.

Hugo Fessehe coordinador del programa que Ayuda en Acción Etiopía impulsa en Hawzien, al norte del país, asegura que la zona es rica en aguas subterráneas y que son la falta de infraestructuras la culpable del deficiente aprovechamiento de los recursos. "Hemos realizado prospecciones en las zonas donde la vegetación nos indicaba la existencia de aguas en el subsuelo", señala Fessehe. "Incluso en un año de sequía, el subsuelo tiene agua que podemos aprovechar. Hemos construido dos pozos comunitarios que tienen 4 metros de profundidad y 8,5 metros de diámetro y que van a permitir irrigar 8 hectáreas", declara Hugo. De este proyecto se benefician 32 familias que van a poder cosechar vegetales sin depender de las lluvias.

El proyecto de Hawzien permite comprobar como, con un pequeño apoyo, las propias comunidades pueden proporcionar soluciones para la obtención de agua y para impulsar su propio desarrollo. Porque este tipo de mejoras en el sistema de abastecimiento de agua no sólo tiene una repercusión directa en el acceso a este recurso o en el aumento de la producción agrícola o ganadera. Acompañado de formación a los miembros de la comunidad, la rehabilitación de los sistemas de agua potable posibilita la mejora de salud de los habitantes y del medio ambiente de la zona.

Pero a nivel mundial la inversión para llevar agua a los países en vías de desarrollo es a todas luces insuficiente. Seg=FAn el Banco Mundial, los 80.000 millones de dólares que se destinan a obras hidra=FAlicas y al abastecimiento de agua en el Tercer Mundo debe incrementarse en un 25% si se quiere alcanzar el compromiso adquirido en la cumbre de Johanesburgo de 2002: reducir a la mitad los 1.400 millones de personas que carecen de acceso al agua potable.

Madrid, 21 de marzo de 2003

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