El Salvador

Tristeza, desesperación y necesidades provocó la erupción del volcán Ilamatepec de Santa Ana, en El Salvador

02 de octubre de 2005, Departamento de Relaciones P=FAblicas
"Me da mucho dolor y tristeza, porque después de 12 años de vivir cerca del volcán, he perdido lo poco que tenía y no se hasta cuando vamos a estar aquí, ni para donde nos vamos a ir, porque los niños tienen miedo allá, pues tembló y salimos corriendo dejamos las puertas abiertas y hasta desnudo me traje al niño", expresó la Sra. Ana Gladis Cortez Canales, albergada en el Instituto Nacional de El Congo, en Santa Ana.

La señora Cortez, es parte de las familias que habitan en las faldas del volcán Ilamatepec, y que de forma sorpresiva se vio obligada a huir del lugar ante la erupción de moderada magnitud registrada el pasado sábado 01 de octubre, la cual dejó viviendas dañadas, vegetación quemada, ceniza y roca volcánica, deslizamientos, personas desaparecidas, heridas, y el fallecimiento de dos hombres soterrados por las correntadas de lodo, piedra y agua.

Desde el mes de agosto el volcán más alto y más grande del cinturón de fuego del pacífico, el Ilamatepec, empezó a mostrar indicios de una erupción por las incesantes columnas de dióxido de azufre, y pequeños sismos, los cuales fueron siendo sensibles a la población con el transcurso de los días. Sin embargo, hubo relativa calma en la actividad del volcán, pero el 26 de septiembre se registraron sismos de fractura (de acuerdo a los estudios del Servicio Nacional de Estudios Territoriales, SNET), y desde esa fecha hasta el 01 de octubre, exactamente a las 08:05 a.m. se liberó gran cantidad de energía que arrastró ceniza, rocas, y lodo ardiente.

Hasta la fecha se contabilizan 5,014 personas evacuadas en 22 albergues distribuidos en los departamentos de Sonsonate y Santa Ana.

Como una respuesta inmediata a las necesidades de los afectados, la Cruz Roja Salvadoreña entregó este domingo 02 de octubre, kits de higiene familiares que contienen toallas, jabones de baño, cepillos y pastas dentales, papel higiénico, entre otros, y frazadas a 1,032 personas de albergues de los departamentos mencionados anteriormente. Asimismo se enviaron camiones cisternas para abastecer de agua los refugios.

Pero el trabajo de los miembros de la institución no solamente ha sido colaborar en el reparto, pues desde el momento de la erupción, se activaron 400 miembros de 8 seccionales del occidente del país, quienes realizaron diversas actividades, de acuerdo a lo expresado por el Presidente de la Delegación Departamental de Santa Ana, el Dr. Juan Héctor J=FAbis, "se ha ayudado en la evacuación de los afectados y se ha brindado asistencia en los albergues con primeros auxilios, y estamos coordinando el apoyo sicológico, asimismo se ha colocado un puesto de socorro en el estadio Oscar Quiteño, considerando que es el más grande de los albergues de la zona".

De igual forma, se desplazaron Equipos de Primeros Auxilios, Equipos Nacionales de Intervención para Desastres, la Unidad de Rescate, Técnicos de Rescate para Inundaciones (TREPI), Equipos de Evaluación de Daños y Necesidades (EDAN), además de instalar dos Puestos de Comandos de Incidentes de Cruz Roja Salvadoreña en Juay=FAa y Sonsonate con la finalidad de manejar las operaciones cerca del terreno y fortalecer a las Seccionales con personal técnico para la toma de decisiones.

Con el trabajo realizado y las donaciones otorgadas la Cruz Roja Salvadoreña pretende aliviar los sufrimientos de los afectados.

Sin embargo, la etapa de riesgo no ha terminado ya que los técnicos advierten que podrían haber deslizamientos principalmente en la ladera oriental del volcán, contiguo al lago de coatepeque, así como la continuidad de la actividad eruptiva, lo que genera un futuro incierto para las familias afectadas, quienes en su mayoría no habían experimentado situación similar, porque la =FAltima erupción registrada del volcán Ilamatepec, fue en 1904.

Por lo tanto, Ana Gladis Cortez junto a sus 6 hijos y otros afectados permanecerá por un tiempo indefinido en el Instituto Nacional de El Congo, recordando la erupción, y esperando reconstruir su vivienda para volver a tener una vida normal, olvidándose de la pesadilla que vivieron "fue horrible, la tierra zarceaba y se escuchó la explosión que asustó a todos, creímos que no íbamos a llegar al punto de reunión para poder ser evacuados", explicó la Sra. Cortez con lágrimas en sus ojos.