El Salvador

Más de 50,000 familias afectadas por crisis del café

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El Salvador, 16 de Mayo 2014
Fuente: La Prensa Gráfica

Las familias que residen en Ataco, Apaneca y en la zona cafetalera siguen sufriendo las consecuencias del desempleo generado por la baja producción del grano.

En El Salvador, entre 50,000 y 60,000 familias de cuatro integrantes cada una (un estimado de 200,000 personas) carecen de alimentos por la crisis que atraviesa el café salvadoreño, según los cálculos de la Asociación Cafetalera de El Salvador.

Al no tener empleo, los adultos no pueden obtener ingresos para alimentar a sus familias.

“Hay hambre en el campo. Eso es un problema que nosotros tenemos que tocarlo en los próximos días con el nuevo Gobierno. Qué se está haciendo o qué se va a hacer para contrarrestar la hambruna que se está dando en el campo”, lamentó Sergio Ticas, presidente de la Asociación Cafetalera.

Entre los afectados se encuentran al menos 5,000 infantes, entre niños y niñas, residentes en los municipios de Concepción de Ataco y Apaneca, en Ahuachapán.

Sus padres se han quedado sin empleo pues dependían de la actividad generada por el café para obtener ingresos, según la Alcaldía de Apaneca y la Fundación Salvadoreña para la Salud y el Desarrollo Humano (FUSAL).

El desempleo provoca hambre.

“Todos afectados. Si el padre no tiene un ingreso, no hay (tienen) cómo darle alimento a los niños. No hay empleo. No es que la gente no quiera trabajar”, dijo Osmín Guzmán, alcalde de Apaneca.

En la sierra cafetalera de ambos municipios residen 1,700 familias.

Apaneca, según los registros municipales, cuenta con 1,600 manzanas cultivadas del grano de altura (1,480 metros sobre el nivel del mar). Varias fincas de la zona fueron alcanzadas por la roya, hongo que en años anteriores solo se manifestaba en zonas de cultivo del grano de media y baja altura.

Ataco, en tanto, es reconocido por el turismo que atraen los telares, las artesanías, sus casas y las calles empedradas.

El ataque de la roya, que bota las hojas de los arbustos y evita que el fruto se madure, disminuyó la producción en las fincas. Por este motivo, los caficultores no han logrado el ingreso necesario para pagar sus créditos, invertir en el terreno y, eventualmente, generar empleos para los habitantes.

Los bajos precios de venta del grano en el extranjero terminaron de complicar la situación.

En años anteriores, la corta era una fiesta, pero el panorama cambió a partir de 2012.

Las estimaciones de la Asociación Salvadoreña de Beneficiadores y Exportadores de Café (ABECAFE) revelan que la cifra de empleos directos e indirectos perdidos por la situación supera en la actualidad los 150,000. La población más afectada es la rural.

“Definitivamente tiene un impacto grave en la parte económica, pero muy grave en la parte nutricional, porque la gente tiene menos recursos para sus alimentos”, afirmó Celina Palomo, directora ejecutiva de FUSAL.

La organización privada sin fines de lucro ejecuta en ambos municipios su programa Libras de Amor, que se enfoca en disminuir la desnutrición infantil como una estrategia para reducir la pobreza.

Ataco y Apaneca son dos de los 21 municipios donde el programa, en alianza con organismos internacionales y respaldos privados, entrega raciones complementarias de alimentos. También organizan talleres de capacitación en actividades productivas.

La roya afectó a más de 90 % del parque cafetalero salvadoreño, conformado por 217,628 manzanas. Como consecuencia dejaron de producirse un millón de quintales de café en la cosecha 2013/2014.

En términos financieros, significa que El Salvador dejó de percibir más de $100 millones, según datos de la Asociación Cafetalera.

Las proyecciones oficiales apuntan a que la cosecha salvadoreña del grano 2013/2014 será de 723,000 quintales, la más baja en los últimos 100 años.

Una familia, ejemplifica FUSAL, que percibía $40 diarios por la corta de 40 arrobas de café en la temporada recién pasada obtuvo únicamente $3 cada día.

Regularmente las personas dedicadas a las actividades relacionadas al café aprovechan la corta para mejorar sus ingresos anuales. Por la crisis, casi nadie puedo ahorrar para suplir sus necesidades básicas.

Respaldo

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas entrega alimentos a las familias que han resultado afectadas por la crisis del café en las zonas rurales.

Las organizaciones humanitarias buscan que no bajen los indicadores de nutrición. En Apaneca, según datos de FUSAL, en los 10 años de ejecución de Libras de Amor la desnutrición crónica bajó del 47 % al 10 %.

Los salvadoreños deben aprender a no depender de un cultivo o de una única manera de encontrar recursos, sugiere la fundación.

“La intención de corto plazo es trabajar en disminuir el riesgo de vulnerabilidad por el problema de la roya, especialmente en el tema de seguridad alimentaria”, dijo Palomo.

La falta de ingresos también genera frustración y depresión en las personas al imaginarse cómo va a ser su futuro sin esos ingresos, situación que nadie debe olvidar, recalcó FUSAL.

Para disminuir la crisis, la Alcaldía de Apaneca entregó, con fondos propios, varias raciones de maíz a los pobladores (en 2013 desembolsó $92,000), pero reconoce que no es suficiente.

“Y estamos dando solo maíz. Ya con lo demás la gente se rebusca vendiendo leña y cosas así, pero no es fácil”, concluyó Guzmán.

La situación alimentaria de los salvadoreños que dependen del café podría complicarse, pues la recuperación de los cafetales, con el adecuado tratamiento que incluye asesoría técnica, podría tardar entre tres y cuatro años.

Con las lluvias que se han reportado se observa que los cafetos ya florecen; sin embargo, la infestación de roya persiste a escala nacional. Los expertos afirman que por la humedad, el hongo vuelve a expandirse por los cafetales y volvería a impactar la próxima cosecha.